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La Clave | El complejo mundo de los puertos
Marinas sustentables y resilientes
Principios de diseño para maximizar el valor de la infraestructura náutica para recreación y turismo
La infraestructura náutica para recreación y turismo requiere un proceso holístico e iterativo de planeamiento. A diferencia de otros tipos de infraestructura de navegación, las marinas son escenario de experiencias turísticas y albergan actividades de ocio y recreación. En este marco, del que se deriva que la ingeniería «es necesaria pero no suficiente», este artículo presenta reflexiones sobre algunos principios de planeamiento y diseño de marinas, orientados a cumplir con objetivos de sustentabilidad ambiental y social, así como de mitigación y adaptación al cambio climático.
Palabras clave: náutica, planeamiento, infraestructuras, marinas, turismo, ocio.
Recreational and tourism navigation infrastructure requires a holistic and iterative planning process. As opposed to other types of navigation infrastructure, marinas are stages for tourist experiences and host leisure and recreation activities. Within this framework, from which emerges the conclusion that “engineering is necessary but not sufficient”, this article presents thoughts on the principles of planning and design of marinas, intended to meet goals of environmental and social sustainability, as well as climate change adaptation and mitigation.
Keywords: navigation, planning, infrastructure, marinas, tourism, leisure.
Esteban L. Biondi
Principal, Applied Technology & Management (Geosyntec Consultants, Inc).
Ingeniero civil y máster en Ingeniería Oceánica.
Estas reflexiones sobre algunos principios de planeamiento y diseño surgen de la maduración de dos décadas y media de la práctica de diseño de marinas y desarrollos turísticos costeros. Algunas de estas observaciones fueron publicadas hace más de diez años (Biondi, 2010), seguidas por discusiones más avanzadas sobre sustentabilidad ambiental y social (Biondi, 2015, 2018a, 2018b), y luego, por análisis derivados de la consideración de cambio climático.
Estas reflexiones no pretenden ser exhaustivas ni rigurosamente académicas, pero espero que sean útiles, ya que apuntan a mejorar deficiencias observadas en la experiencia. Nada de lo que se presenta es fundamentalmente nuevo. Parafraseando al ingeniero Eduardo Torroja, quizá «no es más que un conjunto de perogrulladas», pero considero oportuno recordarlas para que sean intuitivas e innatas al proceso de diseño. Curiosamente, este mismo artículo podría haberse escrito a reflejando el enfoque del «planteamiento general del problema» de esa memorable obra. También por analogía a Torroja (1960), el diseño de marinas «si bien tiene mucho de ciencia y de técnica, tiene mucho más de arte, de sentido común, de afición, de aptitud, de delectación en el oficio de imaginar…». Y, en la misma línea de pensamiento, aun cuando los temas se separen para poder analizarlos, todos están ligados entre sí y deben integrarse en el diseño final, de forma que respondan harmónicamente a las necesidades del proyecto.
Objetivos de diseño
Una visión amplia e integrada es imprescindible para la definición explícita de objetivos que aumenten el valor, reduzcan costos y minimicen los riesgos de los proyectos de marinas y, en forma genérica, de la infraestructura náutica para recreación y turismo. Si bien este paso parece obvio, la experiencia en la práctica profesional sugiere que, en muchos proyectos de marinas, no se alcanzan beneficios deseables por no estar adecuadamente planteados como objetivos.
Incluso cuando no se identifiquen formalmente, la comprensión de objetivos en múltiples dimensiones debe estar implícita en el proceso de diseño para crear valor. Más allá de poner en papel una lista de objetivos, estos deberían ser la actitud permanente del diseñador de marinas. En palabras de Torroja (1960), «para poder, con más facilidad, seguir las buenas normas que, constituyendo un hábito o segunda naturaleza, han de conducir con naturalidad y acierto por el arriesgado y alucinante camino de la creación».
Como en tantos otros casos, en el planeamiento de una marina la definición de los problemas de diseño es usualmente más importante que la solución, ya que a muchos profesionales les resulta más fácil encontrar la solución a un problema dado que identificar problemas de diseño en múltiples disciplinas.
Se puede hablar de objetivos principales, o esenciales, y de objetivos secundarios, o accesorios. En todo caso, el valor del proyecto se maximiza cuando se extrae el máximo valor de los objetivos teóricamente accesorios.
