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Editorial

Málaga, en busca de su identidad

© G. de Quinta

Toda ciudad necesita una identidad, que la haga reconocible para las personas y las empresas. Como ponen de manifiesto varios autores de este número monográfico, coordinado e impulsado por Pablo Otaola, hasta los años 80 Málaga carecía de esa identidad, ya que las personas que la visitaban se desplazaban a los municipios turísticos de la Costa del Sol, y las empresas no tenían ningún atractivo para localizarse, ni siquiera en el ámbito turístico de la hostelería.

La ciudad de finales del siglo XIX había crecido limitada por el monte de Gibralfaro, con su castillo, el río Guadalmedina y el puerto, defendido entonces por el terreno en donde luego se ubicará la primera urbanización de La Malagueta, impulsada por el ingeniero de ca-minos municipal José María de Sancha, autor también del abastecimiento y el saneamiento de la ciudad, junto con la apertura de la calle Larios, el paseo de Ronda o el proyectopara canalizar el Guadalmedina. Sancha pasará los tres últimos años de su vida como director del puerto de Vigo, lo que nos permite enlazar con el número monográfico de la revista anterior.

Era muy parecida, en términos morfológicos, a la ciudad de finales del siglo XVIII, con la excepción de la nueva estación del ferrocarril y el atractivo que ello significaba para los barrios de Perchel y Trinidad. El río Guadalmedina iba ganando así centralidad, convirtiéndose a partir de entonces, por sus avenidas y su condición de borde, en uno de los problemas de Málaga, a pesar del acondicionamiento del mismo que se hizo a finales de los 80 del siglo XX.

Las transformaciones más recientes de Málaga en busca de su identidad han tenido el soporte de las obras públicas

La ciudad con la que se identifica quien visita hoy Málagasigue siendo fundamentalmente esta, y todo el crecimiento que se ha producido después, tanto en el occidente como en el oriente, nos mueve a corroborar que la ciudad del XIX es la imagen que tenemos los que la visitamos, más allá de la rehabilitación de sus edificaciones y las transformaciones del frente portuario, que ganó para la ciudad, también a finales del XIX, los jardines arbolados del paseo del Parque.

La extensión de la ciudad, apoyada en el eje de la carretera o avenida de Andalucía y en las márgenes del Guadalmedina, tuvo su primer apoyo en el plano del ensanche interior de Sancha, aunque el proyecto definitivo del ensanche no se producirá hasta 1921, tanto de esta parte occidental de la ciudad (ensanche interior), como de la oriental (ensanche exterior), que se incumplirá sistemáticamente. La ciudad de mediados del siglo XX se construirá de forma suburbana en torno a las carreteras de acceso, hasta que el Plan General de 1971 apueste por los barrios de bloques, mediante planes parciales, continuando la falta de identidad anterior.

No será hasta el Plan General de 1983, cosiendo viarios inconclusos, abriendo nuevas calles, delimitando nuevas manzanas y localizando parques, equipamientos y nuevas urbanizaciones como Teatinos, cuando se intentará dar a la ciudad una cierta estructura, que la fuerza del pasado condicionará, por lo que seguimos reconociéndonos en la ciudad del XIX. Como dice Pablo Otaola, las transformaciones más recientes de Málaga, con los tres últimos alcaldes, en busca de su identidad, han tenido el soporte de las obras públicas (transformación del puerto, recuperación de la costa, ampliación del aeropuerto, llegada del AVE, carreteras para comunicar la ciudad con el exterior, el metro, el abastecimiento de agua); intervenciones en la ciudad para visualizar la recuperación del centro histórico, aumentando los espacios peatonales, incluidos los espacios portuarios de los muelles 1 y 2, y la apuesta cultural por la diversidad de museos, que se ha convertido en una imagen de la nueva identidad de la ciudad.

Málaga ya ha superado el ámbito metropolitano y necesita redactar un nuevo Plan Estratégico

La entrevista con Francisco de la Torre, que lleva 22 añosde alcalde en la ciudad, pone de manifiesto logros recientes, como el Parque Tecnológico, para la atracción de lasempresas; el Plan Málaga Litoral, con la apuesta por el transporte público, con nuevos intercambiadores; la nueva relación entre el puerto y la ciudad, el Observatorio del Medio Ambiente Urbano y retos futuros en torno al abastecimiento y al saneamiento de la ciudad, a la transformación del borde del Guadalmedina, a la solución interior del tráfico entre el oeste y el este de la ciudad, por el borde litoral, y a las expectativas que se producirían para la ciudad en caso de conseguir la Expo 2027, para lo cual Málaga ha apostado por conseguir una ciudad sostenible.

Hoy sabemos que las soluciones a las ciudades no pueden limitarse a su término municipal, y que la imagen exterior es la de la Costa del Sol, al menos en la conurbación entre Málaga y Marbella, con el municipio de Torremolinos, que antes pertenecía al término municipal de Málaga. En esta conurbación aparecen proyectos futuros como el del nuevo ferrocarril entre Málaga y Marbella, que sustituya al Cercanías actual hasta Fuengirola, o el concepto de ciudad-región, que es lo que es ya Málaga, con un millón y medio de habitantes en esta conurbación, en donde la ciudad ya ha superado el ámbito metropolitano, con la necesidad de redactar un nuevo Plan Estratégicoque encuentre las líneas para que Málaga busque su identidad, como ciudad global.

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