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Extraordinario Julio Martínez Calzón

Aquel viaje a China

En abril de 1976, hace casi cincuenta años, por invitación del embajador de la República Popular China en Madrid, un grupo de diez ingenieros de caminos españoles, de muy diferentes disciplinas, llevamos a cabo un viaje de casi un mes en el que cruzamos de norte a sur gran parte del territorio de ese país, entonces bajo la presidencia de Mao Tse Tung (hoy, Mao Zedong). Sigue a continuación la presentación de ese viaje, que se realiza de forma muy resumida y en tono narrativo y distendido, con la idea de exponer con sencillez el contexto y las características de aquella travesía, extraordinariamente compacta y extensa.

Los integrantes del grupo fuimos:

  • José Antonio Fernández Ordóñez (JAFO), presidente del Colegio de Caminos y especialista en prefabricación y estética de la ingeniería;
  • Javier Goicolea Zala, especialista en termodinámica y energía;
  • Juan Benet Goitia, especialista en hidráulica y escritor;
  • Clemente Sáenz Ridruejo, especialista en geología e historiador;
  • Albert Vilalta González, especialista en ferrocarriles y político;
  • Carlos Kraemer Heilperno, especialista en carreteras;
  • Enrique Pérez-Galdós, especialista en túneles y obras subterráneas;
  • Pascual Fariña, especialista en geotecnia y puertos;
  • Julio Martínez Calzón, especialista en puentes y estructuras; y
  • Jaime Sabater Albafull, especialista en gestión y administración públicas.

El viaje se inició el día 6 de abril. Tras un viaje de 24 horas, a las doce y media del mediodía del día 7 aterrizábamos en Pekín, donde fuimos recibidos en una sala del aeropuerto por el equipo directivo del Colegio de Ingenieros de China, con su presidente el señor Cheng dándonos la bienvenida e informándonos de que tanto él mismo, como la doctora Li, comisaria política del grupo, y los dos traductores —el señor Tang y la señora Pao— nos acompañarían a lo largo de todo el viaje. JAFO esbozó una primera aproximación a nuestro deseo de colaborar con la ingeniería china y el entusiasmo con que acudíamos a su invitación, por el gran enigma que aquel país representaba para todos nosotros.

Seguidamente fuimos trasladados al hotel Pekín, considerado entonces como el más importante de China, situado en la inmensa avenida Chang´an que cruza la impresionante plaza de Tiananmén, situada en el centro de la ciudad. El traslado se efectuó en los cuatro automóviles (que coloquialmente llamamos «la flotilla») que nos acompañarían por sistema en todos los desplazamientos que haríamos por carretera, adelantándose en las noches cuando el grupo viajaba en tren o avión.

A las cuatro y media de la tarde nos volvimos a reunir para conocer el programa del viaje que íbamos a realizar y exponerles nuestra propuesta acerca de las visitas que nos gustaría efectuar a los lugares más emblemáticos del pasado histórico de China, algo que JAFO había delegado en mí desde hacía tiempo. Al expresar esas ideas al señor Cheng, él nos indicó amablemente que muchos de aquellos lugares no sería posible incluirlos debido al minucioso plan de viaje preparado, con todos los lugares de estancia y las visitas operativas. Sin embargo, nos aseguró que obtendríamos una visión histórica completa de China y que al final del viaje comprobaríamos que nuestra propuesta no tenía tanta importancia, porque lo que íbamos a ver sería para nosotros de mucho más interés y valor.

Aunque entonces el grupo consideró esa respuesta una excusa, muy pronto comprobaríamos que era un acierto y las diferentes áreas monumentales y museos visitados relativos al pasado histórico de China fueron más que cubiertas. Por otra parte, las visitas realizadas a comunas, talleres, guarderías, ciudades, pueblos, campos, canales, etc. y los espectáculos de teatro y musicales nos servirían para captar de forma mucho más profunda el verdadero estado y espíritu de aquella nación que se encontraba al final de su período estrictamente revolucionario. Nos dimos cuenta de que lo valioso de aquel viaje sería efectivamente la comprobación de la realidad del país, su modesta pero activa organización, su gran igualdad y su capacidad de trabajo, además de la circunstancia política general, que pudimos captar a través de los discursos y consignas de las reuniones técnicas y las cenas.

