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La Clave | Ingeniería y cooperación al desarrollo

Cuatro retos para impulsar el desarrollo

Una propuesta desde el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento

Natalia Gullón Muñoz-Repiso

Directora técnica del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento. Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

Perú © Anyela Malaga

En un mundo en el que, según datos de Naciones Unidas (1), 2.000 millones de personas todavía no tienen acceso a agua potable para beber y preparar sus alimentos y 3.500 millones carecen de saneamiento gestionado de manera segura, se hace perentorio dedicar todos los esfuerzos necesarios a tratar de revertir esta situación. Es un dato alarmante que tiene numerosos impactos en la vida de las personas: desde la salud a la educación o la productividad. Y es que en el mundo mueren más personas por falta de agua potable que por conflictos armados. Una realidad de sobra conocida, pero a veces olvidada, a la que se enfrenta la cooperación española. No basta con construir infraestructuras. Hay que poner en marcha servicios sostenibles, y para esto es necesario impulsar la buena gobernanza del sector de agua y saneamiento.

España tiene un modelo de cooperación avanzado y profesionalizado que no solo permanece, sino que crece aun en tiempos tan complejos como los actuales. La Ayuda Oficial al Desarrollo española aumentó un 12% en el año 2024, mostrando el firme compromiso de nuestro país, tal y como establecen el Plan Director vigente y la Ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global aprobada en 2023.

Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta forma de cooperar para lograr un desarrollo sostenible es el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS). Una iniciativa sin precedentes, ya que nunca una cooperación había invertido tantos fondos de donación en un solo sector y una sola región. Hasta el momento, se han destinado 816 millones de euros a programas en 18 países de América Latina y el Caribe, que apalancan otro tanto a través de la contrapartida exigida a los países socios. Un esfuerzo titánico para hacer realidad los derechos humanos al agua y al saneamiento, en consonancia con el papel que España viene desempeñando desde hace años con el impulso a nivel internacional del reconocimiento de estos derechos. El Fondo, creado en el año 2008, pretende además acompañar a los países socios de la Cooperación Española hacia el logro de la Agenda 2030 en general y, en particular, el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 que dice: «Garantizar la disponibilidad y una gestión sostenible del agua y de las condiciones de saneamiento para todas las personas».

Los resultados hablan por sí solos: hasta finales del año 2024, el Fondo del Agua ha beneficiado de forma directa a más de 4,6 millones de personas, cifra que se multiplica si se tienen en cuenta los beneficiarios indirectos. Además, cerca de un millón de personas ya cuentan con aguas residuales tratadas, y más de 100.000 han recibido capacitación en gestión de servicios de agua; al mismo tiempo, se ha sensibilizado a más de 1,7 millones de personas en higiene y uso del recurso hídrico.

Grandes desafíos

Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer. Los retos para extender y asegurar el acceso seguro al agua y al saneamiento son múltiples, complejos y están interconectados, pero desde la experiencia acumulada durante el trabajo realizado por el Fondo cabe destacar cuatro aspectos especialmente importantes, a saber:

  1. llegar a las poblaciones más desfavorecidas;
  2. hacer frente a la falta de capacidades;
  3. afrontar la fragilidad del sector; e
  4. incrementar la coordinación interinstitucional para hacer más eficiente la ayuda.

No son, ni mucho menos, los únicos retos, pero más allá del imprescindible incremento de la financiación en sus distintas modalidades, se configuran como los cuatro puntos cardinales para lograr un verdadero avance hacia la sostenibilidad y el desarrollo del sector.

1. Llegar a la población más vulnerable y promover la participación

El continente americano esconde fuertes desigualdades. En el acceso al agua y al saneamiento, pese al avance en la última década, hay una importante brecha entre las zonas urbanas y las rurales o las periurbanas, por lo que la clave está en trabajar para reducir estas desigualdades desde un enfoque de derechos humanos y «sin dejar a nadie atrás», como propone el libro sagrado de la cultura maya-quiché. En muchos de los programas del Fondo del Agua, esta «última milla» pretende ser la prioritaria. Esto se traduce en focalizar las actuaciones en la población más vulnerable, situada fundamentalmente en el ámbito rural y periurbano o en asentamientos informales, dirigiendo hacia allí recursos, inversiones y servicios, pero también planificación, políticas públicas y normativas.