Los objetivos secundarios del operador de la marina pueden ser esenciales para la comunidad local. Tradicionalmente solo los objetivos técnicos, de control de costos y funcionales del diseño de marinas se identifican y estudian con cierto detalle. Los objetivos financieros, de sustentabilidad ambiental y social, y los relacionados con el cambio climático, muchas veces no se estudian adecuadamente. Más aún, otros objetivos más profundos —como la sinergia entre la experiencia del huésped y la sustentabilidad social— raramente se plantean (Biondi, 2010).
El proyecto de una marina, obviamente, tiene que ser correcto desde el punto de vista técnico y tiene que satisfacer a su objetivo económico (en general, ser un negocio viable). Por ejemplo, todos los profesionales de las distintas ramas de la ingeniería que intervienen en un proyecto aplican normas y criterios de diseño para alcanzar los objetivos técnicos.
En general, un especialista se encarga de evaluar la demanda, la viabilidad económica de la marina y de la optimización del negocio, ofreciendo un aporte al proceso de planeamiento. Sin embargo, no existen normas de diseño al respecto y en muchos casos reales se observa que los objetivos comerciales y financieros no se incorporan de forma eficiente durante el planeamiento de marinas debido a la falta de organización adecuada del equipo de trabajo. Si bien el proceso de planeamiento no siempre es conducente a optimizar el negocio de la marina, al menos existe consenso en la necesidad de este objetivo.
Los objetivos de sustentabilidad ambiental y social están explícitamente incluidos en el marco regulatorio, pero las acciones de implementación son, en general, superficiales e insuficientes. Los objetivos de resiliencia, al no estar totalmente reglamentados, aún encuentran menos reflejo práctico. Las guías de PIANC «Trabajando con la Naturaleza» para el planeamiento y el diseño (PIANC 2011, 2018) y otras publicaciones específicas del diseño de marinas (Biondi, 2015, 2017, 2018a, 2018b) discuten en detalle una filosofía de diseño orientada a cumplir con objetivos ambientales y sociales en forma amplia.
En un nivel más profundo, se propone que la infraestructura náutica para recreación y turismo debe diseñarse con el fin de transformarse en el escenario de experiencias memorables para los visitantes, y tiene que ofrecer oportunidades de beneficio directo a la comunidad local. Esta visión no forma parte de los objetivos expresados comúnmente, a pesar de que es una consecuencia lógica de aplicar criterios conocidos de turismo sustentable, justicia social, y el valor del negocio de la experiencia.
Por ejemplo, durante una investigación preliminar del sitio de proyecto en las Islas Caimán, se identificó que un humedal adyacente al sitio de la marina estaba deteriorado. Como parte de la conceptualización del proyecto, se incorporó la restauración ambiental de la franja de manglar, la construcción de pasarelas y canales para kayaks, y el uso de estas obras como parte de la estrategia de resiliencia costera (ULI, 2015; Biondi, 2017). Esta oportunidad no estaba prevista por el dueño ni por el equipo de diseño como un objetivo, pero fue agregado y resultó en un planteo conceptual sólido e innovador.
Sustentabilidad ambiental
Las mejores prácticas de diseño de marinas ya establecen que el proceso de diseño y desarrollo de estas debe ser integrado e incluir la reducción de impactos ambientales como objetivo intrínseco del proceso. En la práctica, esto solo se logra cuando el proceso de diseño y los estudios ambientales son partes de un proceso integrado (Biondi 2017, 2018a, 2018b). En particular, la filosofía de diseño «Trabajando con la Naturaleza» de PIANC (2011) establece como uno de sus principios fundamentales que la misma consiste en «más que evitar o mitigar los impactos ambientales de un proyecto predefinido». En realidad, la implementación de esta forma de encarar el diseño es esencial para definir el proyecto.
La experiencia permite identificar de manera temprana oportunidades para incorporar elementos de valor ecológico y beneficios comunitarios al proyecto. El resultado de todo ello es el punto de partida para el proceso formal de estudio de impacto ambiental (Biondi y Lara 2015, Biondi 2017, 2018a, 2018b).
Un aspecto fundamental del proceso es que los estudios ambientales deben usarse como una herramienta de diseño, no para el cumplimiento de un requisito formal, legal o administrativo. Con este enfoque, las supuestas restricciones ambientales pueden convertirse en oportunidades de diseño mediante el uso de elementos de proyecto basados en sistemas naturales (Bridges et al 2015; Biondi, 2017). Pero ello requiere una actitud a la hora de afrontar el proceso de diseño.
