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Málaga | Francisco de la Torre Prados

Alcalde de Málaga

“Es el momento de insistir en la sostenibilidad de la ciudad”

Francisco de la Torre Prados (Málaga, 1942) es doctor ingeniero agrónomo, sociólogo y especialista en desarrollo regional por la Universidad de Rennes (Francia). Comenzó su actividad política muy joven y, tras una dilatada trayectoria en el ámbito político e institucional, es alcalde de Málaga desde el año 2000. Buscando siempre el consenso, su apuesta decidida por la cultura ha conseguido que la ciudad sea un referente nacional e internacional para la cultura y el turismo, además del lugar preferido para las empresas tecnológicas.

Pablo Otaola Ubieta (coordinador del monográfico).

©Daniel Pérez

Desde el año 2000 está usted al frente del Ayuntamiento de esta ciudad, ¿cómo era Málaga entonces, cuando usted accede a la alcaldía?

Yo llevaba ya cinco años de primer teniente de alcalde de Urbanismo y Vivienda. Ese año, nombran ministra a la alcaldesa Celia Villalobos y el Partido Popular me elige alcalde.

Era una Málaga con potencialidad. La ciudad estaba en marcha y con unas cuantas cosas importantes iniciadas. Había cierto camino recorrido en la estrategia de innovación y tecnología; se había empezado la peatonalización del centro, aunque con timidez, y, en materia de comunicaciones, había algunas asignaturas pendientes, como la ampliación del aeropuerto, la segunda ronda viaria y el AVE, del que solo estaba puesta la primera traviesa.

Quizá la mayor diferencia con la Málaga de hoy se daba en el plano cultural, donde había cosas empezadas, pero quedaba un camino muy importante por recorrer.

Lo cierto es que su ciudad ahora está de moda. En materia de cultura e innovación, Málaga es ya un referente en España y en el exterior. A su juicio, ¿cuáles han sido y son los factores clave del éxito?

Creo que el éxito ha venido gracias a la unión de distintos factores. Por un lado, el paisaje. Tenemos una ciudad mediterránea que tiene una luz embriagadora. Mirando al mar, la luz de Málaga es un gran elemento de atracción. Además, estamos rodeados de colinas y montañas.

Por otro lado, la ciudad ya atesoraba una serie de méritos: tiene casi tres mil años de historia y un patrimonio con mucho valor. El Centro Histórico se ha ido peatonalizando y se ha fomentado una cultura de rehabilitación, con apoyo institucional y de los propietarios de los edificios. Entre todos lo hemos convertido en un elemento atractivo y de disfrute.

Y no olvidemos que un factor muy importante es la propia gente de Málaga: su amabilidad, su hospitalidad y la capacidad de acogida que tiene. Simultáneamente, hemos desarrollado una estrategia clara y continuada de mejora de la oferta cultural.

El Ayuntamiento de Málaga junto al al Paseo del Parque.
Calle Puerta del Mar en el Centro Histórico.
Las procesiones de Semana Santa son un gran atractivo turístico.

¿Cómo ha sido esa estrategia que ha conseguido que Málaga sea un referente en el ámbito de la cultura?

Apoyándonos en el Centro de Arte Contemporáneo, que abría sus puertas en febrero de 2003, y en el Museo Picasso, que se inauguraba en octubre de ese mismo año; se fue completando luego con el Museo del Patrimonio Municipal, el Museo Carmen Thyssen Málaga y el Museo del Automóvil y la Moda, aprovechando la oportunidad que nos dio el cierre de la fábrica de Tabacalera.

Otro impulso lo dimos en el 2015, con las inauguraciones del Centro Pompidou Málaga y del Museo de Arte Ruso. El Pompidou, en el puerto, en la esquina entre los Muelles 1 y 2, y el Ruso, en la antigua fábrica de Tabacalera. Nos apoyamos en un gran museo francés y un gran museo ruso, que se habían planteado como estrategia estar más allá de su sede central.

Esta importante apuesta cultural nos facilitó crecer en turismo. Éramos una ciudad poco visitada, casi de paso, y en algunas guías no se la valoraba positivamente. Ahora, somos una ciudad que ha crecido en turismo más que otras. El palacio de congresos, inaugurado en 2003, ha ido aumentando en congresos, ferias y foros tecnológicos. Y todo eso se ha ido convirtiendo también en un elemento de atracción y de fortaleza de la Málaga tecnológica.