Este enfoque, basado en los derechos humanos (2), supone trabajar con transparencia, garantizando la participación de las poblaciones destinatarias, sin discriminaciones de ningún tipo y promoviendo la igualdad para asegurar la sostenibilidad de los servicios de agua y saneamiento. Los compromisos en materia de derechos humanos obligan a los Estados a trabajar para conseguir el acceso universal al agua y al saneamiento de manera sostenible, segura, económicamente asequible y culturalmente aceptable.

Capacitación del personal local para la operación y mantenimiento de los sistemas en El Salvador.

Conseguir la participación de las personas más vulnerables en la toma de decisiones de los proyectos no es tarea fácil. En la mayoría de los casos, supone trabajar previamente la igualdad entre hombres y mujeres y llevar a cabo labores de alfabetización y capacitación para hacerlo posible. Si se quiere llegar a estas poblaciones, es preciso trabajar directamente con los municipios, las comunidades rurales y las organizaciones de la sociedad civil. Y para ello hay que dotarles no solo de fondos, sino también de capacidades, herramientas y estructuras que hagan sostenibles los servicios de agua y saneamiento a largo plazo. En este sentido, en el Fondo del Agua se han fomentado las alianzas público-comunitarias —en lugares como Portoviejo (Ecuador), entre la empresa pública Portoaguas y las juntas rurales de agua y saneamiento que se han ido constituyendo para la operación y mantenimiento— de cara a fortalecer la gestión comunitaria de los servicios de agua y saneamiento.

Desde la experiencia adquirida, asegurar la participación de la población en el diseño y en el desarrollo del proyecto es fundamental para atender sus necesidades, pero también para que los destinatarios se apropien de los servicios de agua y saneamiento y de su mantenimiento, garantizando su sostenibilidad y adoptando prácticas de higiene saludables.

Por supuesto, es clave desarrollar soluciones adaptadas y enfocadas a las particularidades de la población. En esta línea, a lo largo de 2024 se ha trabajado en la identificación de buenas prácticas y recomendaciones para proyectos de agua y saneamiento en América Latina y el Caribe en el ámbito de comunidades indígenas y escuelas, junto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI). En las escuelas, por ejemplo, es crucial trabajar el tema de la salud menstrual, un elemento clave para asegurar la asistencia de las niñas a la escuela a partir del momento en el que comienzan a tener la menstruación.

Acarreo de agua antes de iniciar el programa. Portoviejo, Ecuador

2. Desarrollo de capacidades y aprendizajes mutuos

El enfoque holístico que propone el FCAS no sería posible si no se acompañara de un apoyo específico destinado a la asistencia técnica y a la capacitación a varios niveles. Esto se materializa gracias a la cercanía de las 16 oficinas que AECID tiene en América Latina y el Caribe, que llevan a cabo un seguimiento atento, no solo durante la ejecución de los proyectos, sino desde el principio, durante la identificación de las necesidades y el diseño de los programas.

El Fondo del Agua concibe el desarrollo de capacidades de forma integral, como una manera de acompañar a todos los actores que forman parte del sector. Por ello, trabaja a través de diferentes instrumentos. Por un lado, la mayor parte de los programas incorporan capacitaciones en temas técnicos tanto a nivel comunitario como institucional (mantenimiento de sistemas de agua, regulación del sector, derechos humanos, etc.), y actividades de sensibilización sobre el uso del recurso, la importancia de la higiene, etc. Por otro, se han financiado y ejecutado numerosas cooperaciones técnicas para profundizar en temas específicos o sistematizar y transferir conocimientos y experiencias.

Las actuaciones del FCAS cuentan con el valor añadido de la cooperación técnica, que aprovecha la experiencia del BID y de las instituciones españolas en el sector a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Centro de Estudios Hidrográficos del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), Tragsatec, Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (ONGD), universidades, empresas, personas expertas y operadores de servicios de agua y saneamiento. Acompañar los fondos con apoyo técnico ha permitido mejorar la ejecución e impacto de los programas y desarrollar un abordaje sectorial.