Por ejemplo, durante la revisión del plan maestro de una marina en las Bahamas se identificó la posibilidad de introducir vegetación como parte de la estructura marginal de una marina excavada. El proyecto ya tenía una aprobación ambiental y esa propuesta no respondía a ningún requisito regulatorio, ni a pedido del comitente, sino que surgió de la creatividad del equipo y el deseo de agregar valor ecológico. Luego se identificó que el costo sería menor que otras alternativas tradicionales y se aprovechó el concepto para realzar la autenticidad y estética del diseño del paisaje. Finalmente, la plantación del mangle se realizó con la colaboración de una ONG local.
Experiencia del huésped y sustentabilidad social
Los proyectos de infraestructura náutica para recreación y turismo ofrecen oportunidades únicas para implementar soluciones socialmente sustentables, ya que una parte esencial del valor de estos proyectos está ligada al ambiente natural, el paisaje y la cultura. La razón de ser de una marina —y también su valor económico— es el apoyo a actividades de ocio donde la «experiencia del huésped» tiene un rol preponderante.
La calidad de la experiencia del usuario de una marina es un requisito del negocio. Crear «escenarios para experiencias auténticas y memorables» de los visitantes y usuarios (Pine y Gilmore, 1999) es necesario y un objetivo de diseño de los proyectos de marinas (Biondi 2010, 2014, 2021). Es decir, existe un valor económico objetivo para el proyecto si se facilitan experiencias memorables.
Por otra parte, la población local es la mejor calificada para transmitir la cultura e historia de un lugar al visitante, ya sea en forma directa (como proveedores de servicios turísticos), o en forma indirecta (infundiendo su cultura por medio del uso de los espacios públicos para su esparcimiento). La búsqueda estratégica de miembros de la comunidad que puedan participar directamente en el negocio turístico es un arte, requiere afición y depara sorpresas (Biondi, 2021).
En escritos sobre este tema (Biondi y Lara, 2015, Biondi 2010, 2014, 2018a, 2018b, 2021), mi énfasis ha sido en argumentar que los diseñadores de marinas tienen la responsabilidad de crear espacios en el proyecto que beneficien a la comunidad local; sin embargo, la implementación de esta visión trabajando con la comunidad es quizás el trabajo más complejo y demandante de todos los mencionados en este artículo. Por eso recomendamos que la forma de extraer el máximo valor para una marina en esta dimensión es dedicar a alguien en exclusiva a la implementación de esta estrategia (Biondi 2014, Biondi y Lara 2015).
Por esta causa, la sinergia entre el valor del proyecto y sus atributos ambientales, sociales y culturales es importantísima. Para el diseñador de marinas experimentado, esta relación debe ser obvia, natural y espontánea.
Mitigación del cambio climático
El diseño, desarrollo y operación de marinas tiene un rol que cumplir en el marco de los procesos de reducción de emisiones y mitigación del cambio climático.
En primer lugar, muchas marinas empezaron hace tiempo a evaluar su consumo de recursos (energía, materiales, etc.). De la reducción del consumo se obtienen beneficios directos a la sustentabilidad económica y ambiental, pero también en la reducción de emisiones secundarias de carbono.
Un segundo tipo de evaluación está comenzando mediante procedimientos específicamente diseñados para documentar, evaluar y reducir las emisiones primarias (vehículos, generadores, etc.) y secundarias (producto del consumo de energía no renovable) de carbono de la operación de la marina. Con este enfoque en la mitigación, además de la generación propia (inclusión de paneles solares, etc.), se pueden incorporar acciones para captura de carbono (vegetación, etc.).
El próximo tipo de acciones de mitigación del cambio climático que las marinas deben comenzar a implementar, y para el cual ya se están preparando, se refiere a la adecuación de las nuevas formas de propulsión de embarcaciones de recreo y turismo. Las marinas tendrán que adecuar sus sistemas de provisión de combustible e implementar en el corto plazo una estrategia de mejoras en sus sistemas de provisión eléctrica para cargas baterías para la propulsión de embarcaciones de recreo.
Resiliencia y adaptación al cambio climático
El ordenamiento, la planificación y la gestión del desarrollo costero están sujetos a un proceso profundo de revisión y actualización en el marco de la adaptación a los efectos físicos del cambio climático.
Sabemos que muchos de los supuestos básicos del diseño y planeamiento de infraestructura de navegación —que durante décadas fueron la base tanto de estudios y proyectos de ingeniería como de políticas públicas— no serán válidos para las condiciones futuras. Pero, a pesar de la certeza de la existencia del cambio de parámetros fundamentales, existe una gran incertidumbre sobre la predicción de los valores futuros. Por ejemplo, sabemos que la elevación del nivel medio del mar va a aumentar en forma mucho más rápida que en el pasado, pero no sabemos con qué aceleración.
