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Monográfico | DANA

¿Cómo nos hemos quedado? ¿Qué hay que hacer?

José Luis Santa Isabel de Castro

Presidente de FECOVAL

© Manuel Bruque

No hay foto ni imagen de televisión capaz de describir lo que pasa y lo que ha pasado en la zona de la DANA. Yo vivo en Torrent, en la zona cero. Les doy un dato: durante dos semanas he tardado dos horas y media en llegar y volver a Valencia (8 km), porque la A7, la circunvalación de Valencia, y la A3 estaban cortadas y, por lo tanto, todo el tráfico pasaba a través de Torrent, y esta ciudad estaba conectada por un solo puente, porque el resto que la rodeaban estaban sobre el barranco del Poyo y todos habían caído.

En un tiempo récord se han hecho desvíos provisionales. Desde el día 30 nuestras empresas pararon sus fábricas —que son sus obras— y destinaron todos sus medios a ayudar con los desvíos que había que hacer con el fin de recuperar sobre todo el transporte por medio de la limpieza de las viales, fundamentales de las poblaciones. Estas eran tareas fundamentales para que los pueblos pudieran estar abastecidos, ya que se quedaron sin alimentos ni ningún medio de subsistencia.

Hemos limpiado el 10% de las poblacionesy solo las vías principales. Queda por limpiarel 90% de las poblaciones, 68 municipios. Hemos limpiado el 0,5% de las áreas industriales —esto es, 80 zonas— con un 25% de su superficie afectada en sus infraestructuras generales y un target aproximado de 4 000 millones necesarios para su recuperación. Hay 30 000 hectáreas de cultivo desaparecidas; no existen caminos, no existen acequias, no existen abastecimientos; los pozos se han levantado; no existen viviendas; no existen tampoco almacenes de apeo. El target aproximado es de 500 millones de euros.

En el ámbito industrial han desaparecido 4500 empresas con 30 000 puestos de trabajo perdidos que hay que recuperar y otras 30 000 empresas tocadas. Todas se preguntan si van a volver a abrir o no, en función de si se hacen o no las obras de defensa.

En el ámbito de la vivienda, hay 30 000 edificios afectados, lo que significa 63 000 viviendas para rehabilitar y entre 150 y 200 edificios para demoler y reconstruir. Por supuesto, no hay que volverlos a reconstruir en el mismo sitio y los comercios de sus bajos habrá que trasladarlos también. El target es de 500 millones de euros en la reconstrucción y la rehabilitación tiene un target de 3600 millones.

Hay que reconstruir todas las infraestructuras municipales: hemos perdido cementerios, bibliotecas y 47 colegios; actualmente hay 4 500 niños sin escolarizar. Tenemos 47 colegios e institutos destruidos o muy afectados. Hay además 37 centros de salud afectados; 27 polideportivos desaparecidos; 30 000 negocios de autónomos desaparecidos, todos los que estaban en las zonas bajas de los pueblos. Tenemos vías de cercanías sin utilizar, cinco de las siete existentes; aunque la C1 y la C2 funcionan, ha desaparecido la mitad de su recorrido, 45 kilómetros de cada uno de los recorridos de las cinco que todavía no están en marcha.

Tenemos 2 800 km de caminos rurales, accesos a fincas de cultivo pertenecientes a la Diputación de Valencia. Hay 49 puentes de titularidad municipal afectados, de acceso desde las carreteras de la Diputación a los diferentes municipios. Tenemos recuperados nueve puentes fundamentales de la red de carreteras de la Diputación así como un paquete de puentes o desvíos del Ministerio de Obras Públicas.

Hay 250 km de la red de la Diputación afectada. En fin, para dar un poco la idea de la situación basta considerar que en España se construyen al año 112 000 viviendas y que nosotros tenemos 100 000 por reconstruir. Es decir, todo el sector de la promoción de este país necesitaría un año para resolver la cuestión, dos años, si se tratara de la mitad del sector.

Hay un factor importante que es el tiempo: no tenemos tiempo, debemos reconstruir de manera inmediata y hacerlo además de manera global. Y esto nos lleva al siguiente problema: no tenemos suficiente personal.

A través de la Fundación Laboral de la Construcción hemos abierto nuestros brazos para reconducir a todas las personas que se han quedado en el paro: hay 100 000 puestos de trabajo están en el aire. Que no vayan a los ERTE, que vengan a nuestro sector y dignifiquen su vida recuperando sus propias viviendas.