Otro aspecto clave radica en tener en cuenta el conocimiento y las prácticas ancestrales de gestión del agua de las propias comunidades, por ejemplo, aquellas relacionadas con la recarga de acuíferos o la recogida de agua de lluvia. En Yucatán (México) se trabaja con el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya (INDEMAYA) de la mano del Programa Indígena de la AECID para garantizar la participación de las comunidades indígenas y el respeto a su cultura, y también de cara a sistematizar las buenas prácticas en la gestión del agua. Esto se enmarca en el esfuerzo que realiza el Fondo del Agua en la gestión del conocimiento, elaborando recomendaciones, guías, manuales y herramientas.

En el ámbito de la gestión municipal rural, el Fondo del Agua ha creado —en colaboración con la ONG ONGAWA, Ingeniería para el Desarrollo Humano, y la empresa pública Tragsatec— una herramienta para avanzar en el cumplimiento de los derechos humanos en relación con el agua y el saneamiento en la gestión municipal rural (3). Se trata de una aplicación práctica de uso libre y gratuito pensada específicamente para los gobiernos locales rurales, que les permite conocer sus obligaciones en la materia y guiar hacia un proceso de autodiagnóstico, ofreciendo orientaciones sobre cómo avanzar en la implementación de estos derechos en sus diferentes ámbitos de responsabilidad respecto al agua potable, el saneamiento y la higiene.

3. Impulsar la buena gobernanza

La crisis del agua no es solo cuestión de cantidad y calidad; en muchos casos, el problema real es la gobernanza multinivel. Un buen ejemplo de ello es lo que sucede en Latinoamérica. Esta región cuenta con el 30% de las reservas de agua dulce del mundo y, sin embargo, todavía hay 166 millones de personas que carecen de acceso a agua segura y 443 millones no disponen de un saneamiento seguro. No falta agua. Falta una buena gestión para poder disponer de ella donde se necesita y con la calidad adecuada. Es necesario dotar de institucionalidad al sector desde una visión de gestión integrada de los recursos con el objetivo final de alcanzar la seguridad hídrica. Para ello, hace falta trabajar desde la elaboración de políticas públicas y el desarrollo de marcos regulatorios nacionales, estrategias y planes sectoriales hasta planes maestros municipales o documentos organizativos de las pequeñas juntas de agua rurales.

El Fondo del Agua trata de promover la gestión eficiente, equitativa y sostenible tanto de la oferta como de la demanda de agua, manteniendo el necesario equilibrio entre uso y conservación de los recursos hídricos y sus ecosistemas asociados. Este modelo de gestión, además, implica avanzar en la adaptación y la mitigación del cambio climático, favoreciendo la resiliencia en las comunidades con las que se trabaja. Este enfoque es coherente con el Plan Director de la Cooperación Española 2024‑2027, que aboga por un enfoque de justicia climática y sostenibilidad ambiental, apoyando la gobernanza inclusiva dentro del enfoque prioritario de la transición ecológica justa.

Como ejemplo de este trabajo, en paralelo a la ejecución de programas de inversión y acceso a agua y saneamiento seguro, actualmente se está desarrollando, en el marco de la Conferencia de Direcciones y Autoridades Iberoamericanas del Agua (CODIA), una Guía técnica de planificación hidrológica en el marco de la gestión integrada de recursos hídricos dirigida al ámbito iberoamericano. Esta guía está particularizada para la región y se basa en casos de estudio, para lo cual se trabaja de forma colaborativa con la implicación de países e instituciones mediante su participación en grupos de trabajo, y la aportación de casos de estudio que muestran la experiencia de los países en todos los aspectos relacionados con la planificación hidrológica, desde el marco normativo hasta el desarrollo y aplicación de metodologías concretas.

Por otro lado, en ocasiones es preciso trabajar en lugares con una frágil institucionalidad, donde se debe tratar de fortalecer la administración pública al mismo tiempo que se trabaja directamente con las autoridades locales, las empresas de agua o las comunidades, por ejemplo, a través de organizaciones no gubernamentales locales.

Los programas del Fondo del Agua han servido de palanca para el desarrollo sectorial y se han incluido acciones específicas que van más allá de las inversiones. Como muestra de otra de las líneas de trabajo regionales del FCAS, se está trabajando, junto con el Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX, también en el marco de la CODIA, en la elaboración de unas recomendaciones para abordar la planificación sectorial del saneamiento y el tratamiento de aguas residuales, y en una Estrategia Regional de Actualización y Desarrollo de Normativa de Tratamiento de Aguas Residuales, con el objeto de promover un debate a nivel regional, generar espacios para el intercambio de experiencias y ofrecer apoyo a los países en la revisión y actualización de su legislación en esta materia.

