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La Clave | El ciclo urbano del agua

La renaturalización fluvial de tramos urbanos y la gestión del riesgo de inundación en el siglo XXI

Gonzalo Magdaleno Payán

Jefe de Servicio de Restauración Fluvial de la Dirección General del Agua.

Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Monumento Natural Sotos de la Albolfia. Río Guadalquivir a su paso por Córdoba.

Por su dependencia del agua, la humanidad siempre ha tendido a asentarse y desarrollarse próxima a cauces fluviales y humedales; en la mayoría de los casos, sobre terrenos depositados y perfilados por los propios ríos miles o millones de años atrás.

Los ríos, además de proveer agua, alimentos y materiales de construcción, siempre han constituido formidables vías de comunicación y de transporte, fuentes de energía renovable y terrenos fértiles para la agricultura. Todo ese aprovechamiento de recursos y servicios ha necesitado de la construcción de diferentes infraestructuras, como presas, azudes, puentes, canales… y también de la ocupación de parte del espacio fluvial. Por otro lado, por la variación natural de su régimen de caudales, los ríos experimentan crecidas que provocan el desbordamiento del cauce principal y anegan su llanura de inundación. Desde siempre, tanto el hombre como sus asentamientos sufren los efectos de las crecidas y ha ido aprendiendo a protegerse de sus consecuencias catastróficas, entre otros modos, retranqueando sus poblaciones, construyendo motas y diques de protección, y modificando el trazado de los cursos fluviales.

Esta dependencia del agua y de los ríos no es exclusiva de la especie humana. Como territorios de extensión y configuración variable que conectan funcionalmente espacios naturales y poblaciones de seres vivos separados entre sí, los ríos son corredores ecológicos por antonomasia y permiten, entre otros procesos ecológicos, el intercambio genético o la migración de especímenes.

El proceso urbanizador al que históricamente se ha sometido el espacio fluvial para integrarlo en nuestros asentamientos, protegiéndonos así de sus amenazas y aprovechando a la vez sus recursos, no solo ha desatendido los servicios ecosistémicos que los ríos proporcionan, sino que también ha alterado sustancialmente las funciones, los procesos y la morfología de los sistemas fluviales y, en algunos casos, ha llegado a desdibujar profundamente su fisionomía y eliminado incluso sus rasgos naturales básicos.

En general, los tramos urbanos de cursos fluviales han sido considerados como barreras divisorias o elementos de borde que dificultan la expansión urbana y la movilidad. En muchos lugares del planeta estos ríos urbanos siguen utilizándose como muladares o como colectores de aguas residuales. En mayor o menor medida, los ríos urbanos suelen presentar diferentes estructuras que dirigen y controlan su curso; se trata, fundamentalmente, de estructuras de defensa (motas y escolleras), canalizaciones, elementos reguladores del caudal (azudes y deflectores), esclusas, puentes con pilares en el cauce, vados, obras de drenaje transversal, etc. Tales estructuras modifican morfológicamente el cauce y afectan de manera significativa los procesos y la dinámica fluvial, impactando muy en particular en el régimen hidrológico y en la disponibilidad de espacio fluvial.

Los tramos fluviales urbanos también suelen recibir vertidos de aguas residuales pluviales, urbanas o industriales, que incluso depuradas aportan concentraciones variables de sustancias y contaminantes a los caudales circulantes. Afortunadamente, las políticas implantadas desde finales del siglo pasado para una correcta gestión de los residuos han logrado que los ríos dejen de ser utilizados como vertederos incontrolados. Aun así, cuando se producen precipitaciones importantes y se colapsan las redes de saneamiento, se sigue observando el arrastre y el depósito de flotantes en los ríos y sus márgenes.

Río Segura a su paso por Orihuela. Fuente: SG Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos, MITERD.

La renaturalización de los ríos urbanos

Desde las últimas décadas del siglo pasado, en algunos países esta concepción fluvial ha cambiado o está siendo revisada. Con una mayor sensibilización ambiental de la población y en un contexto de adaptación al cambio climático, urbanísticamente, los ríos urbanos han empezado a percibirse como auténticos elementos conectores y vertebradores del territorio y también como proveedores de unos servicios ecosistémicos que cada vez son más demandados por la sociedad. Algunos ejemplos destacables de este cambio son el río Manzanares a su paso por Madrid; el Ebro en Zaragoza o Logroño; y el río Guadalquivir en Sevilla.

