[pms-logout text="Bienvenido, {{meta_user_name}}" link_text="Salir"]
Cristóbal Mateos y el Laboratorio de Hidráulica del Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX
La ingeniería española perdió el pasado 13 de mayo a Cristóbal Mateos Iguacel, una de las figuras más destacadas de la ingeniería hidráulica. Con el objetivo de rendirle homenaje, la Revista de Obras Públicas publica a continuación una semblanza escrita por Luis Balairón Pérez.
Luis Balairón Pérez
Director del Laboratorio de Hidráulica
del Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX
Cuando, en el año 2006, me nombraron director del Laboratorio de Hidráulica del Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX sentí un cierto vértigo, no solo por la dificultad propia del encargo, sino sobre todo (aún lo recuerdo hoy) por la enorme responsabilidad que me suponía tener que sustituir en el puesto a Cristóbal Mateos, quien se había jubilado poco antes.
Y es que Cristóbal es, sin duda, un referente absoluto de la historia del Centro de Estudios Hidrográficos y también de nuestra profesión. Fue un reputado ingeniero hidráulico en toda su dimensión. Su formación matemática —además de ingeniero de caminos era licenciado en matemáticas y en estadística— le permitía tener una visión muy completa de los problemas que abordaba, pues combinaba los fundamentos teóricos de la hidráulica con la aplicación práctica real. Era, además, un hombre muy adelantado a su tiempo; tenía sólidos conocimientos de disciplinas avanzadas, como la informática, la electrónica, la instrumentación y los equipos de medida, así como de modelación hidráulica, incluyendo modelos analógicos y matemáticos, ámbitos en los que en muchas ocasiones fue pionero.
Su labor en nuestro Laboratorio (donde ingresó en 1961 del que fue director desde 1986 hasta su jubilación en 2005) fue muy fecunda; participó en más de trescientos estudios de todo tipo de obras hidráulicas y actuaciones fluviales, sobre todo en España, pero también en otros países. Vivió una época profesional excelente en la que la técnica de los modelos reducidos empezó a implementarse de forma satisfactoria en España, tanto en lo relativo a la semejanza hidráulica como a la sedimentológica, y Cristóbal contribuyó de manera decidida para que alcanzara su plenitud. Además, aquellos fueron unos años en los que el desarrollo de las infraestructuras hidráulicas en España fue muy intenso, y nuestro laboratorio participó de forma muy activa en ese proceso.
El de los estudios hidráulicos experimentales de órganos de desagüe de presas fue uno de los ámbitos en los que más trabajos dirigió, participando de una manera u otra en los diseños de algunas de las presas más importantes construidas en España en la segunda mitad del siglo XX. Sin ánimo de ser exhaustivo, algunas de las presas en las que intervino fueron: Castronuño, Fuenteaguinaldo, Pontón Alto, San José y Uzquiza (CH Duero); Alloz, Biscarrúes, Caspe, El Grado, Itoiz, Joaquín Costa, Lanuza, Lumbier, La Tranquera, Pajares, Rialp, Santa Ana y Yesa (CH Ebro); El Entredicho y La Colada (CH Guadiana); Barbate, Montoro, San Rafael de Navallana y Velillos (CH Guadalquivir); Alarcón, Arenós, Bellús, Beniarrés, Contreras, Cortes, El Naranjero, Escalona y Tous (CH Júcar); Alfonso XIII, El Judío, Fuensanta y Los Charcos (CH Segura); Barbate, Bermuza, La Cueva, El Limonero, Guadarranque y La Viñuela (antigua CH Sur); Bárcena (CH Miño Sil); Beleña, Cedillo y El Atazar (CH Tajo).
Con todo, al recordar su experiencia en materia de presas, es preciso significar sus aportaciones en el ámbito específico del diseño de los aliviaderos escalonados de las presas de hormigón compactado; en este ámbito, en la década de 1990, Cristóbal promovió diversos proyectos de investigación en unas instalaciones experimentales construidas ad hoc en nuestro Laboratorio con el objetivo de establecer criterios de diseño en esta tipología de aliviaderos. No se conformó con la teoría, y aplicó luego los resultados de esas investigaciones a muchas de las presas HCR que entonces se comenzaban a construir en España (Puebla de Cazalla, Alcollarín, Sierra Brava, Alcorlo, Montearagón, Boquerón, Val o La Breña II), convirtiendo así nuestro Laboratorio en un centro de referencia en esta tipología de aliviaderos.