Es parte intrínseca de la ingeniería desarrollar metodologías para la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre. Ahora tenemos que aplicar ese mismo principio a una condición en la que sabemos que las acciones debidas a la hidrodinámica marítima se incrementarán con el tiempo. En este contexto, los ingenieros necesitamos «volver a las bases» y, aplicando los mismos principios a nuevas condiciones, arribar a distintas conclusiones.
Al aplicar los mismos principios de resiliencia al proceso de diseño con la comprensión actual que tenemos de los efectos del cambio climático, surge que las obras de protección de oleaje tendrán que adaptarse para mantener un cierto nivel de servicio. También emerge la conclusión de que las estrategias y planificación del proceso de adaptación tiene que considerar las incertidumbres identificadas, pero puede basarse en las certezas conocidas.
Con respecto a los resultados del proceso de diseño, parece razonable pensar que todas las nuevas obras costeras deberían incluir su estrategia y plan de adaptación al cambio climático. No todas las necesidades futuras deben construirse en el corto plazo, pero las obras hoy deben prever cómo se adaptarán a las condiciones futuras.
Con este planteo no es tan importante saber en qué momento de la vida útil de la estructura esta debe adaptarse, sino desarrollar una planificación de adaptación en la que se mantenga cierta flexibilidad en la escala temporal.
Las inversiones en adaptación al cambio climático serán extraordinarias. A diferencia de otros procesos de cambio en la historia reciente de la ingeniería, la infraestructura que no se adapte tendrá pocas oportunidades de ser reutilizada en el futuro. Una parte importante de los frentes urbanos de agua y marinas en países desarrollados han resultado de la reconversión de zonas portuarias en desuso, porque parte de su infraestructura era reutilizable. Pero las estructuras que no sean adaptadas estarán expuestas a daños mayores que dificultarán su reutilización.
Además de las importantes alteraciones que el cambio climático causa en la ingeniería civil, los efectos económicos y financieros tendrán un impacto fundacional en el desarrollo inmobiliario costero y de infraestructura náutica para recreación y turismo. A pedido de los inversores, los organismos financieros internacionales y los bancos centrales ya comenzaron un proceso por el cual ciertas empresas tendrán que documentar el impacto en los resultados financieros de su riesgo físico debido al cambio climático.
Conclusiones
En esta época en la que la ingeniería civil y el diseño de obras costeras está siendo reevaluado en forma profunda debido a los efectos de cambio climático, parece oportuno «volver a las bases» y reforzar los principios básicos de planeamiento y diseño de marinas, también los que exceden los criterios intrínsecamente técnicos exclusivos de la ingeniería.
En los proyectos de infraestructura náutica para recreación y turismo, la consideración de los atributos naturales y los procesos necesarios para la sostenibilidad ecológica son especialmente compatibles con otros objetivos económicos y financieros de diseño. En forma similar, la consideración de los aspectos sociales puede aumentar el valor del proyecto como producto turístico. La adaptación al cambio climático requiere análisis avanzados de ingeniería, pero fundamentalmente, una mayor destreza en la definición de objetivos y flexibilidad en la planificación. Estos principios deben ser parte de la segunda naturaleza del diseñador de marinas y deben estar siempre presentes en los ingenieros que forman parte del equipo de diseño.
Estos enfoques permiten optimizar el proceso de diseño para lograr impactos positivos netos de proyectos, tales como marinas o puertos deportivos. Pero, para ello, se requiere una actitud específica, una visión amplia y la implementación de un proceso de planeamiento y diseño integrado que considere las múltiples dimensiones que influyen en el producto final.
Estos análisis también derivan en reflexiones que se refieren a principios básicos como es la responsabilidad social del ingeniero civil. Es nuestra responsabilidad aplicar todos los recursos disponibles para diseñar proyectos que alcancen su máximo valor en todas sus dimensiones. No basta con cumplir con las normas ni las encomiendas profesionales. El diseñador tiene la responsabilidad de proponer soluciones sustentables y resilientes y de crear las condiciones para formular y alcanzar objetivos de diseño sostenible. Y el ingeniero tiene también la responsabilidad de vencer el temor al cambio.
Considero oportuno recordar la idea de Robert Kennedy cuando, refiriéndose al peligro de la comodidad en tiempos de cambio, dijo: «Nos guste o no, vivimos tiempos interesantes. Son tiempos de peligro e incertidumbre; pero también son los más creativos de todos los tiempos en la historia de la humanidad». La ingeniería civil está llamada a expandir su creatividad, rejuvenecerse y modernizarse a partir de sus fundaciones, también en el pequeño ámbito del diseño de marinas.
Referencias
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