El día se ha completó con una cena invitación del Colegio chino y un paseo del grupo español por Tiananmén donde, sobre las once de la noche, observamos el paso de largas comitivas que ocuparon la totalidad de la avenida Chang´an y permanecieron así durante toda la noche y gran parte del día siguiente. Más tarde supimos que festejaban el nombramiento de Hua Kuo Feng como nuevo secretario general del Partido Comunista Chino que, aquel mismo día 7, había sustituido al conocido y carismático Chou En‑lai, fallecido a principios de ese año.

A partir del día siguiente —excepto los días que había desplazamiento a primera hora—, todas las mañanas entre las ocho y media y las doce y media se celebraban las reuniones de información e intercambio técnico entre el grupo español y las sucesivas representaciones de técnicos chinos, tanto de la Administración Central de Pekín, como de las administraciones locales de las diferentes provincias, prefecturas o distritos en que se divide China; unas reuniones con exposiciones muy abiertas y operativas, con apreciables presentaciones técnicas de la actividad de la ingeniería española de aquellos momentos, notablemente más desarrollada que la china. En la visita a Nankín nos impactó la clausura total de las universidades, consecuencia de la reciente Revolución Cultural de 1966 en la que se decidió que los estudiantes y muchos profesores fueran enviados a las áreas rurales para impedir la creación de una clase referente.

Nos dimos cuenta de que lo valioso de aquel viaje sería la comprobación de la realidad del país

JMC

A la una del mediodía, el grupo español solía almorzar en el hotel sin presencia china y luego comenzaba el programa sistemático de visitas de todo tipo. En torno a las seis y media de la tarde, se nos ofrecía una cena de protocolo con diez dirigentes chinos pertenecientes a las administraciones que durante el día nos habían recibido, incluidos el presidente señor Cheng y la doctora Li. Nos sentábamos de forma alterna por países, y siguiendo un preciso orden de importancia. Los dos traductores del grupo, a los que solía unirse un tercero local, permanecían de pie detrás, trasladándose de un lado a otro para ayudar en las conversaciones parciales, y traduciendo en voz alta los discursos de carácter oficial.

Tras la cena, muy a menudo fuimos invitados a asistir a representaciones teatrales, musicales o circenses de todo tipo, pero predominantemente con argumentos políticos de gran ingenuidad o clara alabanza a las virtudes o poemas del gran líder Mao. Es justo hacer notar que, tanto en los discursos de las cenas como en los actos teatrales y musicales, los argumentos políticos se repetían una y otra vez a modo de consignas reiteradas, con veladas referencias históricas al pasado imperial. Cuando no se utilizaba este formato, se empleaban otros tópicos: Lin Biao y su camarilla contrarrevolucionaria; la banda de los cuatro; las tres grandes montañas, etc. También era muy apreciable la sistemática utilización de tríos de efectos positivos o negativos que se daban en la vida usual de la población.

A título de ejemplo, por su ingenuidad y expresividad, merece la pena exponer a continuación el discurso que, en la noche del 15 de abril, pronunció en Lixién —una pequeña ciudad de la provincia de Honan (hoy Henan)— el jefe de Carreteras y Transportes de la ciudad. Está perfectamente trascrito, ya que había tiempo suficiente para escribir en parte durante la exposición de cada párrafo mientras era traducido al español y completarlo en ocasiones durante la expresión en chino del párrafo posterior:

La delegación del Colegio de Ingenieros encabezada por el señor Fernández ha venido a visitar nuestra ciudad y también una parte de las comunicaciones y obras hidráulicas. La permanencia de su Delegación ha sido corta. Cuando tengan otra oportunidad de venir a China deseamos que vengan como huéspedes.

En la vieja China, la provincia de Honan sufría cuatro calamidades: inundaciones, sequía, langosta y el comandante Tang. La industria era atrasada y la producción agrícola se basaba en el esfuerzo humano. La vida del pueblo era miserable. En aquel entonces, la provincia de Honan era una de las provincias donde se sufría más bajo la dominación de las Tres Grandes Montañas: el feudalismo, el capitalismo y el socialimperialismo. Debido a su situación en el centro de China, fue objeto de pelea entre caudillos militares y la población sufrió mucho por calamidades y desgracias humanas, y el pueblo vivía en el abismo del sufrimiento. En la vieja China la situación del transporte, como en todo el país, era muy pobre. No había ni una carretera presentable, con un solo puente de hormigón de un carril único que fue destruido por las tropas del Guomindang huyendo ante los japoneses.