Asegurar la participación de la población en el diseño y en el desarrollo del proyecto es clave para la sostenibilidad de los programas

4. Coordinación y alianzas

El último de los retos es llevarlo todo a cabo de forma coordinada y sistematizada, trabajando junto con el resto de actores. Porque solo trabajando en alianzas podremos hacer frente a los retos del desarrollo, tal y como establece el ODS 17. En este sentido, el Fondo del Agua ha establecido, desde el principio, una estrecha relación de confianza y trabajo conjunto con numerosos actores, impulsando las fortalezas de cada uno para avanzar en el objetivo común. Uno de estos socios es el BID, un aliado estratégico que colabora con el Fondo del Agua para gestionar algo menos de la mitad de la cartera. Esta alianza ha permitido multiplicar el impacto y ha supuesto un alto valor añadido, ya que permite conjugar la visión de agencia de desarrollo que aporta la AECID a la extensa experiencia y cualificación técnica del BID en la gestión de grandes proyectos, traduciéndose no solo en programas específicos en los países, sino en iniciativas regionales, cooperaciones técnicas, análisis sectoriales, evaluaciones de impacto y un buen número de actividades dirigidas al fortalecimiento general del sector. Asimismo, el FCAS ha tejido una importante alianza con la Comisión Europea, gestionando un gran volumen de fondos delegados y coordinando de esta forma sus actuaciones con otras agencias europeas.

A lo largo de los años, se ha trabajado también de manera muy estrecha con la Dirección General del Agua, así como con empresas públicas como Tragsatec y la Empresa de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla (EMASESA), el Centro de Experimentación y Obras Públicas del CEDEX, la Universidad de la Coruña, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y ONGD como ONGAWA. En el ámbito internacional, un aliado clave es la organización Sanitation and Water for All (SWA), así como, por supuesto, diferentes redes como la Conferencia de Direcciones y Autoridades Iberoamericanas del Agua (CODIA), la Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático (RIOCC), la Conferencia de Ser-vicios Meteorológicos e Hidrológicos Ibero-americanos (CIMHET), la Red Latinoamericana de Centros de Conocimiento de Gestión de Recursos Hídricos (RALCEA), entre otras. Al mismo tiempo, cada vez existe una mayor coordinación con Naciones Unidas a través de diferentes iniciativas como UN-Water y UNESCO.

Lavadero en una comunidad campesina del valle de Colca, Perú.

A nivel nacional, se está tratando de articular la cooperación española en el sector a través de la creación de la Plataforma Española de Cooperación en Agua, Saneamiento e Higiene (PECASH) (4), una iniciativa que tiene como objetivo impulsar la coordinación entre los diversos actores de la sociedad civil, el sector privado y el académico, la cooperación descentralizada y la Administración del Estado. Desde esta Plataforma se abordarán también los cuatro retos que se han señalado anteriormente, pues es un objetivo compartido en el sector. Para ello, se crearán diversos grupos de trabajo y se celebrará un encuentro anual para abordar un tema específico.

El intento de dar respuesta a todos estos desafíos ha articulado, a lo largo de los años, la forma en la que se configura el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento. Una fórmula que se sostiene en los aprendizajes recogidos y que ha ido nutriéndose de las lecciones aprendidas tras década y media de trabajo continuado en un mismo sector y región. Una labor que se ha llevado a cabo tratando siempre de innovar y seguir dando respuesta a los nuevos retos que plantea el desarrollo, con el objetivo de apoyar la mejora de las condiciones de vida de las personas con las que trabajamos y de incidir en el cuidado del planeta, dos aspectos interrelacionados e inseparables, que conforman el ADN del Fondo del Agua.

Notas

2

Informe anual del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento: https://memoriafcas2023.aecid.es/

3

Herramienta para el cumplimiento de los DHAS en la gestión municipal rural: https://www.aecid.es/web/aecid-fcas/herramienta-dhas-municipalidades-rurales

4

PECASH – aecid.es

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