Tenemos problemas para hacer todo esto. Tenemos 63 ordenanzas municipales distintas, esto es, 63 tipologías de licencias distintas. Hay muchos proyectos hidráulicos metidos en cajones cuyas DIAS, posiblemente la mayoría, están caducadas. Sin embargo, es preciso hacer esas obras porque la gente que vive en estas zonas quiere saber si está o no protegida. Y, además, no podemos tardar en reconstruir lo fundamental, que es darle la seguridad a la gente de que pueden seguir viviendo allí. Porque a además del horror de haber perdido sus casas, sus bienes materiales y muchos de ellos, sus familiares, está el pensar: «¿Qué voy a hacer de aquí para adelante? ¿Voy a seguir aquí? ¿Seguro que me van a reconstruir la vivienda? ¿Cuándo me la van a reconstruir?».

Como no tenemos tiempo, las obras hidráulicas hay que hacerlas en dos fases. Primero, las obras de defensa inmediatas que hay que empezar a construir, esos 5 000 millones que decía Julián de Seopan. No hay tiempo. Hay que ponerlos en marcha ya y para eso hay que tener un ente que aglutine todos los proyectos con una serie de expertos de nuestras ingenierías, que, en minutos, en horas, en días, o sin dormir, puedan ponerlos al día y no tengamos que esperar 10 años para recuperarnos. No tenemos tiempo.

Y la segunda fase es la adecuación medioambiental. Nuestra ordenanza jurídica tiene una figura que en este momento se llama PIA, es decir, Planes de Interés Autonó-mico. Aunque están dedicados al sector terciario y al industrial, con un decreto ley específico podrían incorporar las viviendas y crear una entidad que cubriera todas las necesidades con una normativa propia, que es lo que tiene la PIA para el desarrollo de los proyectos que hay que hacer ahí. Es lo que necesitamos. No nos podemos perder en la burocracia, porque no hay tiempo para ello.

Tenemos la urgencia de actuar ya. Y necesitamos mano de obra. Así que hacen falta planes de atracción de mano de obra, tanto de gente que ha perdido su puesto de trabajo como de importación de gente preparada de otros países mediante convenios. La Fundación Laboral está dispuesta a dar los cursos de prevención y riesgos porque nuestro sector es el más reglado. Nadie puede trabajar sin prevención de riesgos y nadie puede trabajar sin tener un oficio. Así que hemos hecho un itinerario corto de 60 horas para hacer medios oficios que puedan trabajar en estas obras.

©José Luis Santa Isabel

Vamos a sufrir una inflación imposible de parar, una inflación tremenda en materiales, 100 000 viviendas para construir, más la vida, que sigue. Hay un plan de 184 000 viviendas accesibles para construir. Pues la vida sigue por el otro lado y hay que atender a las dos cosas. No es hacer esto sin hacer lo otro, es hacer esto además de lo otro.

Además, hay que dar una seguridad jurídica. No se les puede dar 60 000 euros a una familia que ha perdido su casa, su familia, sus bienes, sus ahorros para que contrate a alguien que le arregle su casa. Así que esa entidad propuesta debe zonificar y, por medio de un acuerdo marco y un cuadro de precios único, adjudicar por trámite de emergencia todas las obras que haya que hacer con responsables en cada una de ellas.

Respecto a las cuencas y a las obras que hay que hacer, estamos hablando de un targettotal de unos 20 000 millones. Si no me acuerdo mal, en la serie histórica de inversión del Estado, la inversión más alta fue en el año 2007 o 2008, con 27 000 millones. Es decir, hace falta colocar toda la inversión del Estado en Valencia para esto.

Pero, atención, esta vez ha llovido en el sur de Valencia, en Chiva y en Turís. Si esto mismo pasa en Liria, si cae la misma cantidad de agua, hoy no estaríamos aquí hablando de los daños de una zona de 50 kilómetros de longitud, sino que estaríamos hablando de la ciudad de Valencia, porque en el norte no tenemos protección. Hace falta un plan para proteger a la ciudad y a las zonas al norte de Valencia, exactamente igual que para el sur. Lo tenemos que hacer ya. Es urgente.

No me alargo más, podría estar muchas horas hablando. Espero que se hayan podido hacer una idea de la situación que vivimos y que los políticos dejen de hacer leyes dogmáticas porque en el centro de todo está la vida, las personas. No puede haber una ley que impida una obra de defensa de los seres humanos.

©José Luis Santa Isabel

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