Muchas de esas estructuras y aprovechamientos de los tramos fluviales urbanos son necesarios e imprescindibles para nuestras sociedades. Sin embargo, aun manteniéndolos, es posible llevar a cabo actuaciones que permitan mejorar o restablecer y recuperar en parte la integridad hidromorfológica de los cauces y los servicios ecosistémicos que prestan. La renaturalización fluvial puede ser entendida como ese conjunto de actuaciones destinadas a devolver parcialmente la morfología, estructura, funciones o elementos naturales de los cauces.

La mayoría de las actuaciones de renaturalización fluvial se focalizan sobre las causas que alteran el estado químico, biológico o hidromorfológico del cauce, eliminando las presiones o mitigando los impactos negativos que estas causas provocan en el río. En general, pretenden la mejora y diversificación de la estructura de las riberas de los ríos; una mayor conectividad del río con las llanuras aluviales; la reconexión de cauces secundarios y meandros; la divulgación de los valores ambientales de los ríos en zonas urbanas; la recuperación de hábitats y la restauración de humedales; el incremento de la biodiversidad y su conservación; la generación de infraestructura verde para la reducción efectiva del riesgo de inundación; o la potenciación del patrimonio cultural y los servicios ecosistémicos que los ríos proporcionan a la sociedad, entre otros.

La relevancia de la renaturalización de los tramos fluviales urbanos se destaca en la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos 2023-2030, al identificar «la disminución de los servicios ecosistémicos asociados a los ríos (ocio, recreo, inspiración y bienestar), con particular relevancia en los tramos urbanos, e incremento potencial de la conflictividad social por esta disminución y pérdida» como uno de los principales retos que plantea la gestión del agua en España.

La sociedad demanda cada vez más la restauración fluvial, sobre todo tras la pandemia de la COVID-19 y, en especial, en los tramos fluviales urbanos degradados, donde el contacto con la ciudadanía es mayor. Esta demanda se ha evidenciado particularmente con el éxito alcanzado en las convocatorias de ayudas de la Fundación Biodiversidad F. S. P para la naturalización de ciudades y la restauración fluvial de tramos urbanos, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en las que el número de solicitudes superó notablemente la disponibilidad presupuestaria existente.

Con estas subvenciones se están renaturalizando unos 70 tramos fluviales de diferentes poblaciones españolas con un presupuesto próximo a los 120 millones de euros. La tipología de las actuaciones seleccionadas permitirá la recuperación de sotos y bosques de ribera, el incremento del espacio fluvial, el retranqueo o eliminación de motas, la recuperación de antiguos ramales de cauce, la renaturalización del lecho fluvial y de las llanuras en la zona urbana para la laminación de crecidas, la eliminación de barreras transversales, la permeabilización de obstáculos, el control y eliminación de especies exóticas invasoras, la estabilización de márgenes con técnicas de bioingeniería, y la retirada de hormigón y de escolleras, entre otras.

En todos los casos se trata de soluciones basadas en la naturaleza que —además de restaurar e incrementar la biodiversidad y los valores ambientales de los ríos— contribuyen significativamente a reducir los riesgos de inundación en sus tramos urbanos.

Estas subvenciones se han dirigido a ayuntamientos, diputaciones provinciales, cabildos y consejos insulares, comarcas, mancomunidades u otras entidades que agrupen varios municipios. De acuerdo con las líneas estratégicas de la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos, con ellas se ha pretendido fomentar el apoyo técnico y la colaboración entre las Administraciones competentes, la formación, divulgación y sensibilización en materia de restauración fluvial, y la toma de conciencia de las principales amenazas que sufren los sistemas fluviales. Para ello, las solicitudes de subvención podían hacerse conjuntamente con otras entidades como ONG, organismos públicos de investigación, universidades e institutos universitarios, centros tecnológicos y centros de I+D+i.

Proyecto de disminución del riesgo de inundación y mejora del estado del los ríos Júcar y Moscas, Cuenca

La gestión del riesgo de inundación en el siglo XXI

Las inundaciones son, en general, la catástrofe natural que más daños produce anualmente en el mundo, también en España. Periódicamente se producen episodios más o menos largos e intensos de borrascas, temporales, tormentas y avenidas relámpago que al generar un incremento de los caudales circulantes en los ríos y cursos de agua, provocan desbordamientos y la inundación del territorio. Para reducir estos daños, a lo largo de la historia se han ido realizando diferentes obras estructurales de ingeniería y otras intervenciones fluviales. Con el paso del tiempo y tras la ocurrencia de nuevas crecidas, la mayoría de ellas han demostrado sobradamente su eficacia. Otras, sin embargo, han evidenciado que, con frecuencia, provocan nuevos riesgos aguas arriba o abajo de la zona intervenida, por haber desequilibrado todo el sistema fluvial.

