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3653 | Juan Alfredo Amigó Bethencourt y José Luis Olcina Alemany

Ingenieros de caminos, canales y puertos

“César nos enseñó a ver la belleza donde antes no veíamos nada”

Juan Alfredo Amigó y José Luis Olcina son dos ingenieros de caminos, canales y puertos con una amplia trayectoria profesional, de más de cuarenta años. Su colaboración con el artista lanzaroteño César Manrique puede considerarse un ejemplo de cómo la integración de otras profesiones, especialmente los artistas, puede contribuir a mejorar las obras públicas. Juntos realizaron, entre otras, dos de las obras más emblemáticas de Tenerife: el Lago Martiánez, en Puerto de la Cruz, inaugurado en 1977, y el Parque Marítimo César Manrique, en Santa Cruz de Tenerife, inaugurado en 1995, tres años después de la muerte del artista.

Pablo Otaola Ubieta (coordinador del monográfico)

©Carlos A. Schwartz.

¿Cuándo empezaron ustedes a trabajar juntos como ingenieros de caminos?

Recién terminadas las carreras en 1966 y estando los dos en Tenerife, Juan Alfredo recibe una llamada del entonces alcalde de Santa Cruz para que redactara un proyecto sobre la nueva red de almacenamiento y distribución de agua en la ciudad, y así fue como empezamos a trabajar juntos. Llevamos más de 40 años realizando todo tipo de proyectos, desde carreteras, puentes, puertos deportivos, playas artificiales y presas a los proyectos con César Manrique.

¿Cómo surge su colaboración con César Manrique?

En 1967 éramos dos jóvenes ingenieros con la carrera recién acabada y el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz nos encarga proyectar unas piscinas al lado de las existentes en San Telmo, construidas en los años 50. Cuando empezamos a redactar el proyecto nos enfrentamos a las piscinas preexistentes, normalitas, rectangulares y sin gracia alguna, y con un solárium que era de una frialdad impresionante. Una vez redactado el proyecto, no nos quedamos satisfechos con nuestro diseño y, conscientes de que la ciudad requería algo más, le sugerimos al alcalde colaborar con César Manrique, un artista que por entonces ya había hecho muchas cosas en Lanzarote. El Ayuntamiento accede y encarga a Manrique la parte artística del proyecto.

Siempre recordaremos la primera reunión que tuvimos con César en el hotel Tenerife Playa, cuando sobre el plano en planta de las piscinas comenzó a dibujar un nuevo plano: una isla en el centro, una cascada, vegetación, y diferentes niveles de jardines. Cogió nuestros planos y no les hizo ni caso, solo los utilizó para dibujar en ellos la forma actual de la piscina. Así las rectas y los ángulos desaparecieron para ser sustituidos por curvas y formas onduladas.

¿Qué destacarían de su relación profesional con César Manrique?

Tuvimos un gran entendimiento con él desde el primer momento. Nosotros procurábamos incorporar los diseños que él quería y, por otro lado, él era muy respetuoso con los problemas técnicos que surgían. César nos enseñó a ver la belleza donde antes no veíamos nada, y consiguió que todos, hasta el último peón, se encariñara con la obra. Trabajar con él era muy divertido y surgió una gran amistad entre nosotros. Decía que éramos su familia tinerfeña.

Primer croquis de César Manrique para el Lago Martiánez. Archivo FCM.
César Manrique, José Luis Olcina, Juan Alfredo Amigó y Luis Díaz de Losada con el ministro de Información y Turismo Alfredo Sánchez Bella y el alcalde de Puerto de la Cruz Felipe Machado González de Chávez, durante una visita a las piscinas junto al Lago Martiánez en 1971. Archivo FCM.

¿Cómo surge el proyecto del Lago Martiánez en Puerto de la Cruz?

Todo empezó en 1970, tras la visita a las obras de las piscinas, durante una cena en una pizzería. César nos propuso construir un gran lago cerca de donde estábamos construyendo las piscinas e hizo un croquis en una servilleta. Con esa idea, y mientras proseguían las obras de las piscinas, decidimos redactar el proyecto del lago Martiánez por nuestra cuenta, sin mediar encargo alguno.

Una vez redactado el proyecto, durante seis meses intensos, se organizó la presentación del proyecto en un hotel donde se reunió a todas las fuerzas vivas de Puerto de la Cruz, empresarios y autoridades. El proyecto tuvo una gran aceptación por parte de todos, también porque veían cómo estaban quedando las piscinas. El alcalde Felipe Machado lo hizo suyo, y el Ayuntamiento puso en marcha la maquinaria administrativa para obtener las autorizaciones y los recursos económicos necesarios.

La obra se contrató en 1972 y el lago fue inaugurado en 1977, siendo declarado bien de interés cultural en 2005.

¿Cuándo y cómo empezaron a trabajar en el Parque Marítimo de Santa Cruz?

Tras el éxito del Lago Martiánez, en 1990 el alcalde de Santa Cruz Manuel Hermoso nos llamó a nosotros y a César Manrique para contarnos sus ideas sobre lo que hoy es el Parque Marítimo. En aquel momento, la zona estaba muy degradada: el castillo estaba abandonado, había restos de una industria química, y el mar estaba lleno de porquería. Nos dijo que teníamos que aceptar la dirección artística de César y a él, que tenía que aceptar nuestra dirección técnica, y César le respondió que sí, porque si no era con nosotros, no lo aceptaría.

Homenaje al mar, escultura de César Manrique en el Lago Martiánez. Archivo FCM.

