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Donostia/San Sebastián
¿Para quién se diseña la ciudad?
¿La vida en la ciudad es igual para todas las personas? ¿La ordenación urbanística y el diseño de la ciudad benefician de igual manera a todas las personas? ¿Son iguales las necesidades y los requerimientos de las mujeres y los hombres respecto de la ciudad, el medio urbano y su ordenación urbanística? ¿La respuesta a esas necesidades y requerimientos puede, o debe, condicionar el modelo de desarrollo urbano de la ciudad? ¿Las mujeres, los hombres y los distintos colectivos (mayores, niños, inmigrantes, discapacitados, etc.) vivimos de igual manera una ciudad como Donostia/San Sebastián?
Edurne Aperribay Ulacia
Arquitecta.
Juana Aranguren Rica
Abogada.
Mikel Iriondo Iturrioz
Abogado.
La mayor parte de la población mundial es urbana y vive, por tanto, en ciudades. En la medida en que son el reflejo de la sociedad y de las desigualdades existentes en ella, las ciudades en las que vivimos son escenarios en los que se manifiestan tanto el conjunto de condicionantes y tensiones de tipo social, económico, cultural, religioso, geográfico, orográfico, ambiental, climático, etc. en los que estamos inmersos como las relaciones de poder y las desigualdades derivadas de esas tensiones.
Ese complejo e ineludible trasfondo de la ciudad hace que la vida en ella no sea igual para todas las personas y no haya una única manera de vivirla. Esto justifica poner en crisis la histórica consideración del urbanismo como la disciplina que se encarga, desde la neutralidad, de analizar los asentamientos humanos y de determinar las características de las intervenciones urbanas que deben acometerse en esos asentamientos, así como la idea del urbanismo para todos, vinculada al objetivo de dar respuesta a las demandas de una ciudadanía estandarizada.
Frente a ello, deberíamos ser capaces de sustituir esa idea del urbanismo como algo neutral y esa visión estandarizada de la ciudadanía por otro tipo de premisas, sustentadas en el reconocimiento de las complejas afecciones del urbanismo (ambientales, culturales, sociales, económicas, etc.) y de la diversidad de los colectivos a los que afecta, que nos lleven a integrar toda esa complejidad tanto en el análisis de la situación actual de las ciudades como en la determinación de las propuestas urbanísticas de intervención en ellas y, en definitiva, en su diseño.
Con la progresiva integración de la perspectiva ambiental y de la movilidad sostenible (poniendo el foco en el peatón, el transporte público, la bicicleta, etc.) en el planeamiento urbanístico y en sus propuestas se están dados algunos pasos a ese respecto.
En este contexto, mediante este artículo intentaremos de dar respuesta a algunos de los interrogantes planteados al principio, centrándonos en la situación de la mujer e, indirectamente, en los colectivos de personas que las mujeres, en gran medida, cuidan y atienden. El fin principal es visibilizar la diversidad social de Donostia/San Sebastián y de los colectivos que la integran y subrayar la necesidad de tener en cuenta sus condicionantes, demandas, etc. en la determinación de la ordenación urbanística de la ciudad.
Antes de adentrarnos en esa aventura, debemos destacar que, huyendo de generalizaciones o recetas, la correcta consecución de ese tipo de objetivos, así como la adecuada respuesta a los interrogantes planteados, requiere disponer de información rigurosa, segregada, actualizada y globalmente coherente. Por desgracia, esto no se cumple del modo deseable en el caso de Donostia/San Sebastián.
Una aproximación a la situación sociourbanística de Donostia/San Sebastián
Donostia/San Sebastián cuenta con una población total de 188 743 habitantes y una superficie total de 6072,92 hectáreas. Además, responde a los condicionantes que se exponen a continuación referidos a las cuatro cuestiones siguientes:
- Condicionantes territorial-orográficos que justifican diferenciar en Donostia/San Sebastián las siguientes dos partes: por un lado, la parte llana, en la que se incluyen, entre otros, los corredores del centro (con el río Urumea como eje principal) y del oeste (con la regata de Añorga como uno de sus ejes de referencia), así como las partes llanas del este (regata de Molinao, inmediaciones del puerto de Pasaia, etc.) y del enclave de Zubieta; por otro, la parte de mayores pendientes, formada por las colinas de Altza, Intxaurrondo, Ulia, Egia, Aiete, Miramón, Igeldo, etc.
