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La Clave

El protagonismo territorial de una obra pública hidráulica: los Saltos del Nansa

Los Saltos del Nansa constituyen un aprovechamiento hidroeléctrico construido en la mitad del siglo XX y actualmente en explotación. Las diferentes infraestructuras que lo integran (presas, canales, tuberías, centrales) hacen de este conjunto una gran obra pública de acusado carácter territorial, imprescindible para comprender la dinámica del valle del Nansa (Cantabria). Las obras públicas hidráulicas no tienen fácil acomodo en el mundo del patrimonio cultural, pero no hay duda de su carácter y valía para ser integradas en él, atendiendo a sus valores específicos y a la especial protección que demanda su naturaleza.

Palabras clave: obras públicas hidráulicas, patrimonio de obras públicas, historia de la ingeniería, patrimonio cultural, territorio y paisaje, saltos hidráulicos, valle del Nansa.

Saltos del Nansa are a hydro-electric facility built in the middle of the 20th century and currently in operation. The different infrastructures that comprise it (dams, canals, pipelines, power plants) make this complex a great public work of a pronounced territorial nature, essential to understand the dynamics of the valle del Nansa (Cantabria). Hydraulic public works are not easily accommodated in the cultural heritage, but they must be integrated into it, paying attention their specific values and the special protection that their nature demands.

Keywords: hydraulic public works, public works heritage, history of engineering, cultural heritage, territory and landscape, hydroelectric exploitation, Nansa valley.

María Luisa Ruiz-Bedia

PCD Escuela de Caminos-Universidad de Cantabria

La presa de La Cohilla y el aliviadero desde la carretera (trazado modificado por la presa y el embalse). Cortesía de Alberto Corral López-Dóriga.

Los Saltos del Nansa consisten en cuatro saltos hidráulicos sucesivos capaces de producir casi 50 MW de potencia. Se localizan en una porción de territorio al oeste de la comunidad autónoma de Cantabria, que se corresponde con el valle del río Nansa. Este valle, de origen glacio-fluvial, es uno de los principales que en sentido sur-norte configuran el medio físico de la región. El río Nansa, el curso de agua que lo vertebra, nace en el macizo de Peña Labra, discurre primeramente encajado en un corredor estrecho (hoz de Bejo), atraviesa la sierra del Escudo de Cabuérniga, ensanchándose progresivamente hasta desembocar en el mar Cantábrico por la ría de Tina Menor. Una de las características esenciales es el gran vigor del relieve, ya que en poco más de 45 km de recorrido salva 2000 m de desnivel.

Fuente: Acciona-Puentenansa.
Fuente: Acciona-Puentenansa.

En el año 2009 la Fundación Botín puso en marcha el programa de desarrollo rural Patrimonio y Territorio (1) con el objetivo de impulsar el desenvolvimiento, a partir de sus propios recursos, de las zonas media y alta del valle del río Nansa. En una de las fases de actuación se requirió disponer de un buen estudio del patrimonio construido en el valle, con el convencimiento de que la obra pública en general, y la obra pública hidráulica en particular, no solo no podía quedar el margen, sino que era clave para comprender la dinámica de ese territorio. Este estudio partió con una exhaustiva catalogación orientada a la comprensión, interpretación y difusión de todas las construcciones vinculadas con el agua y su aprovechamiento, en particular las cuatro centrales hidráulicas que componen los Saltos del Nansa (2).

El desarrollo de este trabajo fue una oportunidad para sensibilizar sobre el valor cultural de las obras públicas, implicar a profesionales de la ingeniería civil en esos valores y llamar la atención sobre las obras públicas del siglo XX y la necesidad de articular una protección adaptada a sus especificidades (3).

Son frecuentes las descripciones del valle del Nansa que inciden en su calidad paisajística, resaltando aspectos naturales como la gran altura de las cumbres o las extensas manchas boscosas de haya y roble, lo que es innegable. A finales del siglo XIX, además de estos valores, alguien supo ver que el lugar reunía buenas condiciones físicas para construir aprovechamientos hidroeléctricos, como sucedió.

