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Monográfico | DANA
Una experiencia personal
La DANA del 29 de octubre de 2024
Javier Machí Felici
Ingeniero de caminos, canales y puertos. Decano de la Demarcación Valenciana del CICCP
Este episodio y sus consecuencias han provocado en mí un cúmulo de sensaciones inesperadas. Comenzando por el fatídico 29 de octubre, cuando recibí una llamada telefónica de mi mujer, que se había ido a la compra en coche y al salir del supermercado se vio atrapada y no podía volver a casa. Me dijo que el río Magro «se había salido» y que la policía no permitía circular, así que se había quedado atrapada. Eran las siete y cuarto de la tarde y regresó el día siguiente a las nueve de la mañana, cuando en la calle todavía circulaba el agua por encima del tobillo. Tuvimos la suerte de que se encontró con un familiar que la refugió en su casa.
¿A cuánta gente le pasó algo así o peor? Debo recordar a compañeros que también han padecido las consecuencias de esta desgracia, entre ellos, los miembros de la Junta Rectora Mónica Laura Alonso y Jesús Alfaro. Solo daños materiales. Vaya desde aquí un recordatorio para los miles de damnificados.
Bueno, el resto se ha podido ver por televisión, oír por radio y leer por la prensa, pero las sensaciones ni se ven, ni se oyen, ni se leen. Son, además de todo eso, sentimientos, olores, miradas. Para mí ha sido sorprendente la reacción de vecinos y personas llegadas de todas partes de España, incluso de otros países, y esa juventud, que me ha revelado un futuro esperanzador.
Por todo ello, agradezco la solidaridad manifestada a mi Colegio, el de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que desde el primer momento se ha movilizado, tanto a la sede central con su presidente Miguel Ángel Carrillo a la cabeza como a la demarcación de la Comunidad Valenciana, así como al resto de Demarcaciones, que incluso modificaron la agenda y el programa del Foro de Ingeniería en Barcelona en vista de la importancia de lo ocurrido en este episodio. Quiero dar las gracias también a los colegiados voluntarios para servir a los ayuntamientos, consellerías o ministerios, y a las asociaciones y empresas solidarias con aportaciones de fondos para ayuda y reconstrucción, en su mayoría anónimas.
Solo pido que lo ocurrido sirva para adoptar medidas de verdad y que no se olvide, ya que estos fenómenos cada vez serán más frecuentes e intensos. En la imagen de la derecha se enmarcan las cuencas afectadas por el episodio de la DANA del pasado mes de octubre.
Vemos al norte la cuenca del río Turia; al sur, la del río Magro; y, en medio, la de la Rambla del Poyo. Voy a tratar de identificar aquellos aspectos que parecen tener más interés para la sociedad.
¿Es posible que episodios como el ocurrido en Valencia se puedan repetir en otras áreas españolas?
Una DANA se genera en niveles altos asociados a un proceso de ondulación, separación y aislamiento de la circulación concentrada en niveles altos o corriente de chorro. Como consecuencia, se producen tormentas intensas o lluvias persistentes. Son núcleos de lluvias que tienen una extensión que no suele superar los 1000 km2, siendo el tamaño medio de unos 400 km2, como el que tuvimos en esta ocasión. La casuística depende de su ubicación espacial. Puede desplazarse de forma singular. A esto se le añaden las condiciones de incremento de temperatura en el mar Mediterráneo y el fenómeno del movimiento convectivo que elevan los vientos cálidos.
En las imágenes de la derecha vemos el mapa de precipitaciones de la AEMET y la precipitación registrada en Turís, donde se recogieron récords de 1 hora y también de 10 minutos, con 179 l/m2 y 42 l/m2 respectivamente.
En la imagen inferior se puede observar el efecto producido mediante la visualización satelital. Se aprecia al norte la salida al mar del río Turia (Plan Sur); debajo, la inundación masiva en dirección al lago de la Albufera de la Rambla del Poyo y más al sur, el río Magro, que se abre después de Carlet al modificarse ligeramente la geomorfología de la cuenca, pasando de cóncava a convexa.
Se desborda por su margen izquierda hacia el Marjal norte y por el derecho, hacia el río Verde, y después de Algemesí, en la confluencia con el río Júcar, debido al efecto de empuje del Magro, el Júcar se desborda por su margen derecha en dirección al Marjal Sur del Júcar, hacia el Estany de Cullera y Tavernes de Valldigna.