- Condicionantes socioeconómicos, incluidos los relacionados con la población, que se exponen de manera sintetizada en el cuadro superior.
Además, la renta económica personal de las mujeres en el año 2020 era equivalente al 72,21% de la de los hombres. Y las excedencias solicitadas por las mujeres para llevar a cabo tareas de cuidado de familiares siguen siendo considerablemente superiores a las solicitadas por los hombres.
- Condicionantes urbanísticos:
– Los 17 barrios de la ciudad responden a distintos tipos de parámetros de densidad, compacidad y mezcla de usos. Así, 9 barrios cuentan con una densidad superior a 55 viviendas/hectárea y los restantes 8 barrios, con una densidad inferior. La mayor o menor densidad afecta asimismo a la mayor o menor mezcla de usos residenciales y de actividades económicas en un mismo entorno urbano.
– La situación es asimismo variada en cuanto a la proximidad o no de servicios y equipamientos básicos (guarderías, centros escolares, centros de salud, de bienestar social, culturales, deportivos, comercio de uso cotidiano, zonas de juego, etc.). Se considera que hay proximidad cuando la distancia que debe recorrerse es menor de 300 metros (5 minutos a pie) o de 600 metros (10 minutos a pie), según el tipo de servicio de que se trate. La mayor o menor densidad y compacidad de los barrios incide de manera directa en la situación existente a ese respecto. En el gráfico adjunto se muestra esa situación.
– El espacio público y su uso es muy diverso en las distintas partes de la ciudad. En los barrios, o partes de ellos, más densos, compactos y con mezcla de usos, incluida la presencia de los citados servicios y equipamientos, el espacio público es socialmente dinámico, complejo, vivo y vivido. En los restantes barrios y/o partes de ellos, su utilización como tal se reduce progresivamente, o incluso desaparece o se limita a ser un mero reducto de uso del coche privado.
– La existencia de puntos críticos vinculados a todos o algunos de estos factores: desarrollos urbanos dispersos o poco densos; inexistencia de entornos públicos dinámicos y activos; vacíos urbanos en espacios extensos; ausencia de población residente o laboral en períodos temporales prolongados; presencia de infraestructuras, instalaciones y recovecos que conforman barreras complejas o peligrosas o invisibilizan espacios; etc. En el gráfico adjunto se reflejan algunos de esos puntos críticos.
- Condicionantes de movilidad, que se reflejan de manera sintetizada en los dos cuadros de arriba. En el primero se presentan los modos de movilidad de mujeres y hombres.
En el segundo cuadro se indican las razones de los viajes. La frecuencia de los autobuses urbanos (DBus) va entre los 5-8 minutos (autobuses que dan servicio a los barrios más densos de la ciudad, que son los más utilizados) y los 30-40 minutos (servicios a barrios menos densos, entornos urbanos destinados a actividades económicas, etc., que son los menos utilizados).
El diagnóstico resultante de la información expuesta
A modo de diagnóstico resultante de esa información podemos decir que las mujeres en Donostia/San Sebastián:
- Son mayoría. Superan a los hombres en un 5,52%.
- Siguen realizando, mayoritariamente, las tareas domésticas y de cuidado, que se suman a los trabajos productivos que ellas realizan.
- Se desplazan preferentemente mediante medios de transporte no motorizados y transporte público (autobús urbano y ferrocarril). La realización de tareas de cuidado y domésticas es el factor más relevante que justifica sus viajes.
