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Málaga
La problemática del abastecimiento de agua en Málaga
Manuel Aldeanueva Alejandre
Ingeniero de caminos, canales y puertos
Presidente de Irtene, Estudios y ServiciosTécnicos.
La situación en los años 70
El desarrollo producido en Málaga en todo lo relacionado con las infraestructuras del transporte, esto es, autovías, puertos, ferrocarril, aeropuerto, etc., ha ido siempre muy por delante de las relacionadas con las infraestructuras hidráulicas. Esto no debe entenderse, en absoluto, como una crítica a lo que se ha hecho y debe seguir haciéndose, sino como una llamada de atención a quien corresponda para que se impulsen estas infraestructuras tan básicas para la vida humana.
La situación del abastecimiento de agua a la ciudad de Málaga en el año 1970, cuando yo me incorporé al Ayuntamiento de Málaga como ingeniero responsable del entonces llamado Servicio de Aguas, era la siguiente:
- Por una parte, en la ciudad solo había cinco horas de suministro desde el depósito municipal, lo que conllevaba acumularla en aljibes particulares para poder disponer de agua el resto del día.
- Por otra, como la red de distribución se vaciaba a diario, las tuberías absorbían toda la suciedad del terreno colindante, a menudo contaminado a causa de la proximidad de las tuberías de saneamiento, que estaban en muy mal estado. El tifus era endémico en Málaga.
- Además, la cota del depósito de regulación era +56 m por lo modo que la mayor parte de la población tenía que hacer reimpulsiones.
- Finalmente, las aguas provenían de los manantiales de Torremolinos y de dos pozos Ranney en el Guadalhorce. La dureza del agua de estos pozos era de tal dureza que sobrepasaba con creces las recomendaciones de la OMS. En Málaga, las enfermedades de riñón se encontraban muy por encima de la media nacional.
Esta situación empezó a cambiar cuando se construyó la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de El Atabal y, en 1973, llegaron a Málaga las aguas provenientes de los embalses del Guadalhorce (Conde del Guadalhorce, Guadalteba y Guadalhorce). Las aguas reguladas llegaban a través del canal mixto para riego y abastecimiento de la margen izquierda y aportaban las aguas concedidas por el Estado a la ciudad a razón de 1.500 l/s de media al año, con una punta de 2.500 l/s. Estos caudales, una vez tratados en la ETAP de El Atabal, se distribuían a toda la ciudad, lo cual permitió prescindir de los pozos Ranney del Guadalhorce.
En la actualidad, esta sigue siendo la fuente de recurso, prácticamente única, del abastecimiento y es la que ha permitido el desarrollo actual de la ciudad.
Actuaciones de mejora de la calidad de las aguas realizadas
Las aguas provenientes del embalse del Conde del Guadalhorce en el río Turón son de una calidad magnífica ya que dicho río drena por el norte la sierra de las Nieves. No sucede lo mismo con las aguas provenientes del embalse del río Guadalteba ni, sobre todo, con las del río Guadalhorce, cuyo embalse está totalmente salinizado a causa de un domo salino que prácticamente lo contamina por completo. Las aguas de estos embalses se vierten directamente al río Guadalhorce y, tras siete kilómetros de cauce abierto, se derivan, en el azud de Paredones, al canal de la margen izquierda de riego y abastecimiento en cuyo final está la planta de El Atabal, desde donde se surte agua a Málaga.
Para impedir la entrada al canal y, por ende, a El Atabal de agua embarrada tras una tormenta, en los años ochenta se construyó un depósito-embalse de unos 2 Hm3 en el arroyo de El Tomillar a fin de que, en esos episodios, se pudiera enviar agua almacenada ya decantada a El Atabal, en tanto que hubiera agua embarrada en Paredones. Como primera etapa también se construyó la ETAP de filtros rápidos a presión de Pilones.
Ante este grave problema de falta de control de la calidad del agua de entrada, sobre todo respecto al nivel de salinidad, se optó por complementar la ETAP de El Atabal con la ejecución de una planta desalobradora por ósmosis inversa con capacidad para tratar un volumen diario del orden de los 65 000 m3/díacon una salinidad de hasta 6 g/litro. Esta actuación, que se ejecutó gracias a un convenio entre el Ayuntamiento y el Ministerio de Medio Ambiente, entró en funcionamiento en 2005 y ha permitido que, desde entonces, la calidad del agua de Málaga sea de las mejores de España, aunque, claro está, a un coste en consonancia.
