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Investigación aplicada en la Ingeniería | 3635

Medio siglo de la Universidad de Málaga

Alejandro Luis Grindlay Moreno

Dr. ingeniero de caminos, canales y puertos.

Sede del Rectorado de la Universidad de Málaga.

La Universidad de Málaga, que en 2022 ha celebrado su 50º aniversario, ha tenido una participación relevante en la transformación de la ciudad. Carlos Jesús Rosa Jiménez y Eduardo Jiménez Morales, profesores del Departamento de Arte y Arquitectura de la Escuela de Arquitectura malagueña, como testigos e intervinientes en algunos de estos cambios, nos hablan sobre el papel de la institución docente en la evolución de la urbe y qué estudios han influido más en sus cambios urbanos y socioeconómicos. 

 

¿Cuál ha sido el papel de la Universidad en el cambio de Málaga?

Hablar del papel de la Universidad de Málaga supone analizar el papel que ha desempeñado esta institución en el paso de la ciudad a la sociedad del conocimiento y, especialmente, en la conformación de la nueva estructura urbana que adopta en la era postindustrial. Es innegable la función que desempeña Málaga como motor económico de la región andaluza, y lo ha conseguido sin contar con una universidad histórica como la hispalense (1505) o la granadina (1531). En Málaga, la relación de la Universidad con la ciudad se consolida con su fundación en 1972, con dos hechos destacables: el primero es ser una institución que surge desde la reivindicación ciudadana y la acción civil, con un tejido político, económico y social que vio necesaria la creación de esta institución para el avance y el progreso de la ciudad; y el segundo es su localización periférica en relación a la ciudad histórica. Al ser una universidad contemporánea, su espacio vital no ha sido el centro histórico (como suele ocurrir en las universidades más antiguas), sino los espacios periurbanos. Aunque su embrión fue el Campus de El Ejido, ocupando una colina de los arrabales de la ciudad, rápidamente, en la década de 1980, el Campus de Teatinos vino a construir la segunda periferia de la ciudad de Málaga con un fuerte carácter articulador con los crecimientos suburbanos del valle del Guadalhorce, e incluso territorial, si tenemos en cuenta que la Universidad cuenta con dos subsedes en Ronda (Enfermería) y Antequera (Magisterio).

Hoy, la Universidad de Málaga constituye uno de los pilares económicos y de atracción de la capital malagueña. Una institución madura, consagrada al conocimiento y abierta a la innovación, que ha sabido reformularse desde su fundación en los años 70 para transformar la sociedad y liderar los cambios de las últimas décadas, muy especialmente en el inicio del siglo XXI. De hecho, el salto cualitativo que ha experimentado la ciudad de Málaga no se puede entender sin el papel que desempeña su Universidad, articulando con el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) un potente eje socio-cultural, científico y empresarial que dibuja un escenario futuro muy prometedor.

¿Cuáles han sido las intervenciones de la Universidad y los estudios universitarios que más han influido en los cambios urbanos y socioeconómicos de Málaga?

Desde que Málaga pasó de ser una subsede de la Universidad de Granada a fundar su propia institución, la Universidad no ha dejado de crecer y sus campus universitarios se han convertido en intervenciones urbanísticas estratégicas. El proyecto para el Campus de El Ejido, por ejemplo, estuvo latente durante buena parte del siglo pasado, desde que el Plan de Grandes Reformas de Málaga estableciera en 1924 un gran centro escolar en estos terrenos vacantes de la ciudad. Su vocación de gran polo académico se consolidó unos años más tarde, cuando José González Edo realizó la ordenación del promontorio de El Ejido como catalizador del nuevo eje urbano que partía de la plaza de la Constitución y que se alineaba con la calle Larios. 

Eduardo Jiménez Morales.

Aunque la avenida nunca se ejecutó, González Edo condicionó con su plan los criterios de diseño y distribución del programa educativo que elaboraron Miguel Fisac y Ricardo Fernández Vallespín en 1944, dando así forma a la configuración germinal del campus. El complejo universitario aglutinó arquitecturas de vanguardia en un fragmento de ciudad que dio valor a un barrio socialmente marginado y periférico, a pesar de colindar con el centro histórico. En la actualidad, el Campus de El Ejido, aunque se encuentra en plena reformulación funcional, continúa ejerciendo ese mismo desempeño. Las Escuelas de Arquitectura y Bellas Artes, junto al Conservatorio Superior de Música, la Escuela de Arte de San Telmo o el Ateneo de Danza, entre otros, conforman hoy el núcleo artístico de la ciudad que está forjado sobre las bases de la regeneración urbana, la cohesión social interbarrial y el crecimiento sostenible.

Por su parte, la localización del Campus de Teatinos sobre uno de los ejes históricos de crecimiento de la ciudad amplificó definitivamente la influencia socioeconómica de la Universidad a partir del año 1985. Apoyándose en el eje vertebrador del Guadalhorce, el Campus abandonó la escala doméstica de El Ejido para convertirse en un interconector de la ciudad con el territorio que, en poco tiempo, terminó dando forma al tercer vértice del triángulo productivo de Málaga (junto al Parque Tecnológico de Andalucía y el aeropuerto). Teatinos se convirtió en una intervención urbanística estratégica que, de haber fracasado, hubiera puesto en jaque el modelo general de ordenación de la ciudad de Málaga, tanto en su escala urbana como territorial. Hoy, la Estación Terminal de Mercancías y el Puerto de Málaga han ido dibujando un nuevo espacio económico y social que tiene como centro gravitacional a la propia Universidad.

Algunas titulaciones decanas de Ciencias o Medicina comparten ahora su protagonismo con los estudios universitarios de Arquitectura, Geografía o Ciencias Ambientales, con un fuerte impacto en la configuración física de la ciudad. Asimismo, facultades, como la de Turismo o las Escuelas de Telecomunicaciones e Informática o Industriales, aportan perfiles profesionales con una formación sólida y, a la vez, competitiva en los sectores productivos más demandados: el turístico y el tecnológico. El primero tiene su epicentro en la Costa del Sol, mientras que el segundo lo tiene ubicado en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA). La nueva ampliación del Campus de Teatinos nació precisamente para fortalecer este vínculo con el PTA y consolidar así el eje sociocultural, científico y empresarial con Málaga y la Universidad. El resultado es una ciudad vertebrada por el conocimiento y la innovación, donde algunas de sus más recientes infraestructuras de movilidad, tal como sucede con el Metro, van a desempeñar un papel estratégico en el crecimiento futuro de la capital hacia el valle del Guadalhorce.

Carlos Jesús Rosa Jiménez.

Retomando el análisis desde los campus, recientemente ambos complejos universitarios (El Ejido y Teatinos) se encuentran inmersos en la iniciativa Smart City Málaga, que es convergente con las directrices europeas en materia de eficiencia energética, innovación social y sostenibilidad medioambiental a través del uso de las nuevas tecnologías (TIC, Big Data, IA…). Los campus se han consolidado como laboratorio urbano (Urban-Lab), donde investigadores multidisciplinares y empresas externas a la Universidad trabajan cooperativamente en proyectos transversales e innovadores que, una vez validados, son replicados a escala de ciudad y, por lo tanto, son accesibles al resto de la comunidad. En consecuencia, no puede ponerse en duda que la Universidad le ha devuelto en estos años a la ciudadanía buena parte de aquel impulso inicial que le permitió constituirse como institución a principios de los años 70 y que, desde entonces, ha estado pilotando con gran éxito el progreso socioeconómico del conjunto de la sociedad malagueña.

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