Se enrojece el este, se levanta el sol. Bajo la dirección del presidente Mao el pueblo chino se liberó de las tres grandes montañas que pesaban sobre él. Las amplias masas populares, antes dominadas por las clases reaccionarias, se han convertido en dueñas del Estado. Siguiendo la línea del presidente Mao el pueblo de Honan ha procurado conjugar el espíritu de independencia y autosostenimiento, y ha logrado florecimientos en todos los frentes. Gracias a la Revolución cultural proletaria y a la crítica de Lin Biao y Confucio, la revolución socialista presenta un cuadro en el que cantan las oropéndolas y bailan las golondrinas y todo presenta una excelente situación.

Ahora en nuestra provincia hay carreteras de macadam bituminoso, los caminos llegan a la mayoría de las brigadas de construcción, formando una red que alcanza todos los rincones de nuestra provincia. En el curso del desarrollo del transporte prestamos atención a la plantación de árboles a lo largo de las carreteras que dan sombra frondosa. En cuanto a la construcción de puentes, el distrito Hui tiene un valor representativo y constituye un reflejo de la construcción de carreteras y puentes en nuestra provincia, que ha dejado de ser lo que era.

En la visita a Nankín nos impactó la clausura total de las universidades, consecuencia de la reciente Revolución Cultural de 1966

JMC

Siguiendo los principios formulados por el presidente Mao —trabajo duro, autosostenimiento e independencia— se ha realizado la movilización de las masas para las construcciones y la utilización de los materiales locales. Queremos hacer permanentemente puentes y hacer, como dicen las masas: «Vivimos en las montañas, pero no andamos en las montañas, sino por caminos tallados como en la planicie». Siguiendo la enseñanza de nuestro gran líder el presidente Mao de que seamos modestos y prudentes, en nuestra construcción hemos logrado ciertos éxitos, pero es solo el primer paso para la gran marcha. No debemos darnos por satisfechos. Todavía tenemos muchos defectos.

Nuestros amigos han hecho un largo viaje por nuestro país; queremos agradecer al señor Fernández y a los amigos de la delegación, al señor presidente, a amigos y camaradas su presencia. Nuestro país está desplegando una lucha contra el viento derechista destinado a revocar los justos veredictos. Nosotros apoyamos las dos resoluciones del presidente Mao y del Comité Central del Partido para dar pasos aún más rápidos en la construcción de nuestra causa socialista.

Creo que los amigos, cuando vuelvan, verán que tenemos la decisión de llegar, o mejor, terminar de llegar, sobrepasando los niveles más altos del mundo. Señores Fernández y amigos españoles, pronto terminará la visita a nuestra provincia: muchos aspectos no los hemos hecho bien y les pedimos perdón. Cuando vuelvan lo haremos mejor para su visita y su estancia. Propongo un brindis por la salud y amistad entre los pueblos chino y español.

Por encargo de JAFO, yo debía anotar en una agenda todos los aspectos relevantes de la actividad; a resultas de ello, y como anécdota del viaje, durante los primeros días de la instancia fui ubicado en el coche cabecero junto con el señor Cheng y la señora Li, mientras que a JAFO lo situaban en el segundo vehículo, con los responsables locales. Era evidente que supusieron que yo era el secretario político del grupo. En cuanto se dieron cuenta de la realidad, JAFO fue ubicado en el primer coche.

Desde el punto de vista técnico, y precisamente en el ámbito de los puentes, es donde nos hicieron notar los aspectos más interesantes y representativos de una actividad propia china, ya que en el resto realmente su estado era de parálisis completa. Tres fueron estas líneas específicas:

1) Continuación, en pleno siglo XX, de la realización de puentes arco de piedra, con multitud de obras con luces de entre 60 y 116 metros, siguiendo una tradición perenne. Además de en Henan, también se hacían en las provincias del sureste, esto es, Sichuan, Yunnan y Guizhou, donde existen piedras muy apropiadas para ello.

