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La hoja de ruta de la transición energética en Españase apoya en la Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética, con el objetivo de la descarbonización de la economía, y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC), que en estos momentos está siendo revisado respecto a la penetración de las energías renovables, para conseguir la neutralidad climática en 2050.
La eficiencia y la seguridad energética, el funcionamiento del mercado interior, y la investigación, la innovación y la competividad, con actividades de I+I+C orientadas a luchar contra el cambio climático,son las otras patas de este plan. Todo ello, como explicábamos en el número 3629, formando parte de una transición justa, que produzca lo menores efectos sobre los ciudadanos y sobre la ciudad y el territorio.
Como explica en la introducción José Luis Marín, coordinador de La Clave de este número, más de dos tercios de la energía primaria que se consume en España provienen de terceros países, importandofundamentalmente gas y petróleo en cantidades inasumibles para nuestra economía, contaminando al alza las tarifas eléctricas, por lo que el objetivo de la reducción del consumo de gas y el fomento del transporte por vehículos eléctricos está detrás de la principal estrategia energética de nuestro país, con la penetración de las fuentes renovables, de una forma incluso más radical que la UE.
Contamos para ello con nuestros niveles de insolación para la producción de energía fotovoltaica, con las posibilidades de seguir incrementando nuestro parque eólico; con las posibilidades del viento, tanto terrestre como marino, para conseguir en 2030 el 42% sobre el uso final de la energía (el 48%, según el PNIEC revisado), con una reducción del 32% de gases de efecto invernadero respecto a 1990 y una reducción de la dependencia energética del exterior de hasta un 51%.
Pero estas cifras empiezan a ser puestas en duda, como explica José María González, por la capacidad de las empresas, por la agilidad de tramitación de los proyectos para resolver los problemas ambientales, por la necesidad de apostar por un mix energético renovable diversificado, por los problemas de integración de esta energía en la red eléctrica, y por las reacciones que se están produciendo en contra de la energía eólica y fotovoltaica, con recursos jurídicos que paralizan parques aprobados ambientalmente.
La duplicación de la potencia eólica actual (terrestre y marina) que plantea el PNIEC para 2030 y el incremento aún mayor de la fotovoltaica, que se multiplicará por ocho, están generando tensiones en el territorio, a las que nos referíamos en el número anterior, por los efectos ambientales y paisajísticos, desarrollándose al mismo tiempo una industria, que tiene ventajas desde el empleo, pero en donde el proceso de concentración actual, con fuertes inversiones de capital nacional y extranjero, a pesar de la alternativa del autoconsumo o de las comunidades de energía en el medio rural, de las que nos habla Enrique Rojo, ha llevado a preguntarse si no había otras alternativas.
El hidrógeno verde aparece como alternativa viable a los vehículos eléctricos, con precios que serán cada vez más competitivos
La reducción drástica que se plantea para 2030 de las centrales térmicas de carbón, hasta hacerlas desa-parecer, y la reducción de las centrales nucleares, sin ampliar su vida útil, deja a las centrales de ciclo combinado con gas como la única alternativa de consumo de combustibles fósiles por sus menores efectos en la emisión de gases de efecto invernadero.
Las fluctuaciones en el precio de la energía que se produjeron el año pasado, como consecuencia de la guerra en Ucrania, a las que se refiere José María Moreno, por la dependencia de Europa del gas ruso (aunque en menor medida en el caso de España), han determinado que países como Francia sigan distintas políticas respecto a las centrales nucleares, con la construcción de nuevas unidades, frente al caso de Alemania, con su desmantelamiento, o el de España, reduciéndolas a su vida útil o, en el caso de las térmicas, planteando escenarios mayores para su desaparición.
El objetivo del PNIEC de que el 74% de la energía generada sea renovable (con la revisión, el 81%) plantea problemas para que esta energía sea integrada en la red, por su variabilidad, por lo que aparece como un elemento futuro esencial el almacenamiento, la ampliación de la red de transporte que la absorba y la digitalización, a las que se dedican distintos artículos en este número. Al almacenamiento con centrales hidráulicas reversibles de bombeo se refieren Carlos Granel y otros miembros de SPANCOLD, frente a las baterías, que tienen una capacidad limitada.
A las fuertes inversiones necesarias en las redes de transporte y distribución, para hacer posible la electrificación de la economía, con la instalación de las nuevas instalaciones renovables, se refiere Elena León, apostando por las redes inteligentes, cuyos flujos no sean solamente unidireccionales, sino integrados y bidi-reccionales. A la apuesta por la digitalización del sector de la energía se refiere Jorge Sánchez Cifuentes, asociándolo con la cuarta revolución industrial, formando parte de las inversiones para acelerar la transformación digital previstas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en donde tendrá un papel clave la inteligencia artificial, para procesar gran cantidad de datos.
