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La Clave | 3633 | Kaisa Barthuli
Coordinadora del Programa de Preservación de la Ruta 66. Servicio Nacional de Parques de EEUU
“La Ruta 66 es un itinerario cultural que ejemplifica el impacto del automóvil en la sociedad estadounidense”
La Ruta 66 es una vía mítica, con más de 500 kilómetros de tramos considerados como lugares históricos de Estados Unidos, conservando aún elementos de los tiempos en que fue construida. Unida de forma estrecha al desarrollo del país norteamericano, esta carretera ha sido elevada a la categoría de icono por la literatura, la música, el cine o la televisión. Kaisa Barthuli, encargada de administrar el Programa de Preservación del Corredor de la Ruta 66, nos cuenta los secretos de esta vía.
Rita Ruiz Fernández
A diferencia de los países europeos, donde la evaluación y protección del patrimonio histórico de las vías modernas se limita a la consideración de las estructuras singulares (puentes, fundamentalmente), el Registro Nacional de Lugares Históricos del Servicio de Parques Nacionales incluye varios tramos de carreteras para automóviles. ¿Podría indicarnos algunos ejemplos?
En el Registro Nacional de Lugares Históricos hay inscritos cuarenta y tres tramos de la Ruta 66, esto es, un total de 502,87 km. Y hay muchos que cumplen los requisitos para estarlo. Se caracterizan por conservar muchos elementos tecnológicos y materiales originales. Los tramos de vía inscritos acostumbran a mantener la sección transversal y las curvas originales, y también la primera generación (original) del firme, las tajeas, los drenajes, los bordillos y otros elementos. Además, suelen conservar su replanteo original, su ambiente y su relación con el paisaje. Sin embargo, muchas carreteras históricas siguen siendo parte de sistemas modernos de transporte, por lo que en los requisitos de registro hay flexibilidad, a fin de dar cuenta de estos cambios ahí donde se dan. Los detalles concretos sobre los requisitos de registro se pueden consultar en el Historic Properties Associated with U.S. Highway 66, from Chicago to Santa Monica, 1926 to 1985 Multiple Property Documentation Form (Formulario de Documentación de Múltiples Propiedades Históricas vinculadas a la Ruta 66 de EE. UU., de Chicago a Santa Mónica, de 1926 a 1985):
“Para que una vía rodada y las estructuras relacionadas con la carretera presenten integridad de materiales, diseño y obra, el tramo debe conservar los elementos físicos esenciales que lo identifican como vía rodada histórica. Entre estos elementos característicos físicos están la sección transversal original (compuesta por calzada y elementos de drenaje en zonas urbanas y calzada, pendiente, desmontes, taludes y demás elementos de ingeniería en entornos rurales); el trazado original o la modificación posterior del mismo, y otros elementos asociados, como tajeas y puentes, aunque estos pueden haber sido modificados o sustituidos. Los tramos ampliados tras la finalización del periodo de significado pueden incluirse si enlazan con otros tramos importantes de la vía y la extensión de esta ampliación no oculta el diseño original de la vía rodada durante su periodo de significado. Algunos tramos abandonados pueden conservar su diseño y materiales originales, pero pueden presentar un grado de deterioro avanzado por falta de mantenimiento y la acción natural de la intemperie. En función de su grado de deterioro, se pueden tratar como elementos arqueológicos.
Como parte del mantenimiento y la mejora continua de la Ruta US 66, la mayor parte de los materiales originales del firme, como el hormigón y las primeras formas de asfalto, fueron cubiertos o sustituidos de forma rutinaria. Aunque el firme original o de “primera generación” es un elemento deseable para que un tramo de carretera sea apto para el registro, no es un requisito indispensable. En cualquier caso, la sección transversal debe reflejar el periodo de significado.
Para garantizar la integridad de entorno y ambiente, un tramo de carretera debe tener la longitud suficiente como para transmitir una imagen cohesionada del periodo de significado. Los lugares con una concentración de bienes históricos relacionados con la carretera, ya sea en entornos urbanos o rurales, deben evaluarse como un distrito histórico. Los tramos cortos con escasos bienes asociados, o con muchos bienes construidos tras el periodo de significado, solo deben incluirse si permiten enlazar tramos significativos de otras partes de la vía rodada que cumplen los requisitos necesarios. La presencia de bienes asociados relacionados históricamente con la calzada en sí, tales como gasolineras, moteles y restaurantes, pueden contribuir de manera significativa a la integridad del entorno y el ambiente”.
Dos ejemplos excelentes de tramos de carretera recogidos en el Registro Nacional son los conocidos como Bridgeport Hill-Hydro Route 66 Segment y Miami Original Nine-Foot Section of Route 66, ambos en Oklahoma. El tramo de Bridgeport mide 28,48 km de firme de hormigón de primera generación, en perfecto estado y con un ancho de 6 metros. Comprende un puente en celosía tipo Pony de 1,2 km de longitud (también inscrito de forma individual en el Registro Nacional), una tajea doble, cinco puentes de viga en I, tres puentes pequeños de celosía tipo Pony, rígolas de hormigón y elementos de drenaje intactos, así como un entorno paisajístico rural relativamente intacto.