Otro ámbito profesional en el que Cristóbal realizó importantes estudios fue el de la hidráulica fluvial, dirigiendo grandes y complejos modelos fluviales de lecho móvil, como, por ejemplo, los de los ríos Guadalmedina y Guadalhorce (en Málaga), o el de la plana de inundación del Júcar. Otros estudios relevantes en este ámbito fueron, entre otros, los del río Segre, en Lérida; los del Francolí, en su desembocadura en Tarragona; los del Guadalquivir, en Córdoba; los del Tajo, en Aranjuez, y los del Segura, en Lorca y Orihuela.
Aunque en esos años no coincidí con él en el Laboratorio, me consta que Cristóbal era enormemente meticuloso, y fue muy innovador e ingenioso en el desarrollo de los citados estudios experimentales, tanto en los aspectos instrumentales —es muy recordada, por ejemplo, la dificultad y el acierto con el que resolvió la simulación, mediante material plástico, del transporte de sedimentos en el estudio de Las Moreras— como en los conceptuales, planteando soluciones específicas ante problemas complejos, como, por ejemplo, los derivados de la aparición de ondas cruzadas en aliviaderos, los flujos bifásicos, los vertidos disimétricos, etc.
Por otro lado, algunos de los trabajos anteriores estuvieron directamente relacionados con intervenciones derivadas de catástrofes, en las que su buen juicio fue determinante para la mejora de la seguridad de nuestras infraestructuras. Aquí es preciso recordar su intervención como perito en el proceso judicial tras la rotura de la presa de Tous (1982), si bien participó también en los estudios realizados desde el CEDEX tras las inundaciones de Lorca (1973), Arás (1996), o Badajoz (1997).
Hasta aquí lo que podríamos calificar como estudios «ordinarios», siempre dentro de la singularidad de los trabajos abordados en nuestro Laboratorio. Pero la curiosidad científica de Cristóbal le llevó a involucrarse en toda una suerte de estudios que podríamos calificar como especiales por su especificidad, y que siempre requerían soluciones únicas para cada caso en particular. Algunos de estos estudios fueron los de los diques secos de Ferrol (Astano) y del puerto de Barcelona; la esclusa del puerto de Sevilla; diversas estaciones de bombeo (entre las que cabe destacar la de Bozova, en Turquía); numerosos trabajos en centrales hidroeléctricas (por ejemplo, sobre la central reversible de Guillena), o también estudios en prototipo (como el del bombeo de Algaro y el del desagüe de fondo de la presa de La Viñuela).
En esta categoría de estudios especiales, no se pueden dejar de recordar los trabajos realizados para centrales nucleares, en particular, para la de Ascó (1992), en los que se ensayó el comportamiento hidráulico y térmico del agua, procedente del río Ebro, del circuito de refrigeración. Fueron unos ensayos muy complejos en los que, además de alimentar el modelo con caudales líquidos y sólidos, se debía cumplir la semejanza térmica para poder comprobar que la sobreelevación de la temperatura no excediera los 3ºC.
Cristóbal es, sin duda, un referente absoluto de la historia del Centro de Estudios Hidrográficos y también de nuestra profesión
Aunque la actividad profesional de Cristóbal se desarrolló fundamentalmente en España (sobre todo al servicio de la Dirección General del Agua y de las confederaciones hidrográficas), lo cierto es que tuvo también una dimensión internacional muy importante en la que, de nuevo, fue una persona bastante adelantada a su tiempo. Realizó algunos estudios internacionales (en Argelia, Chile, Ecuador, Marruecos, República Dominicana o Turquía), pero, sobre todo, mantuvo una importante relación institucional con organizaciones homónimas a la nuestra tanto de otros países de Europa, como de otros ámbitos geográficos (Estados Unidos, Argentina, Chile, Ecuador, Cuba, República Dominicana, Japón, etc.).
No obstante, su mayor proyección internacional lo alcanzaría a través de la Asociación Internacional de Investigaciones Hidráulicas (IAHR). Cristóbal contribuyó de manera muy decidida a que esta Asociación trasladase su sede de Delft Hydraulics al CEDEX en el año 2000, año en que fue nombrado secretario general de la IAHR.