El aprendizaje adquirido con las medidas adoptadas, la mayor comprensión de la dinámica y de los procesos fluviales, y los cambios en los patrones de frecuencia, duración e intensidad de las precipitaciones, derivados del fenómeno del calentamiento global, permiten revisar la validez del modelo de gestión del riesgo de inundación utilizado hasta ahora.

Proyectos fluviales beneficiarios en convocatorias de ayudas de la Fundación Biodiversidad

Entre 1998 y 2004, Europa sufrió más de cien inundaciones graves, que causaron el desplazamiento de aproximadamente medio millón de personas y unas pérdidas económicas en seguros de, al menos, 25 000 millones de euros. Por este motivo la Comisión Europea adoptó en octubre de 2007 una Directiva sobre la evaluación y gestión de las inundaciones que introduce un nuevo enfoque e instrumentos para gestionar este tipo de riesgos y que fue transpuesta al ordenamiento jurídico español a través de diferentes normas. Esta normativa ha reconocido que la creciente presión urbanística sobre los cauces reduce día a día el espacio fluvial, incrementa los riesgos frente a las inundaciones y menoscaba la protección medioambiental del dominio público hidráulico. Para prevenir y evitar esos efectos negativos amplía los instrumentos para reducir las posibles consecuencias de las inundaciones mediante la gestión del riesgo. Entre esos instrumentos destacan la elaboración de una cartografía de peligrosidad y de riesgo para aquellas áreas de riesgo potencial significativo de inundación (ARPSI), la creación del Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables, y particularmente, los Planes de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI).

Los PGRI tienen como objetivo lograr una actuación coordinada de todas las administraciones públicas y la sociedad para reducir las consecuencias negativas de las inundaciones, e incluyen los programas de medidas que cada una de las administraciones debe aplicar en el ámbito de sus competencias para alcanzar ese objetivo.

Esos programas de medidas deberán incluir, en lo posible, medidas de restauración fluvial, de mejora del drenaje de infraestructuras lineales, de predicción de avenidas, de protección civil, de ordenación territorial y urbanismo, y medidas para promocionar los seguros frente a inundación sobre personas y bienes.

En conclusión, además de las habituales medidas estructurales, la gestión del riesgo de inundación en el siglo XXI necesita también de medidas preventivas y paliativas, y de medidas no estructurales que, sin actuar sobre la avenida en sí, puedan modificar la susceptibilidad de la zona inundable frente a los daños por inundación.

Mapa de peligrosidad (T100) del río Ebro a su paso por Logroño
Mapa de riesgo (T100) del río Ebro a su paso por Logroño

En resumen

El proceso urbanizador al que históricamente se ha sometido al espacio fluvial para integrarlo en nuestros asentamientos, protegiéndonos así de sus amenazas y aprovechando a la vez sus recursos, no solo ha desatendido los servicios ecosistémicos que los ríos proporcionan, sino que también ha alterado sustancialmente las funciones, los procesos y la morfología de los sistemas fluviales y, en algunos casos, ha desdibujado profundamente su fisionomía y eliminado incluso sus rasgos naturales básicos.

Desde las últimas décadas del siglo pasado, en algunos países esta concepción fluvial ha cambiado o está siendo revisada. Con una mayor sensibilización ambiental de la población y en un contexto de adaptación al cambio climático, urbanísticamente los ríos urbanos han empezado a percibirse como auténticos elementos conectores y vertebradores del territorio y también como proveedores de unos servicios ecosistémicos que cada vez son más demandados por la sociedad. Algunos ejemplos destacables de este cambio son el río Manzanares a su paso por Madrid; el Ebro en Zaragoza o Logroño; y el río Guadalquivir en Sevilla.

Esta demanda social se ha evidenciado particularmente con el éxito alcanzado en las convocatorias de ayudas de la Fundación Biodiversidad F. S. P para la naturalización de ciudades y la restauración fluvial de tramos urbanos, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en las que el número de solicitudes superó notablemente la disponibilidad presupuestaria existente.