Otro de los factores del éxito ha sido crear un clima de colaboración y de entendimiento con el resto de administraciones y agentes, lo que no siempre ha sido fácil. Una de nuestras herramientas ha sido la fundación CIEDES, donde se unen el sector público y el privado para desarrollar el Plan Estratégico.

También, otro buen ejemplo es el Parque Tecnológico, una sociedad entre la Junta y el Ayuntamiento, con una menor participación Unicaja y de la universidad, en la que siempre hemos tratado de colaborar y de arrimar el hombro.

Málaga se ha convertido en el objeto de deseo de las empresas tecnológicas, ¿cómo ve el futuro?

Hace muchos años acuñé la frase «Málaga es una ciudad muy buena para retener talento propio y atraer talento de fuera» y la hemos ido haciendo realidad de una manera natural, sin hacer una campaña permanente, sino con los valores y los atractivos que tenemos.

Veo un futuro positivo. Seguiremos siendo potentes en este sentido, pero tenemos que ayudar a ir a más, creando empleo de alta calidad, ofreciendo posibilidades a la gente de Málaga y de Andalucía, y atrayendo talento de fuera. Para ello es necesario cuidar la formación, no solo en la universidad —que debe estar siempre adaptando sus currículos a las necesidades de los sectores y las empresas tecnológicas— sino también la formación profesional, donde es muy importante que esa adaptación sea rápida.

Lo que tenemos que cuidar es que los efectos de lo que podríamos llamar éxito de atracción de talento y, por tanto, de salarios más altos, no tensione los mercados inmobiliarios, tanto de venta como de alquiler, de tal manera que se conviertan en mercados difíciles para parte de la población de Málaga. Para ello estamos desarrollando, en la medida de nuestras posibilidades, actuaciones de vivienda tanto en venta como en alquiler.

El Jardín Botánico de La Concepción, un espacio polivalente para la ciudad.
Edificios situados en el Parque Tecnológico de Andalucía, hoy Málaga TechPark.
Reunión de presidentes y secretarios de Plan Estratégico, organizada por CIEDES y presidida por el alcalde de Málaga.

Centrándonos en el ámbito de las obras públicas, ¿cuáles han sido las aportaciones más importantes para la transformación de Málaga?

Las obras públicas han sido fundamentales en la creación de la nueva Málaga.

La aportación del ferrocarril ha sido esencial. Desde siempre. Empezó en el siglo XIX, cuando se planteó una línea para conectar nuestra siderurgia con el carbón del norte de Córdoba. A principios del siglo XX, Málaga tenía tres ferrocarriles de cercanías: el de la costa occidental, que llegaba hasta Fuengirola aunque su vocación era llegar hasta Algeciras; el del Guadalhorce, que llegaba a Coín, con aspiración de llegar a Ronda; y el de Vélez, por la costa oriental. Y ahora, lógicamente, estamos en la etapa de la alta velocidad.

También, las nuevas carreteras, autovías y autopistas han sido indispensables para Málaga y la provincia. Hubo una etapa, a principio de los años 80, en que el Ayuntamiento se negaba a tener las rondas que quería construir el Ministerio, y la ciudad se resintió mucho porque se generaba un auténtico tapón entre la costa oriental y el aeropuerto.

Por otro lado, tener un aeropuerto conectado con 140 destinos nacionales e internacionales es realmente importantísimo. Por cierto, un aeropuerto centenario desde 2019, y que siempre ha estado en el mismo lugar.

Si hablamos del agua, las obras públicas son esenciales en Málaga. Utilizar bien los recursos en una zona en la que la pluviometría no es regular es importante y para ello son básicas las presas que, por suerte, se han construido en nuestra provincia.

Málaga, Ciudad de los Museos

¿Qué nuevas obras públicas cree que necesita ahora Málaga?

Quizás las obras más urgentes sean las de abastecimiento de agua y también las de depuración de agua a fin de poder reutilizarla. Existe un déficit con la sequía y puede seguir existiendo. Por lo tanto, debemos plantear la reutilización de todas las aguas residuales que produce la conurbación de la costa y la ciudad de Málaga, y eso me parece que es necesario abordarlo desde la colaboración público-privada. De hecho, muchos campos de golf de la costa —uno de los atractivos de Málaga, por cierto— están regados con agua depurada.

