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Monográfico | DANA
¿Qué pasó?
Descripción hidrológica de lo ocurrido en la DANA de octubre 2024 en la Comunidad Valenciana
Federico Bonet Zapater
Consejero del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
En la sesión de la Jornada dedicada a lo ocurrido en la Comunidad Valenciana, la primera intervención tuvo por objeto hacer una descripción somera de los acontecimientos, dejando para las siguientes el análisis de las causas y consecuencias así como la propuesta de soluciones.
Los ríos y barrancos de la vertiente mediterránea española se caracterizan por un caudal habitualmente escaso, pero que en épocas de crecidas alcanza niveles muy significativos. Tanto los ríos Júcar y Turia como otros cauces menores han protagonizado inundaciones desastrosas a lo largo de los tiempos.
El origen de estas inundaciones está en las intensas lluvias que suelen darse en los meses de otoño. Con los avances de la meteorología, el motivo de estas fuertes precipitaciones se ha ido conociendo mejor y en la actualidad se asocian a las DANA. Una DANA es una masa de aire frío en altura que desciende de latitud desde el Ártico. Cuando se sitúa sobre España y coincide con una borrasca en el sur, los vientos de levante arrastran hacia el interior masas de aire muy húmedas a causa de la temperatura del mar Mediterráneo al final del verano. Cuando esas masas de aire muy húmedo se topan con las montañas próximas a la costa, se elevan y al contacto con la masa de aire muy fría se producen violentas precipitaciones.
Con los medios actuales de detección podemos predecir si se puede formar un fenómeno de esta naturaleza, pero en la actualidad no es posible saber a ciencia cierta ni dónde, ni cuándo ni cuánto va a llover.
Para el día 29 de octubre de 2024 se alertaba de una DANA sobre la provincia de Valencia. Así ocurrió y se produjeron lluvias muy intensas que afectaron varios cauces, por lo que, en realidad, se produjeron varios fenómenos hidrológicos extremos.
A primeras horas de la mañana llovió con intensidad en una zona al noroeste de la provincia, lindando con Cuenca. Parte de esa precipitación fue hacia el río Ojos de Moya y produjo inundaciones en la localidad conquense de Mira. Ese río es afluente del Cabriel, que a su vez lo es del Júcar, y en su curso más bajo no produjo afectaciones.
Otra parte de las precipitaciones tuvieron lugar en la cabecera del río Magro, que al mediodía provocó inundaciones importantes en Utiel. El agua fue discurriendo por su cauce medio, en el que no hay prácticamente poblaciones, y llegó al embalse de Forata.
Forata se encontraba a una capacidad de 7 Hm3 y en cinco horas alcanzó 38, su máximo, y empezó a verter por el aliviadero. En ese período laminó el caudal de entrada, más de 2000 m3/s hasta 900. A partir de ese momento dejó de laminar y a ello se sumó una fuerte precipitación aguas abajo. En el pluviómetro de Turís se registraron 179’4 mm en una hora, a las 18 h, con un máximo de 42 mm en diez minutos. Esto hizo que el Magro se desbordara en su desembocadura en el Júcar, produciendo graves daños en la población de Algemesí.
Otro cauce afectado fue la rambla del Poyo, formada por una serie de barrancos y con una longitud de unos 40 km entre su cabecera y su desembocadura en La Albufera. Hay algunos barrancos colindantes, como Pozalet y Saleta, que al desbordarse forman una única llanura de inundación. El punto más alto de la cuenca tiene 1 000 metros de altitud y, por tanto, las pendientes son muy elevadas y erosivas en su parte alta. El tiempo de concentración es muy corto y la inundación se presenta de forma muy súbita.
Por la mañana se produjeron lluvias de cierta intensidad que hicieron que, por la rambla del Poyo, habitualmente seca, circularan caudales de hasta 200 m3/s. Las lluvias cesaron al mediodía y el caudal entonces comenzó a descender.
Sobre las 14 h se reanudaron las lluvias, con una intensidad creciente de hasta 120 mm en una hora, a las 18 h. Esta fuerte precipitación sobre un terreno ya saturado se transformó en escorrentía, aumentando bruscamente el caudal. En el cruce con la A3, este superó los 2000 m3/s y rompió el aforador, el único existente.
Por contraste, en la parte baja del cauce, donde están las poblaciones, las lluvias a lo largo del día fueron escasas.
Aguas abajo de este punto se unen otros barrancos, como el Gallego y la Horteta, por lo que el caudal en la parte más baja, al atravesar las poblaciones, se estima que superó los 3000 m3/s. El encauzamiento entre esos pueblos tiene una capacidad de 800 m3/s, por lo que se desbordó y se produjeron numerosos daños materiales y, desgraciadamente, la pérdida de muchas vidas.
Por otra parte, las lluvias de la mañana fueron también hacia la vertiente norte de las montañas, en la cuenca del Turia. Este río registró también un fuerte aumento de caudales, que en la parte alta fue laminado por las presas de Benagéber y de Loriguilla. Ambas quedaron por debajo de su capacidad y aumentaron su volumen embalsado en 30 Hm3 y 15 Hm3, respectivamente.
Pluviogramas
Los caudales alcanzados en los distintos cauces superan el período de retorno de mil años
Aguas abajo de Loriguilla desemboca, por la margen derecha del Turia, el río Sot. En este pequeño afluente está la presa de Buseo, que pasó de un volumen de 1 Hm3 a superar ampliamente los 7’5 Hm3, vertiendo por coronación de la presa. Produjo importantes daños en la población de Sot de Chera.
En el curso bajo del Turia el agua hizo destrozos de consideración en las poblaciones ribereñas rompiendo algunos puentes y arrasando el parque fluvial del Turia. Al llegar a la ciudad de Valencia discurrió por el cauce nuevo, la llamada Solución Sur, que condujo sin problemas un caudal estimado de más de 2000 m3/s.
Las precipitaciones ocurridas el día 29 de octubre se pueden calificar de extraordinarias, y los caudales alcanzados en los distintos cauces superan el período de retorno de 1000 años. De las tres inundaciones sufridas en la Comunidad Valenciana, en el Magro había alguna obra de laminación, pero no fue suficiente y se desbordó. En el Turia, había obras hidráulicas de protección que funcionaron adecuadamente. Y en la rambla del Poyo, sin ninguna actuación ejecutada, es donde mayores daños y muertes se produjeron.