La creación de los Saltos del Nansa

La idea del aprovechamiento se remonta a los últimos años del siglo XIX y tomó forma definitiva en la segunda década del XX, en la inteligencia del Alberto Corral y Alonso de la Puente, un ingeniero de caminos que llegó a la provincia de Santander para desempeñar su trabajo en la jefatura provincial de obras públicas. Él obtuvo una concesión administrativa para derivar caudal y un permiso para ejecutar obras (un azud de derivación, un antecanal y un pequeño salto) que se empezaron, pero se interrumpieron por varias razones, la principal de ellas el estallido de la guerra civil, y que no se reanudaron con cierta agilidad hasta el verano del año 1941.

Para esa fecha, la idea inicial de hacer centrales fluyentes cambió, y se decidió disponer de un embalse regulador y conseguir así que la mayor parte de la energía producida fuese de tipo permanente. Esta decisión, reflejo del cambio en el concepto mismo del aprovechamiento, se tomó en el contexto de permanente escasez energética en que vivía España en esos años, que había obligado a imponer restricciones al consumo, sobre todo en verano. Para atender a la importancia que iba adquiriendo la empresa se decidió constituir una sociedad anónima, que se llamó Saltos del Nansa, S.A., encargada de la construcción del salto hidráulico y de su explotación. La energía obtenida iba destinada a usos industriales, en concreto a Nueva Montaña Quijano, una empresa que en esa fecha contaba con dos factorías importantes: los Altos Hornos de Nueva Montaña, próximos a Santander, y las Forjas de Buelna, en el valle del Besaya.

El canal de Rozadío a su paso por el arroyo Font-Frio, en el lugar llamado “La Trincherona”. Cortesía de Alberto Corral López-Dóriga.
La tubería forzada y central de Peña de Bejo y el contraembalse de La Lastra (Tudanca). Las edificaciones en el entorno del salto fueron construidas por SdN (MRB).
Casa-Dirección de Saltos del Nansa, rehabilitada para servicios de hostelería (MRB).

El salto de Peña de Bejo contiene la construcción más relevante de todo el sistema Nansa, que es la presa de La Cohilla, proyectada por el ingeniero Santiago Corral Pérez; sin ella, la capacidad de generar energía se vería sensiblemente mermada. Es una presa bóveda de doble curvatura, de 116 m de altura sobre cimientos, 2 m de espesor en coronación y 26 m en pie de bóveda. Está construida de hormigón en masa reforzado con armaduras en algunos lugares. Dispone de dos desagües de fondo y un aliviadero de superficie en la margen derecha regulado mediante compuerta alojada en una torre; la evacuación se produce a través de un túnel horadado en la ladera derecha de modo que el desagüe sucede alejado de la presa, en la Valleja de Lesna, evitando el efecto erosivo de las aguas a pie de presa4. Como se aprecia en la figura 2, la vista aguas abajo difumina el aliviadero hasta confundirlo con una cavidad natural.

El embalse ocupa una superficie de unas 450 ha y tiene una capacidad de 11,8 hm3. El salto toma directamente del embalse y el caudal es conducido, mediante un túnel a presión de casi 2 km de longitud, hasta la chimenea de equilibrio, que funciona también como punto de captación de otros arroyos. De ella parte una galería que empalma con la tubería forzada. Visible desde el pueblo de Tudanca (la Tablanca de José María de Pereda), esta tubería es de chapa de acero, sección circular y tiene poco más de 600 m de longitud, cruzando en su trazado la carretera CA-281, que es el eje viario principal del valle. La central de Peña de Bejo utiliza un caudal de 6.000 l/seg en dos grupos Pelton de eje horizontal, de 9000 KW cada uno.

A la salida de turbinas de Peña de Bejo el caudal es retenido mediante una presa de gravedad, conocida como el contraembalse de La Lastra, capaz de retener 100.000 m3 útiles y asegurar un caudal constante al siguiente salto, el de Rozadío. La toma se hace mediante un túnel en el estribo izquierdo de la presa, el agua ingresa a un canal rectangular de poco más de 13 km de longitud y llega a la cámara de carga, de la que parten actualmente tres tuberías de presión, dos de menor diámetro y una mayor añadida en el año 1972. Hasta esa ampliación, la central de Rozadío disponía de un grupo con una turbina Pelton (6000 KW), al que se añadió otro grupo Francis (8000 KW).