Marco administrativo actual
Aun cuando el abastecimiento de agua a la población es responsabilidad de cada ayuntamiento, la realidad en este campo supera la Ley de Régimen Local. Hoy en día, las soluciones de abastecimiento exceden las competencias municipales pues, en la mayoría de los casos, las fuentes del recurso están fuera del término municipal correspondiente y, además, su utilización requiere inversiones y gestiones que van mucho más allá de las capacidades de los ayuntamientos, por lo que, desde siempre, las instituciones supramunicipales, ya sea directamente el Estado, las Autonomías, o ambos a la vez, han tenido que asumir en gran parte esta responsabilidad.
El caso de Málaga no es excepcional a este respecto. Hoy en día, la cuenca mediterránea andaluza, desde el Campo de Gibraltar hasta el límite de la provincia de Granada, forma, por la vía de los hechos, una unidad de gestión del agua, aunque, al no ser consecuencia de una programación y un desarrollo ordenado, adolece de deficiencias significativas.
Se trata de grandes sistemas independientes, aunque comunicados entre sí de una manera insuficiente y a golpe de obras de emergencia motivadas por períodos de sequía. Estos sistemas son:
- Campo de Gibraltar, con los embalses principales de Guadarranque y Charco Redondo.
- Costa del Sol Occidental, con el embalse de La Concepción en el río Verde y las aportaciones de los ríos Guadalmansa, Guadalmina y Guadaiza.
- La ciudad de Málaga, con una concesión de los embalses de cabecera del Guadalhorce, embalse de Casasola en el río Campanillas y del Limonero en el Guadalmedina.
- Costa del Sol Oriental, con el embalse de La Viñuela.
El sector del Campo de Gibraltar está unido al de la Costa del Sol Occidental por una tubería de diámetro 800 mm, y la Costa del Sol Oriental con la ciudad de Málaga por otra conducción de diámetro 800 mm, pudiéndose a su vez comunicar la Costa del Sol con la ciudad de Málaga con una conducción de la misma sección.
Hay que destacar que la totalidad del valle inferior del Guadalhorce, aunque fisiográficamente pertenece al mismo sistema del Plan Hidrológico que la ciudad de Málaga, Sistema I, Subsistema I-4, no ha sido objeto de ninguna actuación hidráulica para garantizar el abastecimiento con aguas reguladas, las únicas que pueden garantizar el suministro, dejando las subterráneas como complemento y, en todo caso, como reserva estratégica en caso de necesidad.
Hoy en día, aunque de manera precaria, es posible enviar agua desde el Campo de Gibraltar hasta Vélez-Málaga pasando por las instalaciones de distintas empresas municipales o de mancomunidades, como son ARCGISA, ACOSOL, EMASA Y AXARAGUA. Ninguna de estas empresas, sobre todo ACOSOL, EMASA y AXARAGUA, tienen infraestructuras de regulación y aducción que garanticen el abastecimiento a las poblaciones de su responsabilidad.
La garantía del abastecimiento de agua a Málaga
Es fácil de entender que la garantía del abastecimiento de agua es un requisito básico para planificar el crecimiento de la población. Si hubiera restricciones de agua significativas, todo el magnífico desarrollo de Málaga de los últimos años se derrumbaría como un castillo de naipes y las autovías, los ferrocarriles, los puertos o el aeropuerto pasarían a ocupar un segundo lugar en el orden de preocupaciones y prioridades. Hoy en día no nos entra en nuestra cabeza que al abrir un grifo no pueda salir agua, pero no siempre fue así, ni lo es aún en muchos territorios. Es muy expresiva la respuesta de un niño saharaui a quien, de vuelta a su país tras unas vacaciones en España, le preguntaron qué se quería llevar como regalo y él contestó: «un grifo».
Llegados hasta aquí, podríamos pensar, y así lo piensan la mayoría de los malagueños, que la garantía del abastecimiento es un tema resuelto, ya que todos los días abren el grifo y sale un agua magnífica; además, el estado de opinión que transmiten tanto las administraciones responsables como los medios de comunicación no traslucen lo contrario.
Sin embargo, la realidad no es así y, en mi opinión, se deberían haber tomado ya las medidas pertinentes para no vernos otra vez con el problema de las restricciones de los años setenta y anteriores.