El tramo de Miami mide 4,83 km y se caracteriza por tener un único carril pavimentado de 2,75 km con arcenes de grava de 1,5 metros. La calzada consiste en una base de hormigón con bordillos, rellenada con asfalto Topeka. El recorrido del trazado sigue las líneas de sección agrícolas, y el entorno de paisaje rural se mantiene inalterado.
Ambos tramos de carretera son muy visitados por los turistas y son motivo de orgullo para las comunidades que atraviesan. Además, proporcionan importantes oportunidades económicas a las comunidades.
Tenga en cuenta que estos dos ejemplos indicados constituyen ejemplos únicos de carreteras construidas en la Ruta 66. Muchos otros han sido incluidos en el registro más por su carácter representativo que por su carácter excepcional.
¿Qué supone la inclusión de un bien patrimonial en el Registro Nacional de Lugares Históricos en términos de protección, financiación, etc.?
La designación del Registro Nacional suscita el interés por las carreteras y constata su importancia en la historia de la región o del país. Además, proporciona protección para esas vías y, si forman parte de un proyecto financiado por fondos federales, disfrutan de consideraciones especiales respecto a las intervenciones en ellas. El artículo 106 de la Ley Nacional de Preservación Histórica de 1966 exige a los departamentos de transporte y a los organismos federales tener en cuenta los efectos de los proyectos de mantenimiento o de rehabilitación financiados con fondos federales en los tramos de carretera incluidos en el registro. Si el proyecto financiado con fondos federales va a tener algún tipo de impacto en la carretera, se debe realizar una revisión según la Sección 106. Este tipo de revisión permite que las partes interesadas y el público hagan sus aportaciones al plan de proyecto antes de la adopción de decisiones finales. Este procedimiento es una herramienta importante para dar voz a los ciudadanos y las organizaciones y organismos dedicados a la preservación, a fin de proteger y mantener las vías y carreteras históricas de sus regiones. Si, por motivos de seguridad, presupuesto u otros motivos, los efectos adversos en la vía son inevitables, se exige a los organismos rectores que los mitiguen mediante modificaciones o excepciones en el diseño del proyecto, acuerdos programáticos (descritos más adelante), documentación, interpretación u otros proyectos que favorezcan la preservación, la comprensión y el reconocimiento de la carretera.
A las vías inscritas en el Registro Nacional no se les suele conceder una consideración especial con fuentes de financiación normales del condado, el estado y el gobierno federal para el mantenimiento de las carreteras. Sin embargo, los organismos que lo deseen pueden solicitar fondos especiales o subvenciones cuando surge este tipo de oportunidades de financiación.
La mayor parte de los materiales originales del firme fueron cubiertos o sustituidos de forma rutinaria
Como las vías rodadas suelen conservar su función de transporte, a menudo algunos tramos históricos pueden verse afectados por modificaciones para su adaptación a la creciente demanda de vehículos. ¿Cómo se gestiona esta cuestión en el caso de las vías incluidas en el Registro Nacional de Lugares Históricos?
Cuando un proyecto recibe financiación federal, las intervenciones previstas deben someterse a la Sección 106 (descrita anteriormente) a fin de examinar el enfoque que se les quiere dar. El procedimiento según la Sección 106 valora los posibles efectos adversos que puede provocar el proyecto previsto y analiza las intervenciones técnicas alterativas y los materiales sustitutivos. El objetivo de preservación del procedimiento según la Sección 106 es conservar los elementos originales siempre que se pueda, en vez de sustituirlos, o bien reproducir al máximo la apariencia original, satisfaciendo a la vez las exigencias modernas de seguridad. A la vez que se tiene presente la preservación, se consideran también la seguridad y los recursos.
Mientras que el procedimiento según la Sección 106 es una respuesta a proyectos previstos, un acuerdo programático es un enfoque proactivo de gestión de las carreteras contempladas en el Registro Nacional. Los acuerdos programáticos dictan las operaciones de mantenimiento y otras intervenciones regulares en una vía concreta y son elaborados por departamentos de transporte y organismos federales mediante la negociación con la Oficina Estatal de Preservación Histórica y el Consejo Asesor sobre Conservación Histórica. Los acuerdos programáticos son útiles cuando se prevén actuaciones repetidas a fin de evitar tener que realizar revisiones particulares según la Sección 106 en cada proyecto.
Si la modificación prevista se va a financiar con fondos del condado o del estado, la Sección 106 no se aplica y las entidades gestoras pueden intervenir en la carretera de la forma en que deseen. En estos casos, son de suma importancia la formación y la predisposición, teniendo en cuenta los valores históricos.
Sin duda, la Ruta 66 es uno de los ejemplos más conocidos de vía moderna del mundo. ¿Podría decirnos en qué radica su importancia y cuáles son sus principales activos?
La Ruta 66 se puede considerar como un itinerario cultural que ejemplifica el impacto del automóvil en la sociedad estadounidense. El automóvil transformó la vida de EE. UU. e impactó de forma intensa en el transporte, el comercio y la cultura. Popularmente se la conocía como una ruta de migración, comercio, vacaciones y defensa estratégica y, aunque compartía muchas características con otras vías rodadas de su época, se convirtió en un símbolo estadounidense del siglo XX por su especial relación con el arte, en disciplinas como la literatura, la música, el cine y la televisión, que la elevaron a la categoría de icono.