- Para la realización de las tareas domésticas y de cuidado necesitan utilizar los equipamientos, dotaciones y servicios necesarios y adecuados para ello.
- Hacen un uso de la ciudad más complejo que los hombres.
Además, la suma de esos factores y de los condicionantes vinculados a ellos hace que la calidad de vida de las mujeres requiera la proximidad de la vivienda, los centros de trabajo productivo y los equipamientos y servicios, incluidos los necesarios para la realización de trabajos domésticos y de cuidado.
Tipología de barrios de acuerdo con el modelo urbano propuesto. Puntos críticos existentes.
Pautas para la determinación de la ordenación urbanística de Donostia/San Sebastián
La información y el diagnóstico expuestos nos llevan a plantear la conveniencia de potenciar en la ciudad entornos urbanos que respondan al conjunto de los siguientes parámetros:
- Mezcla de distintos tipos de usos compatibles entre sí: vivienda, actividades económicas (con una presencia mínima equivalente a un 20% de los desarrollos residenciales), equipamientos, espacios libres y otro tipo de dotaciones compatibles entre sí.
- Densidad de 55 viviendas/hectárea o más.
- Presencia de un conjunto diversificado de un mínimo de 15 o 20 equipamientos y servicios de proximidad, incluidos los necesarios para la realización de los trabajos domésticos o de cuidado, a una distancia inferior a 300 metros (guardería, centro de día, tienda de alimentación, espacio de juego, espacio libre, etc.) o a 600 metros (centro de salud, centro deportivo, mercado de alimentación, escuela, centro de cultura, etc.).
- Potenciamiento de medidas para la implantación y el mantenimiento real y efectivo de esos equipamientos y servicios de proximidad, incluida la referida a impedir la implantación de nuevos centros comerciales en la ciudad.
- Generación de centralidades urbanas en los distintos barrios, o incluso en diferentes partes de ellos, como medida necesaria para descentralizar la ciudad de manera real y efectiva y contar así con entornos urbanos dinámicos, vivos y vividos en todos los barrios.
- Comunicación rápida mediante medios de transporte no motorizado y transporte público (preferentemente, autobús urbano y ferrocarril). En concreto, la frecuencia urbana deseable de los autobuses urbanos de Donostia (Dbus) puede fijarse en torno a 10 minutos, o incluso menos.
La eliminación de los puntos críticos está vinculada, en gran medida, a la incentivación de ese modelo urbano y, con él, al descarte de desarrollos urbanos dispersos o poco densos y a la eliminación de vacíos urbanos desasosegantes e infraestructuras e instalaciones que forman (o pueden formar) barreras y en-tornos peligrosos. No en vano, esos puntos son especialmente críticos para las mujeres, aunque no de forma exclusiva.
Los barrios de Altza, Amara, Intxaurrondo, Gros, Egia, Centro, Antiguo-Ondarreta, Ibaeta, Loiola, etc. (en su totalidad, o en distintas partes) son los que responden o están más cerca de responder a ese modelo urbano, sin perjuicio de que su situación deba ser reforzada en lo referente a distintas cuestiones o en diferentes partes de ellos.
No sucede lo mismo en el caso de los barrios de Ategorrieta-Ulía, Aiete, Añorga, Miramón-Zorroaga, Martutene, etc. (en su totalidad, o en distintas partes). Su situación no responde a esos criterios y justifica deter-minar las medidas que se estimen adecuadas para que puedan ir adecuándose a ellos progresivamente.
A su vez, Igeldo y Zubieta responden a condicionantes singulares que han de ser objeto de una atención distinta.
A modo de conclusión final y en respuesta a los interrogantes expuestos al inicio de este artículo, nos ratificamos en la afirmación siguiente: determinar la ordenación urbanística de la ciudad no es una disciplina objetiva. Las personas viven la ciudad de manera distinta y, debido a ello, la respuesta a las demandas propias del colectivo de las mujeres requiere adecuar el desarrollo urbanístico de Donostia/San Sebastián a los criterios expuestos.