Ahora bien, las soluciones para Málaga están indefectiblemente ligadas a ámbitos territoriales mayores, como mínimo, a las comarcas del Bajo Guadalhorce y Costas del Sol Occidental y Oriental. Para valorar la situación actual incluiremos la ciudad de Málaga dentro de los núcleos del Bajo Guadalhorce ya que los recursos tienen el mismo origen.
Tanto para cuantificar las demandas y recursos como para proponer soluciones, utilizaremos documentos redactados y elaborados por la Administración Hidráulica los cuales, a pesar de no coincidir todos con exactitud, presentan coincidencias suficientes como para sacar conclusiones y poner en marcha soluciones.
A modo de resumen, podemos decir que la demanda para usos urbanos de los municipios del Bajo Guadalhorce, incluyendo la ciudad de Málaga, es de 122,50 Hm3/año para el año horizonte 2025. Los recursos disponibles son de 127 Hm3/año. Al tratarse de recursos disponibles medios, en cuanto se da un período con pluviometría baja ya aparece un déficit importante en el abastecimiento.
Para garantizar el abastecimiento habría que contar con las aportaciones del río Grande, que tiene un agua de muy buena calidad y no se utiliza en absoluto. La aportación de aguas invernales de este río se estima en 60 Hm3/año, que son fácilmente incorporables al sistema del abastecimiento. Esta debería ser una actuación urgente y prioritaria.
Asimismo, para posibilitar las transferencias de unos sistemas a otros —por ejemplo, de la presa de La Concepción al sistema I-4 del Guadalhorce, para las aguas invernales que la presa no puede regular por falta de capacidad— haría falta hacer la conducción de interconexión reversible de ambos sistemas desde Fuengirola a Pilones, ya anteproyectada, lo cual permitiría asimismo mandar agua desde Pilones a la Costa del Sol Occidental en verano.
Propuesta de actuaciones a realizar
La mayoría de las actuaciones en infraestructuras necesarias para solucionar los problemas planteados están elaboradas a nivel de anteproyecto y algunas, incluso, proyectadas, pero llevan décadas paralizadas por cuestiones administrativas y financieras sin que medie ninguna justificación aparente.
Mi propuesta es que se reactiven las actuaciones ya proyectadas que figuran en el cuadro siguiente, en el que incluyo también su presupuesto aproximado, y que se encuentran representadas en el gráfico superior.
Entre estas actuaciones, la 1 y la 2 tienen como misión incorporar al sistema del orden de 60 Hm3/año de las aguas fluyentes del río Grande, así como otros 50 Hm3/ año de la aportación del río Verde que la presa de la Concepción no es capaz de regular. Además, la actuación 2, permitiría la garantía de abastecimiento de la Costa del Sol Occidental al revetir agua desde Málaga en época estival.
Por otro lado, varias de las actuaciones están interrelacionadas; así, la actuación 2 requiere la actuación 3 , la cual, por su parte, es imprescindible para garantizar el abastecimiento a los núcleos de Bajo Guadalhorce (actuación 4).
En cuanto al orden de prioridad, se podría decir que las cuatro primeras actuaciones son de máxima urgencia, y que, por el estado de tramitación y de concreción de sus proyectos, las actuaciones 1 y la 3 serían las que podrían ejecutarse en menos tiempo. A continuación, deberían acometerse las actuaciones 2 y 4 , que ya cuentan con anteproyectos que también deberían ejecutarse en un corto plazo.
La presa en el río Grande, actuación 5 debería ejecutarse como complemento definitivo para aprovechar la aportación de dicho río, pero, por su índole, requerirá más estudios y trámites administrativos.
La actuación 6 , anteproyectada desde hace más de 50 años, podría ejecutarse en una segunda fase, tanto por su montante financiero como por la complejidad de su ejecución.
La solución del tema de Meliones, actuación 7 , requiere estudios complementarios, lo cual podría demorar su ejecución.
Por último, cabe reseñar que, al existir tanto la posibilidad como la necesidad de transferir agua de unos sistemas a otros, sería imprescindible articular una autoridad hidráulica que regulara el uso del recurso y de las infraestructuras a fin de que sea el más justo y racional posible, con las compensaciones necesarias en beneficio de todos y cada uno de los usuarios.
Espero que los responsables de las administraciones competentes actúen antes de que sea tarde para evitar daños mayores.