Con esas subvenciones se están renaturalizando unos 70 tramos fluviales de diferentes poblaciones españolas con un presupuesto próximo a los 120 millones de euros. La tipología de las actuaciones seleccionadas permitirá la recuperación de sotos y bosques de ribera, el incremento del espacio fluvial, el retranqueo o eliminación de motas, la recuperación de antiguos ramales de cauce, la renaturalización del lecho fluvial y de las llanuras en la zona urbana para la laminación de crecidas, la eliminación de barreras transversales, la permeabilización de obstáculos, el control y eliminación de especies exóticas invasoras, la estabilización de márgenes con técnicas de bioingeniería, y la retirada de hormigón y de escolleras, entre otras.

Entre 1998 y 2004, Europa sufrió más de cien inundaciones graves que causaron el desplazamiento de aproximadamente medio millón de personas y unas pérdidas económicas en seguros de 25 000 millones de euros por lo menos. Por este motivo la Comisión Europea adoptó en octubre de 2007 una Directiva sobre la evaluación y gestión de las inundaciones que introduce un nuevo enfoque e instrumentos para gestionar este tipo de riesgos y que fue transpuesta al ordenamiento jurídico español a través de diferentes normas. Esta normativa ha reconocido que la creciente urbanística sobre los cauces reduce día a día el espacio fluvial, incrementa los riesgos frente a las inundaciones y menoscaba la protección medioambiental del dominio público hidráulico. Para prevenir y evitar esos efectos negativos amplía los instrumentos para reducir las posibles consecuencias de las inundaciones mediante la gestión del riesgo.

Experiencias

Fundación Biodiversidad

Fundación pública adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que trabaja para preservar el patrimonio natural y la biodiversidad, dirigiendo su conservación a la generación de empleo, riqueza y bienestar en el conjunto de la sociedad.

https://fundacion-biodiversidad.es/

Entre 1998 y 2004, Europa sufrió más de cien inundaciones graves, que causaron el desplazamiento de aproximadamente medio millón de personas y unas pérdidas económicas en seguros de, al menos, 25 000 millones de euros. Por este motivo la Comisión Europea adoptó en octubre de 2007 una Directiva sobre la evaluación y gestión de las inundaciones que introduce un nuevo enfoque e instrumentos para gestionar este tipo de riesgos y que fue transpuesta al ordenamiento jurídico español a través de diferentes normas. Esta normativa ha reconocido que la creciente urbanística sobre los cauces reduce día a día el espacio fluvial, incrementa los riesgos frente a las inundaciones y menoscaba la protección medioambiental del dominio público hidráulico. Para prevenir y evitar esos efectos negativos amplía los instrumentos para reducir las posibles consecuencias de las inundaciones mediante la gestión del riesgo.

Entre esos instrumentos destacan la elaboración de una cartografía de peligrosidad y de riesgo para aquellas áreas de riesgo potencial significativo de inundación (ARPSI), la creación del Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables, y particularmente, los Planes de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI). Los PGRI tienen como objetivo lograr una actuación coordinada de todas las administraciones públicas y la sociedad para reducir las consecuencias negativas de las inundaciones, e incluyen los programas de medidas que cada una de las administraciones debe aplicar en el ámbito de sus competencias para alcanzar ese objetivo.

Renaturalización del río y el parque Congost a su paso por Granollers, Barcelona.
Restauración fluvial del río Arga a su paso por Funes, Navarra.

Esos programas de medidas deberán incluir, en lo posible, medidas de restauración fluvial, de mejora del drenaje de infraestructuras lineales, de predicción de avenidas, de protección civil, de ordenación territorial y urbanismo, y medidas para promocionar los seguros frente a inundación sobre personas y bienes.

En conclusión, además de las habituales medidas estructurales, la gestión del riesgo de inundación en el siglo XXI necesita también de medidas preventivas y paliativas, y de medidas no estructurales que, sin actuar sobre la avenida en sí, puedan modificar la susceptibilidad de la zona inundable frente a los daños por inundación.

Referencias

1

Fundación Biodiversidad (2022). Convocatoria 2021 de subvenciones para el fomento de actuaciones dirigidas a la restauración de ecosistemas fluviales y a la reducción del riesgo de inundación en entornos urbanos, Madrid (España), MITERD, web: https://convocatoriaentornosfluviales.fundacion-biodiversidad.es/ y https://fundacion-biodiversidad.es/convocatorias_del_pr/convocatoria-de-subvenciones-de-la-fundacion-biodiversidad-fsp-para-el-fomento-de/

2

Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) (2023). Aguas. Madrid (España), web: https://www.miteco.gob.es/es/agua/temas.html

3

Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) (2024), Geoportal. Madrid (España), web: https://sig.mapama.gob.es/geoportal/

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