Agua abajo de la central de Rozadío se localiza un azud de compuertas que deriva agua para el canal del Salto de Celis, el cual recorre casi 9 km, de los cuales un tercio son en túnel. Dispone también de una de las obras de paso más grandes, el sifón de Rioseco, de 175 m de longitud y 23 m de desnivel salvado. El canal termina en una cámara de carga de la que arranca una tubería forzada que antes de entrar en la central de Celis (7000 KW) se divide en dos ramales, una para cada turbina Francis de doble rodete.

Aguas abajo del desagüe de Celis está la presa de Palombera, de gravedad y casi 22 m de altura sobre cimientos. En el año 1955 ya disponía de la escala salmonera más grande construida en España, pero que resultó ineficaz. Actualmente, un nuevo sistema para el ascenso de los peces que utiliza parte de la antigua escala está permitiendo que cada vez más ejemplares de salmón y trucha recuperen su hábitat natural en el río Nansa, aguas arriba del salto hidráulico de Herrerías. El canal de Herrerías tiene 7,5 km de longitud, de los cuales casi uno se desarrolla en túnel. En este salto, la conducción forzada consta de un túnel a presión y una tubería, único elemento visible. Como en la margen izquierda del río no había espacio para ubicar la central, se construyó en la margen derecha, obligando a la tubería a salvar el curso del río describiendo un sifón invertido. En la central trabajan dos grupos iguales Francis con una potencia total de 7400 KW.

Presa La Cohilla. © Acciona.

El territorio de las obras públicas como espacio de aprendizaje

El desarrollo de este proyecto fue una magnífica oportunidad para trabajar en los valores culturales de la ingeniería, una manera de profundizar en la competencia que implica a los futuros profesionales de la ingeniería en el conocimiento y valoración de las obras públicas. Puesto que se trataba de trabajar en valores, se prefirió el aprendizaje significativo porque permite no solo apreciar la validez del conocimiento en acción, sino que también genera capacidad de transferencia de ese conocimiento a distintas situaciones.

Así, el discurso de los Saltos del Nansa fue elaborado por estudiantes de último curso y recién egresados que encontraron en el proyecto suficiente motivación para poner sus conocimientos teóricos de física, topografía, hidráulica… al servicio de la comprensión de una obra pública en su contexto territorial. Para ello se localizó y analizó toda la documentación escrita y gráfica, especialmente lo relacionado con los diferentes proyectos que sirvieron para pensar y materializar las construcciones que hacen posible el aprovechamiento hidroeléctrico de la red fluvial. Y se recorrió y observó detenidamente el paisaje del valle, interpretando en clave de ingeniería civil cada elemento del sistema Nansa (5).

Percibimos también que la huella territorial de la obra pública excede el ámbito exclusivo de la infraestructura. Con el auge de la construcción de la presa de La Cohilla se demandó mucha mano de obra que fue preciso alojar. Para ello se levantaron diferentes construcciones residenciales (barracones para obreros presidiarios, casas exentas y bloques de viviendas para técnicos y obreros) en el contexto de la producción de vivienda obrera ligada a iniciativas empresariales, actuaciones que siguen siendo legibles en el paisaje.

Fue determinante comprender que el río siempre ha sido sentido como recurso esencial para el territorio del Nansa, mucho antes de ser observado por los ojos de un ingeniero de caminos. De ello dan testimonio otras obras hidráulicas, como las derivaciones para pequeñas centrales que proporcionaron el primer alumbrado a los pueblos o numerosas conducciones para molinería, así como fuentes para abastecimiento humanos, abrevaderos para ganado o lavaderos públicos. Todo ello fue estudiado, con la finalidad de hacer su huella inteligible y dejar integradas estas construcciones en un registro general de las obras hidráulicas del valle (6).

Presa de Palombera con su primitiva escala para peces, hacia el año 1949. Cortesía de Alberto Corral López-Dóriga.
Central de Herrerías. © Acciona.
Contraembalse de La Lastra (Salto de Peña de Bejo) © Acciona.

Conclusiones

Puesto que el objetivo del proyecto era la protección de los valores culturales de ese territorio orientada a su promoción y dinamismo, nunca se perdió de vista que se trataba no solo de conocer, sino, sobre todo, de hacer comprensible y accesible esta infraestructura hidráulica en su contexto territorial. El patrimonio es de todos, pero no todas las personas disponen de iguales herramientas intelectuales ni tienen los mismos intereses y expectativas, por ello se organizó el discurso final de manera muy estructurada, atractiva y dirigido a un público objetivo de diferentes cualidades.

