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Editorial
Reto energético y social
Carlos Nárdiz Ortiz | Director de la Revista de Obras Públicas
Hoy sabemos que los problemas de rehabilitación urbana, no se refieren solo a los centros históricos de las ciudades, como ocurrió aproximadamente hasta los años 80 del siglo pasado, en donde los centros históricos, que habían llegado con un alto grado de degradación, por ejemplo, aquí en España, se apoyarán en la redacción de Planes Especiales de Protección y Reforma Interior y en ayudas financieras para su rehabilitación. A la dimensión patrimonial orientada a la recuperación de la edificación, se unirán intervenciones de accesibilidad, equipamientos y servicios urbanos, que generaron dinámicas demográficas, con la sustitución de la población anterior, para las que existían alternativas a la monopolización turística de los centros y el incremento de los precios de las viviendas rehabilitadas. La recuperación del paisaje urbano histórico, no solo con criterios de protección, sino también sociales, ha sido una asignatura pendiente de algunos de estos centros históricos.
La constatación a partir de los años 90 de las carencias de habitabilidad, accesibilidad, urbanización, espacios libres y equipamientos, con sus consecuencias sociales y económicas, de los barrios construidos a partir de los años 40 en el extrarradio, más allá de los ensanches, para dar una alternativa a la alta marginalidad que existía en la periferia de las ciudades, determinaron los primeros polígonos residenciales de los años 50 y 60, proyectados y construidos por el Estado, como ocurrió aquí en España con la Obra Sindical del Hogar y la Gerencia de Urbanización, que acogerán la emigración a las ciudades, que serán complementados después por la iniciativa privada, apoyándose en una baja calidad de la edificación y la urbanización, y que hoy constituye la parte mayoritaria de los tejidos consolidados de las periferias de nuestras ciudades, con viviendas colectivas en manzanas cerradas, bloques aislados y entre medianeras.
Ello determinará, primero desde la Unión Europea, a través de las distintas iniciativas URBAN, y luego a través de Planes de Vivienda estatales y autonómicos, aquí en España, la delimitación de Áreas de Rehabilitación Integrada (ARI), con una mirada hacia los barrios más deteriorados, que ha llegado hasta la actualidad. La transformación de las iniciativas URBAN (la primera entre 1994 y 1999), en las Estrategias de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (EDUSI), a partir de 2014, supuso la mejora de los barrios periféricos de muchas ciudades españolas de más de 20.000 habitantes, en aspectos como la economía baja en carbono, el patrimonio histórico y medioambiental, o la inclusión social. La Nueva Agenda Urbana Europea, redactada como desarrollo de la Nueva Agenda de las Naciones Unidas, en el marco de la Agenda 2030 y el Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático, han definido la hoja de ruta en la que nos estamos moviendo, en donde a los retos energéticos, se suman los sociales, ya que, junto al objetivo de la neutralidad climática, debe estar la mejora de la calidad de vida y la salud de los habitantes de los barrios.
Este número también trata de proyectar un mensaje sobre un campo de trabajo que se abre para los ingenieros
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2021-2030), como reflejan los distintos autores incluidos de La Clave de este número de la revista, coordinada por Luis Irastorza, es el marco para conseguir la descarbonización de la edificación (no solo residencial), obligando a la rehabilitación en el 2030 de 1.200.000 viviendas en España, con un incremento progresivo de las mismas, de las 6.000 actuales a las 300.000 en el año 2030.
Como dice Luis Irastorza, podemos afirmar que el camino hacia la total descarbonización de la economía está razonablemente definido en la UE hasta el año 2030, a partir de los planes nacionales de energía y clima elaborados por los 27 países de la Unión, pero las actuaciones posteriores para continuar, presentan notables incertidumbres, con un marco legal y financiero que tiene que llegar a los colectivos más vulnerables, con la rehabilitación energética unida a la social y ambiental.
La experiencia de la rehabilitación de viviendas realizada en España, más allá de los centros históricos, desde la segunda mitad de los años 90, muestra que la escala de la rehabilitación, no es solo la de la vivienda, sino la del barrio, como muestran las leyes de barrio de Cataluña, Baleares y el País Vasco, que establecen que la rehabilitación de viviendas no puede reducirse solamente al ámbito energético, a pesar de la contribución a la reducción del CO2, respecto a lo que representa un salto de escala el PNIEC, sino que son necesarias actuaciones coordinadas de todo tipo, siguiendo criterios de sostenibilidad y movilidad, actuando sobre los espacios públicos, equipamientos, transporte privado y público, servicios urbanos, con intervenciones que han ido pasando de la rehabilitación a la regeneración y renovación urbana.
Es en este contexto más amplio en el que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia apoya, con sus 6.820 millones de euros, programas de rehabilitación de viviendas y regeneración urbana, que van a suponer un salto de escala, que va más allá de la asociación de la edificación con la arquitectura, como aquí en España (a diferencia de lo que ocurre en Europa, como por ejemplo en Portugal), en donde a los ingenieros de caminos, canales y puertos, o civiles en Europa, sí se nos asocia con los procesos de planificación y proyecto (no solo con la construcción de la edificación), que afectan también a las infraestructuras u obras públicas urbanas, con programas de regeneración urbana llevados a cabo desde una perspectiva integral.
Las operaciones más importantes que se están produciendo hoy tanto en Europa como en América, de renovación y regeneración urbana, que vayan más allá de la escala de los barrios (aunque también), están ligadas a las infraestructuras viarias, ferroviarias y portuarias.
Aunque en este número de la revista, La Clave se centra en el objetivo de la descarbonización de la edificación, poniendo de manifiesto experiencias que ya se están produciendo en España, y que serán impulsadas por los proyectos presentados con los Fondos de Recuperación, Transformación y Resiliencia, se trata también de proyectar un mensaje desde la revista de un campo de trabajo que se abre también para los ingenieros de caminos, canales y puertos.
Luis Irastorza, se encarga también en este número de la revista, aparte de introducir a los autores y el contenido, de realizar una entrevista a Mariangiola Fabbri, Caroline Milne y Hélène Sibileau, del Buildings Performance Institute of Europe, del que él es vicepresidente, y sin cuya coordinación hubiera sido imposible este número. En La Clave intervienen también ingenieros de caminos como Antonio Serrano y David Moreno, junto con la también ingeniera de caminos Isabel Alonso, mostrando que este campo no es ajeno a nuestra profesión.
Al igual que en otros números ordinarios de la revista, que vienen encabezados por los artículos de La Clave recogemos las secciones dedicadas al Colegio, con la jornada que organizó la Fundación Caminos en torno a los retos y oportunidades del vehículo eléctrico; la universidad, con el artículo de Monserrat Zamorano, sobre la oportunidad que para los ingenieros e ingenieras de caminos, canales y puertos, incluida la enseñanza, significa el lenguaje y la práctica profesional ligada al contexto de la sostenibilidad; al Mirador al Arte, con la aproximación de Julio Martínez Calzón a la pintura del siglo XIX; a los Libros, en donde se recogen el escrito por José Ramón Navarro, en torno a un paseo por la literatura y la ingeniería, sobre el que José Ramón lleva investigando en las últimas décadas; el escrito por varios autores, algunos ingenieros de caminos, como el caso de Francisco Esteban Lefler, en torno a los 150 años de la creación de la Junta de Obras del río Guadalquivir y Puerto de Sevilla; y el escrito por mí, en el que he intentado reunir artículos entre 1981 y 2019, bajo el título de las palabras Ingeniería, Cultura y Territorio.