Como se ha dicho, en 2005 Cristóbal se jubiló del Laboratorio de Hidráulica del Centro de Estudios Hidrográficos después de una dilatada vida profesional de casi 45 años de servicio público; sin embargo, no se retiró, ni remotamente, de la profesión ya que mantuvo en todo momento un trato bastante estrecho con el CEDEX del cual me siento muy honrado de haber podido disfrutar.
Así, entre los años 2008 y 2010 desde el CEDEX y, entre otros socios, la Universidad Politécnica de Madrid, desarrollamos un proyecto de investigación sobre aliviaderos especiales (sifones y laberintos) en cuyo equipo de investigación Cristóbal formó parte activa en su calidad de catedrático de la mencionada universidad, dando lugar a numerosas publicaciones, alguna patente y el embrión de una tesis doctoral. Para ese proyecto construimos en nuestro Laboratorio una instalación experimental para la investigación de los aliviaderos en sifón, diseñada en buena medida bajo los criterios e indicaciones de Cristóbal.
También en esos años, en concreto en 2009, se puso en marcha el Capítulo Español de la IAHR del que Cristóbal fue su principal impulsor y primer presidente, siempre en estrecho contacto con el CEDEX. Una de las acciones más visibles del Capítulo Español de la IAHR, en colaboración con la Fundación para el Fomento de la Ingeniería del Agua, es la promoción de las Jornadas de Ingeniería del Agua, JIA, de las que, hasta la fecha, se han celebrado seis ediciones: 2009 (en el Centro de Estudios Hidrográficos, en Madrid); 2011 (Barcelona); 2013 (Valencia); 2015 (Córdoba); 2017 (Coruña); 2019 (Toledo). La siguiente edición está prevista para el año 2023 en Cartagena. Como miembro activo que era de su Comité Permanente, Cristóbal tuvo una importante participación en todas ellas. Toda esta labor le fue reconocida en el año 2019 con su nombramiento como primer miembro de honor del Capítulo Español de la IAHR y con un acto de homenaje a su trayectoria profesional, que se celebró en la sesión inaugural de las VI JIA en octubre de 2019 en Toledo.
También durante estos años mantuvimos una estrecha relación a través de la IAHR, de la que Cristóbal fue secretario general entre los años 2000 y 2005 y donde él tenía una cantidad ingente de amigos y colegas. Compartimos algunos congresos y eventos de la Asociación, como los 33 y 34 Congresos Mundiales de Vancouver (2009) y de Brisbane (2011) respectivamente, o el 4.º Simposio de Estructuras Hidráulicas celebrado en Oporto en 2012.
Cristóbal también mantuvo su colaboración con el CEDEX, participando en distintas jornadas y eventos organizados en nuestro centro, como, por ejemplo, las Jornadas de Hidráulica Fluvial (2008) o la Jornada sobre Avances en Investigación Aplicada en Seguridad Hidráulica de Presas (2013), si bien en este apartado es especialmente reseñable la conferencia «El Centro de Estudios Hidrográficos y el desarrollo de la hidráulica en España», que dictó en nuestro salón de actos en el marco del ciclo de conferencias conmemorativas que se organizaron en el año 2013 con motivo de la celebración de los 80 años de la creación del CEH.
En los párrafos anteriores he tratado de resumir las principales aportaciones de Cristóbal Mateos en su trayectoria profesional en el Laboratorio de Hidráulica del CEDEX, y no cabe duda de que me habré dejado muchas cosas por decir. Pero, si lo tuviera que resumir en una sola idea, quisiera destacar que Cristóbal, de una manera u otra, mantuvo una vinculación profesional, activa y continuada con el Centro de Estudios Hidrográficos durante casi 60 años, una cifra realmente difícil de exhibir.
Por último, quiero dar las gracias a quienes me han invitado a escribir estas líneas para la Revista de Obras Públicas por permitirme dejar por escrito una pequeña semblanza de lo que fue la dimensión profesional de Cristóbal Mateos en el CEDEX. Quiero acabar estos párrafos enviándole un cariñoso y afectuoso saludo a María, su esposa: todos quienes hemos tratado a Cristóbal en estos últimos años hemos sido testigos del comportamiento ejemplar de ambos ante la adversidad. Siempre nos quedará un recuerdo imborrable de la personalidad de Cristóbal, todo un ejemplo para nosotros y para las nuevas generaciones.