Entre Algemesí y Albalat de la Ribera, por la margen izquierda, se encuentra con varias carreteras, especialmente la autopista AP-7, desbordándose el Júcar y yendo las aguas en dirección al Marjal norte, hacia el lago de la Albufera.
¿Qué propuestas se han realizado en los últimos años para resolver los problemas de inundación?
Se han realizado muchos estudios al respecto; uno de los últimos es la que se presenta en la imagen bajo estas líneas.
Evidentemente, después de este episodio se deberá volver a analizar detenidamente y comprobar la validez de todas las actuaciones,su readaptación, nuevas dimensiones de otras posibles actuaciones complementarias.
¿Se puede tener una idea de la envergadura del suceso acaecido el 29 de octubre?
En primer lugar, debemos enmarcar el suceso con la información disponible. Para ello, partiendo de la simulación hidrológica e hidráulica y con la información digital del terreno, debemos comparar la envergadura de la inundación para un periodo de retorno de 500 años que fue desarrollada por la empresa TYPSA en los estudios que realizó durante unos años para ver las soluciones y alternativas posibles.
Utilizando el modelo, se observa que la inundación ha sido muy superior. Se pone este ejemplo en el entorno de la población de Paiporta, pero ocurre en la confluencia del barranco de la Horteta con la Rambla en el polígono de Mas del Jutge de Torrent, o en la inundación de Castellar-Oliveral, al este de la autovía V-31 (Pista de Silla), que no se inundaba en la simulación, y otros muchos sitios.
En las imágenes inferiores de abajo. se ve en amarillo la inundación para T500. A la derecha las direcciones del flujo desbordado observado.
Por tanto, nos encontramos ante un problema serio de ordenación del territorio, en el que la ingeniería hidráulica tiene un papel fundamental. Se debe analizar con detalle in situ lo acontecido; detectar los puntos críticos afectados, (obstrucciones, redes de saneamiento, pasos superiores e inferiores, puentes, vías de comunicación viaria y ferroviaria…); ver por qué lo han sido y si existen posibilidades de mejora, protección y defensa de las zonas urbanas mediante desvíos, aperturas, diques o motas; y, de esta forma, conformar un plan de actuaciones partiendo de la seguridad de las personas que residen y trabajan. Por supuesto, además, no solo se trata de mejorar el sistema de alarma temprana, sino también la concienciación ciudadana de su vulnerabilidad y de clarificar la gobernanza obligatoria de la gestión.
Si nos centramos en la cuenca del río Magro, sabemos de los graves problemas que se han tenido en Utiel, tanto aguas arriba como aguas abajo. Las intensas lluvias se manifestaron en horas tempranas de la mañana, con una fuerte intensidad entre las siete de la mañana y las seis de la tarde, cuando llovió sin parar. Esto provocó una subida rápida del volumen de embalse en Forata, que en unas cinco horas almacenó 32 Hm3, pasando de a 37 Hm3 y llegando a su máxima capacidad sobre las 20-21h. Eso supone unos 1800 m3/s en media, con puntas de 2000 m3/s. A partir de ese momento empezó a soltar lo que le llegaba, en torno a 800-1000 m3/s.
Se produjo un decalaje entre lo que llovía aguas abajo, así como en Turís, Buñol, Montserrat, que tuvo su punto máximo sobre las seis de la tarde, y un tiempo de concentración bastante menor. Esa laminación de la crecida fue clave para evitar el agravamiento de daños en las poblaciones situadas aguas abajo de la presa.
La presa de Forata ha realizado su trabajo positivo con un gran riesgo para las poblaciones situadas en la cuenca baja del río así como para su integridad. Se debe centrar el análisis de lo ocurrido en la falta evidente de capacidad en algunos tramos del propio cauce y en la protección de las poblaciones de Carlet, L’Alcúdia, Guadassuar y, sobre todo, Algemesí.
En el esquema de flujos desbordados sobre estas líneas, vemos el efecto de las infraestructuras de comunicación, la A-7 en L’Alcúdia y vía de acceso a la población; el desbordamiento por ambas márgenes del Magro a la altura del cruce en sifón de la Acequia Real del Júcar, así como el efecto del trazado del AVE, la carretera de circunvalación de Algemesí y los tres puentes antiguos sobre el Magro en dicha población.