El alcalde tuvo la visión de qué hacer en ese lugar y nos encargó el proyecto tras el éxito de Puerto de la Cruz. Su sucesor, José Emilio García Gómez, se implicó mucho e impulsó el proyecto, que incluía un conjunto de actuaciones: recuperar el castillo Negro; crear un parque marítimo con varias piscinas; recuperar el vertedero; crear una vía de penetración desde el sur y proteger el Palmetum con una escollera para que no se degradara, ya que era un vertedero.

César Manrique mostrando la maqueta del Lago Martiánez al ministro de Información y Turismo León Herrera Esteban durante su visita a las piscinas de Martiánez en abril de 1975. Archivo FCM.
Presentación de la maqueta del Parque Marítimo. a las autoridades locales en febrero de 1992 por César Manrique, acompañado de José Luis Olcina y Juan Alfredo Amigó. Archivo FCM.

¿Cuáles son las características principales del Parque Marítimo?

Es un complejo de ocio situado junto al Centro Internacional de Ferias y Congresos y al Auditorio, en la costa sur de Santa Cruz. Tiene una superficie de 22 000 metros cuadrados que alberga tres piscinas de agua salada, restaurantes, zonas de entretenimiento para niños, instalaciones deportivas e incluso una pequeña playa. El castillo Negro y la Casa de la Pólvora se incorporan al proyecto para uso cultural, entrelazados mediante terrazas escalonadas y, en medio, una amplia plaza con instalaciones hosteleras.

Las obras empezaron en abril de 1993 y el Parque se inauguró en 1995. Se trata, por lo tanto, de una obra inacabada de César Manrique, ya que falleció en un accidente de tráfico en septiembre de 1992.

Juguete del viento, escultura de César Manrique. en el Lago Martiánez. Fuente: Archivo FCM.
Vista aérea del Lago Martiánez, en Puerto de la Cruz. Fuente: Archivo FCM.
Piscina principal del Parque Marítimo con el Auditorio al fondo. Fuente: Ayuntamiento de SCT.

¿Cuál fue la clave del éxito de estos proyectos tan ambiciosos?

Creemos que la clave del éxito de estos proyectos han sido las personas. Por un lado, los diferentes alcaldes y, principalmente, César Manrique, cuya fuerza y genialidad eran contagiosas y que era, además, un artista consagrado. En el caso del Lago Martiánez fue también fundamental el buen hacer del constructor Luis Díaz de Losada.

Hoy sería muy difícil hacer el Lago Martiánez o el Parque Marítimo a causa de las distintas legislaciones y autorizaciones administrativas que se requieren.

¿Qué relación tuvieron ustedes con el Palmetum de Santa Cruz?

Siempre estuvo en mente «pintar» de verde la montaña vertedero del Lazareto, que estaba anexa al Parque Marítimo. El Ayuntamiento nos puso en contacto con el ingeniero agrónomo Manuel Caballero Ruano para que estudiase la posibilidad de desarrollar un gran Palmetum en la montaña del Lazareto. Tras más de un año de trabajos con el equipo de ingenieros agrónomos, el proyecto se convirtió en una gran realidad, y hoy es uno de los parques de palmeras más impresionantes del mundo.

Puente de Javier de Loño en Santa Cruz, proyecto de Amigó-Olcina. Fuente: Archivo Amigó-Olcina.
Playa artificial de las Américas, en el sur de la isla, proyecto de Amigó-Olcina. Fuente: Archivo Amigó-Olcina.

En su dilatada carrera profesional son muchos y diversos los proyectos realizados juntos ¿de cuáles están más orgullosos?

Hemos trabajado y disfrutado mucho. A menudo nos quedábamos en la oficina hasta tarde. Ahora lo pensamos y era un poco disparate, pero éramos jóvenes y con ganas. de trabajar.

Por un lado, destacaríamos la diversidad de proyectos que hemos hecho: no nos hemos especializado en nada. Por otro, estamos muy orgullosos de los proyectos realizados con César Manrique, entre otros, el Parque Marítimo del Mediterráneo en Ceuta y Playa Jardín en Puerto de la Cruz. Y también otros proyectos, como el abastecimiento de aguas de Santa Cruz, el puente de Loño, las playas artificiales en Playa de las Américas, los puertos deportivos de Radazul y Los Gigantes, entre otros. Estamos muy orgullosos de todas nuestras obras y de haber trabajado para Tenerife en distintas facetas.

El diario El Mundo realizó un estudio para determinar cuáles eran las piscinas públicas más espectaculares de España y los tres primeros puestos fueron para los proyectos que hicimos con César: el Parque del Mediterráneo de Ceuta, el Lago Martiánez y el Parque Marítimo de Santa Cruz.

El Palmetum situado junto al Parque Marítimo de Santa Cruz. Fuente: Ayuntamiento de SCT.

Con una visión tan completa de la ingeniería ¿cómo veis la ingeniería actual? ¿Qué consejos daríais a los ingenieros más jóvenes?

La ingeniería, como la sociedad, ha cambiado mucho en los últimos años. Nosotros hacíamos todo tipo de proyectos. Ahora la profesión está más especializada que en nuestra época y el ingeniero generalista apenas existe.

El único consejo que podemos dar a los que empiezan es que amen la profesión y que disfruten con ella como hemos hecho nosotros. Y si no son capaces, que no se metan a ingenieros.

Parque Marítimo y Palmetum. Fuente: Pablo Afonso.
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