Los activos principales de la Ruta 66 son los restos auténticos y tangibles de la propia carretera, incluyendo la plataforma en sí, el entorno construido asociado, los paisajes y las vistas panorámicas que permiten experimentar y conectar de forma inmediata con la carretera y la historia que narra. Otros activos importantes son las historias y los recuerdos recogidos por la historia oral, las fotografías, las canciones, el cine y la literatura, así como el patrimonio vivo que sigue existiendo a lo largo de su trazado en forma de eventos, museos, lugares históricos, comida y gente, entre otros.
En la actualidad, usted es la encargada de administrar el Programa de Preservación del Corredor de la Ruta 66. ¿Podría explicarnos un poco cómo surgió este programa y cómo se ha financiado?
La Ruta 66 se clausuró en 1985 como carretera federal. En esa época, organismos federales y estatales, organizaciones privadas y públicas fueron conscientes de que los vestigios de la carretera estaban desapareciendo rápidamente, y que las estructuras, elementos y artefactos significativos que quedaban asociados a esta vía debían preservarse. En 1990, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley Pública 101-400, o la Ley de Estudio de la Ruta 66 de 1990, que dio pie a que el Servicio de Parques Nacionales llevara a cabo el Estudio de Recursos Especiales de la Ruta 66, con el fin de valorar la importancia de la Ruta 66 en la historia de Estados Unidos e identificar posibilidades de conservación, interpretación y uso. El documento recoge una descripción detallada de la importancia y la historia de la Ruta 66. Este estudio condujo a la promulgación de la Ley Pública 106-45 y a la creación del Programa de Preservación del Corredor de la Ruta 66, administrado por el Servicio de Parques Nacionales. El programa se financia de forma anual por medio de asignaciones del Congreso.
La Ruta 66 se puede considerar como un itinerario cultural que ejemplifica el impacto del automóvil en la sociedad estadounidense
¿Cuáles son las prioridades y objetivos principales de este programa?
Creado en 2001 en virtud de una ley del Congreso, el Programa de Preservación del Corredor de la Ruta 66 se dedica a la preservación de los lugares especiales y de las historias de esta carretera histórica. El programa colabora con asociaciones privadas, sin ánimo de lucro y gubernamentales para identificar, priorizar y atender las necesidades de conservación prioritarias de la Ruta 66. Facilita subvenciones de costes compartidos para ayudar a preservar los tramos, puentes y lugares históricos más significativos y representativos del periodo 1926-1985. Además, presta asistencia a la planificación, a la investigación y a iniciativas educativas en materia de preservación, y sirve de centro de intercambio de información y asistencia técnica en materia de preservación. Desde 2001, más de 150 proyectos de toda la Ruta han recibido ayudas en forma de subvenciones de costes compartidos.
Los servicios del programa incluyen:
- orientación y asistencia técnica para la preservación, restauración y la rehabilitación de propiedades históricas de la Ruta 66;
- subvenciones de costes compartidos para la preservación, rehabilitación y restauración de edificios, estructuras, señalizaciones y tramos de carretera significativos y representativos de la Ruta 66; inventarios sobre la construcción y la calzada; informes sobre estructura histórica; investigación histórica, e iniciativas educativas;
- asistencia para el desarrollo de planes de gestión del corredor y otras iniciativas de planificación y gestión;
- asistencia para el desarrollo de la interpretación y el turismo de patrimonio en la Ruta 66;
- información sobre investigaciones e historias orales relacionadas con la histórica Ruta 66;
- información sobre formación en materia de preservación y otras oportunidades educativas;
- información sobre fuentes de financiación;
- un foro sobre intereses públicos relacionados con la preservación y la conmemoración de la Ruta 66.
El Programa de Preservación del Corredor de la Ruta 66 se dedica a la conservación de los lugares especiales e historias de esta carretera
La representación de las vías modernas en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO es prácticamente inexistente. En un intento por cambiar esta situación, el Comité Internacional de Itinerarios Culturales (CIIC) del ICOMOS ha creado recientemente el Subcomité de Vías Históricas, presidido por usted. ¿Cuáles son los objetivos de esta comisión a corto y medio plazo?
El Comité Científico Internacional de Itinerarios Culturales del ICOMOS reconoce la importancia de las vías históricas y sus necesidades únicas de preservación, las cuales aún no han sido abordadas de forma científica en el seno del ICOMOS. Para tratar esta cuestión, en 2019 se formó el Subcomité de Vías Históricas del CIIC (HRSC). Los objetivos a corto y medio plazo de este subcomité son: definir y establecer el significado y los tipos de vías históricas, así como su relación con los itinerarios culturales con arreglo a la Carta de Itinerarios Culturales del ICOMOS; servir como foro de debate, investigación, desarrollo y difusión de la información científica acerca de las vías históricas, y desarrollar y recopilar directrices y recursos para la conservación, la interpretación y la gestión de las vías históricas.