Se prepararon tres tipos de material didáctico. Un texto amplio y completo que no escatima en detalles técnicos y será útil para quien guste de profundizar en cualquiera de los nodos del aprovechamiento (por ejemplo, la presa de La Cohilla, canales de derivación, conducción forzada, centrales…), sin perder de vista el conjunto. Con él se configuró el cuerpo fundamental que contiene todos los resultados de la investigación, y que está depositado en la sede principal de la Fundación Botín.

Un segundo texto dirigido a quien busca un conocimiento riguroso, pero no necesariamente especialista, que proporciona claves para la interpretación del paisaje y la comprensión del territorio por el que se adentra. Forma parte del portal de patrimonio de valledelnansa.org y contiene textos, cartografía, planimetría, imágenes antiguas y actuales, etc.

Y un material adaptado a las necesidades de un público en formación, tanto jóvenes escolares (7) como adultos que han elegido el aprendizaje a lo largo de la vida, como los programas sénior de la universidad española. Se presenta preferentemente en forma de láminas y esquemas didácticos que integran figuras y textos, y se ha dado a conocer en diferentes acciones formativas y congresos (8).

Los municipios del valle del Nansa fueron los primeros de Cantabria en participar en las Jornadas Europeas de Patrimonio, programa de sensibilización sobre el patrimonio cultural que promueve el Consejo de Europa e involucra a 50 países. Las correspondientes al año 2019 fueron enfocadas a intensificar el conocimiento del patrimonio hidráulico, y en la cartelería diseñada al efecto se utilizó una imagen del aliviadero de la presa de La Cohilla evacuando caudal sobrante. En esos días, además, el embalse de Palombera se preparó para permitir actividades deportivas de stand up paddle y se organizaron recorridos por la senda fluvial del Nansa con visitas a diferentes aprovechamientos hidráulicos con interés cultural, entre ellos la central de Peña de Bejo. Que una obra de ingeniería civil del siglo XX forme parte de un programa de difusión cultural con la mirada puesta en el territorio nos reafirma en que apostar por el conocimiento riguroso, por hacer inteligible el discurso de la ingeniería y por involucrar en ello a los jóvenes ingenieros e ingenieras es un camino adecuado que contribuye a dar su sitio al patrimonio cultural de las obras públicas, necesitado de una certera caracterización y valoración, y sobre lo que ya se está avanzando (9).

Referencias

1

MATA OLMO, R. (Ed. Comp.) (2009), Valoración del patrimonio territorial y paisajístico: valle del Nansa y Peñarrubia (Cantabria), Santander, Fundación Marcelino Botín.

2

RUIZ-BEDIA, M. (Dir.) (2011), Catálogo del patrimonio industrial y de las obras públicas del valle del Nansa, Santander, Fundación Marcelino Botín.

3

NÁRDIZ, C. (Coord.) (2019), I Foro patrimonio cultural de la obra pública, Madrid, CEDEX.

4

SÁINZ BORDA, A. y RUIZ BEDIA, M. (2002), “La presa de La Cohilla: una bóveda especial” en I Congreso nacional de historia de las presas, Badajoz, SEPREM pp. 381-395.

5

RUIZ-BEDIA, M. (2019), “Conocer para querer. Reflexión sobre una experiencia para poner en valor obras públicas: los Saltos del Nansa (Cantabria)” en I Foro patrimonio cultural de la obra pública, Madrid, CEDEX pp. 95-97.

6

BUENO, F. (2019), “Algunas reflexiones acerca del patrimonio de las obras hidráulicas en España”, en I Foro patrimonio cultural de la obra pública, Madrid, CEDEX pp. 89-91.

7

HERRERA PERAL, A. (2013). Matemáticas en contexto: el sifón de Rioseco. Santander, Universidad de Cantabria.

8

HERRERA PERAL, A. y RUIZ-BEDIA, M. (2018), “Interpretación de molinos hidráulicos con metodología ABP” en XI Congreso internacional de Molinología, Mallorca, Consell de Mallorca pp. 387-398.

9

Proyecto de Investigación I+D del Ministerio de Ciencia de Innovación titulado Análisis y definición de estrategias para la caracterización, recuperación y puesta en valor del patrimonio de las obras públicas. una aproximación desde la escala territorial. (PID2019-105877RA-I00).

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