Las posibilidades de investigación que se plantean con la energía eléctrica, y en concreto con las energíasrenovables en el mar, como una oportunidad para la ingeniería civil, son reflejadas también en el artículodel grupo de investigación dirigido por Íñigo Losada,dentro del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria. El propio Ministerio de Transición Ecológica aprobó a finales de 2022 un Plan de Ordenación del Espacio Marítimo para el desarrollo de la eólica marina, que en otros países está más extendida que en el nuestro, que delimita las áreas geográficas en las que se podrán localizar estos parques, que pueden entrar en conflicto con la pesca.
Pero estas posibilidades de investigación se refieren también a nuevos combustibles, como el hidrógeno verde, que aparece como alternativa viable a los vehículos eléctricos, con precios que serán cada vez más competitivos, en donde, como dice también José Luis Marín, la producción de hidrógeno, sin emitir CO2, podría ir sustituyendo al gas natural en los procesos industriales y en la generación eléctrica.
Los objetivos finales de la descarbonización de la economía parecen innegociables
Este planteamiento futuro del papel de los procesos de generación de la energía eléctrica no puede hacernos olvidar que descansa en una fuerte inversión privada (del orden del 80%); que, en torno a ella, se mueven numerosos intereses de inversión y financieros, y, sobre todo, que actúa sobre un territorio con una capacidad limitada para absorberlos, como poníamos de manifiesto en el número 3629 sobre los efectos de la transición energética.
Por tanto, en el dilema de que no todas las inversiones previstas son posibles, y en la utilización de otras fuentes de energía diferentes de las renovables, estamos en estos momentos, aunque los objetivos finales de la descarbonización de la economía, unidos a la búsqueda de la mayor eficiencia en la utilización de la energía eléctrica, parecen innegociables.
Las entrevistas que realizamos en este número a IgnacioSánchez Galán, presidente de Iberdrola, y a Carmen Gómez de Barrera, consejera independiente de Red Eléctrica, nos vuelven a poner en contacto con los retos de la energía eléctrica en España, con la apuesta por las energías renovables, el hidrógeno verde y el almacenamiento hidráulico con bombeos, para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles.
Para Ignacio S. Galán, esto representa una oportunidad económica e industrial en España sin precedentes, e incrementará aún más nuestro potencial para atraer nuevas industrias relacionadas con la economía verde. Para Carmen Gómez de Barrera, se habrá avanzado de forma decidida como sociedad hacia la descarbonización, y este avance hará aflorar nuevas oportunidades.
Como otros números ordinarios de la Revista de Obras Públicas, se completa con las secciones correspondientes, entre las que hemos incluido en este número, dentro de la sección Coyuntura, un artículode Pere Macías sobre el 175º aniversario del ferroca-rril de Barcelona a Mataró, el primer tramo de tren construido en España. El autor hace una lectura actual de los condicionantes iniciales de la línea y del futuro de la misma dentro del ferrocarril de cercanías.
La Revista recoge una necrología sobre José Calavera, un ingeniero inolvidable y, como él decía, “impresentable”, por la amplitud de su trayectoria. Como señala Jorge Ley Urzaiz, director gerente de Intemac, el instituto fundado por Calavera en 1967, ha sido un maestro de sucesivas generaciones de ingenieros,a través de sus publicaciones, de su experiencia profesional y de su docencia en las universidades de Cantabria y Madrid.
Hace tiempo que la Revista quería haberle hecho una entrevista dentro de la sección El Camino, pero su estado de salud en los dos últimos años no lo permitió. Los que le conocimos y leímos recordamos su forma de contar sus anécdotas profesionales, que reflejaría después en un libro. Junto a sus publicaciones técnicas, hay que destacar el trabajo que realizó para la difusión de libros históricos de la ingeniería a nivel mundial, con las correspondientes traducciones, obras que eran difíciles de localizar en las librerías y bibliotecas.
En este número también mantenemos la sección del Colegio, con la referencia al Catálogo de actuaciones en el Patrimonio de las Obras Públicas, que fue presentado en el I Congreso Internacional del Patrimonio Cultural y de la Ingeniería Civil, que se celebró del 26 al 29 de septiembre en las ciudades de Cuenca, Toledo y Madrid, como una reivindicación de este patrimonio cultural no suficientemente reconocido por la Administración, por la sociedad e incluso por nosotros mismos. La otra sección es la de Actualidad empresarial, que venimos recogiendo desde hace tres números, para poner de manifiesto las obras proyectadas y construidas por las consultoras y constructoras españolas, mayormente fuera de nuestro país.
La última sección, como en otros números de esta nueva etapa, se la hemos dedicado al magnífico libro que César Lanza ha escrito, titulado El agua y los signos de la razón. Estudio sobre arquitectura hidráulica y su contexto. La densidad intelectual de esta obra muestra la capacidad de su autor para reflejar los cambios sucedidos en la ciencia y en la técnica hidráulica durante la Edad Moderna, acelerándose hasta culminar en la Ilustración. Nuestra formación en torno al agua viene de aquí, por lo que el ensayo de César Lanza tiene la capacidad de mostrarnos a los que nos han antecedido.