Entre los días 14 y 16 de abril visitamos tres puentes de piedra especialmente importantes en las provincias de Hebei (hoy Hopei) y Honan:

  • El puente de Zhaozhou (605, dinastía Sui). Arquitecto: Li Chun. De directriz circular, luz de 37 m, longitud de 50 m, flecha de 7.3 m (1/5) y ancho de 9 m. Es el puente de piedra más antiguo del mundo con tímpanos abiertos.
  • El puente del Destacamento Rojo de Mujeres (1947), con una luz de 65 m. Construido íntegramente por mujeres.
  • El puente del Viejo Tonto que Removió las Montañas (1970), con una luz de 102 m, directriz catenaria, espesor del arco de 1,76 m y rebajamiento de 1/10.

2) El día 20 de abril recorrimos un tramo del Gran Canal próximo a la ciudad de Wuxi para visitar los puentes de:

  • 7 de Mayo (1971), con una luz de 60 m, directriz catenaria, rebajamiento de 1/10 y anchura de 4 m;
  • Nuevo Arco Iris (1973), con una luz de 80 m., directriz catenaria, rebajamiento de 1/10 y anchura de 7 m.

Y otro más en construcción de características análogas.

Los ingenieros responsables de sus diseños explicaron detenidamente que a ese tipo de puentes los denominaban de doble curvatura: una era por la directriz del arco y la otra era por la sección transversal abovedada de dicho arco, al cual se incorporaban por debajo diafragmas transversales coincidentes con los montantes de apoyo del tablero.

Esta disposición daba lugar a un ligereza extraordinaria, era de una gran facilidad constructiva y considerablemente económica, lo que había permitido realizar un gran número de obras en un tiempo muy breve. Aunque modestas desde el punto de vista de su empleo limitado, habían resuelto el gran compromiso de las conexiones a través de las vías fluviales de cierta importancia, con luces no superiores a los 120 m y anchuras pequeñas.

3) Esta misma tipología se aplicaría a puentes de tamaño mucho más reducido, inicialmente de 9 m hasta llegar hasta 20 m. y con disposiciones en planta variadas —lineales, en Y griega y en cruz— para conectar 2, 3 o 4 terrenos separados por canales. La importancia residía en que en estas zonas acuáticas las parcelas están constantemente subdivididas por canales. Antiguamente el laboreo de los campos se realizaba mediante búfalos de agua, que cruzaban dichos canales al par que los trabajadores sin problema ninguno. Pero la llegada de la maquinaria agrícola hacía necesario tender rosarios de puentecillos para permitir el trabajo de la misma.

Los departamentos técnicos de puentes enviaron un ingeniero a cada ciertas extensiones con numerosas comunas. Estas entonces elegían personas que consideraban listas y capaces de entender los procesos de diseño y construcción de esas sencillas obras y sus cimentaciones; tras un breve cursillo, estos equipos (aplicando los cuatro principios y la triple integración del presidente Mao) llevaban desde 1964 realizando por sí solos, y sin ninguna intervención técnica adicional, los puentes necesarios en dicho territorio.

Así, en doce años se habían realizado más de 2500 puentes y una longitud superior a los 55 000 m, incluyendo los de luz mayor realizados por los ingenieros, con ello se llevó a cabo una revolución en la ejecución de puentes y se resolvió el importante problema originario.

Podríamos extendernos de manera indefinida en la exposición de las innumerables visitas y conversaciones mantenidas, pero creo que apenas tendría interés aparte del humano, que estimo que ha quedado ya suficientemente reflejado. Es preciso y justo señalar que el viaje fue absolutamente modélico en cuanto al programa, los horarios, la organización, los recorridos en ferrocarril y avión y muy especialmente, la enorme amabilidad y disposición de todas las personas con las que tuvimos relación, así como la fantástica calidad de todas las atenciones recibidas, muy por encima de la que diariamente contemplábamos.

En las fotografías del viaje puede apreciarse la continua curiosidad con la que la gente nos miraba a causa de la práctica inexistencia entonces de gente occidental, y el modesto nivel de vida existente tanto en las grandes urbes como en las ciudades medianas y aldeas, equivalente tal vez al de los primeros años del siglo XX en España, donde estaba todo por hacer.

Pero es también obligado referirse a la aparente tranquilidad y felicidad vitales que se apreciaban en la gente y su gran capacidad de trabajo en los campos, fábricas y talleres visitados. Un día, Vilalta preguntó cuántos días de vacaciones tenían a la semana y la contestación es que no sabían qué era eso; las personas vivían trabajando todo el tiempo: en el campo unos días, otros haciendo de maestros, dos como conductores de autobús, etc. Su vida era el trabajo en comunidad.

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