Ya he comentado que, a principios del siglo XX, Málaga tenía tres ferrocarriles de cercanías. Todo eso primero se fue reduciendo y luego eliminando, excepto el de Fuengirola, que se modernizó, pero ya de un modo muy limitado porque el crecimiento urbanístico no había previsto su desarrollo. Ahora nos falta una conexión ferroviaria Málaga-Marbella, o inclusive a Estepona, con una velocidad suficiente; no digo alta velocidad, pero tampoco la velocidad de la línea de cercanías de Fuengirola. Esto propiciaría una integración desde Marbella a Málaga, un territorio que suma un millón y medio de habitantes.

Además, cabría la posibilidad de conectar ese ferrocarril con la línea de alta velocidad que llega a Málaga y pasarla por el aeropuerto, actualmente conectado con Cercanías. Allí habría una conexión que sería muy buena para la región andaluza y también para el aeropuerto. Habría que hacer ahí un triángulo, un bypass, que permita que la gente de Granada, de Córdoba y Sevilla pueda utilizar este aeropuerto, que tiene más conexiones a disposición de todos.

Respecto a la red viaria, teniendo en cuenta que el crecimiento de nuestra IMD estaría entre las más altas de las áreas metropolitanas de España, cabría una posible vía perimetral del área metropolitana, que ya ha sido estudiada por el Ayuntamiento. Se trata de un proyecto, a desarrollar en distintas fases, que facilitaría la conexión desde el municipio de Vélez, pasando por el Rincón, con la costa occidental para resolver las limitaciones actuales.

Tener un aeropuerto conectado con 140 destinos nacionales e internacionales es realmente importantísimo

El aeropuerto, ampliado en 2013, tuvo 20 millones de viajeros en 2019. Fuente: Ayuntamiento de Málaga.
La llegada del AVE a Málaga en 2007 conllevó la remodelación de la estación y la creación del centro comercial Vialia.
La empresa municipal de autobuses (EMTSAM) está haciendo un esfuerzo para transformar toda su flota en vehículos no contaminantes. Fuente: EMTSAM.
El embalse del Tomillar, con 2 Hm3, construido en los años 80. Fuente: EMASA.

Hábleme del Plan Málaga Litoral, que usted ha definido como un proyecto estratégico para la ciudad ¿cuál es su principal virtud?

Tiene muchas virtudes. Para mí, la más importante es su aportación al transporte sostenible con su apuesta por los autobuses interurbanos, especialmente los metropolitanos, al crear unos nuevos intercambiadores modales y un carril bus-VAO que facilite su circulación por el centro. Creo que el autobús es un elemento articulador del área metropolitana. Que la gente desde Marbella a Nerja y desde el valle de Guadalhorce y Antequera se puedan ver más conectados con Málaga, formando una ciudad-región. Es una importante operación para poner la ciudad al servicio del espacio metropolitano, y creo que eso es bueno para ambos.

El Plan Málaga Litoral también tiene que ver con la relación puerto-ciudad, ¿cómo valora, hoy en día, la colaboración con el puerto?

La veo muy positiva en estos años, desde que recuperamos el diálogo que no existía y firmamos el Protocolo de 2004 a partir del cual se ha desarrollado el Plan Especial del Puerto. No hay que olvidar que la ciudad planteó a finales de los años 80 el fin del tráfico petrolero por Málaga hacia Puertollano y eso produjo un descenso brutal de los ingresos del puerto, que ha tenido que reinventarse, buscando alternativas y diversificación: cruceros, mercancías en contenedores, vehículos, etc.

Es bueno recordar que el cinturón del puerto —paseo de la Farola, paseo de los Curas y avenida Heredia— es un espacio portuario y, sin embargo, desde hace mucho tiempo lo ha gestionado y conservado el Ayuntamiento. También porque al puerto le ha sido útil. Además, hemos colaborado al garantizarle el acceso desde el oeste, desde las rondas, que es donde tiene su entrada principal de mercancías.

¿Qué le pediría al puerto para la ciudad?

Pues seguir en esa colaboración y estar atentos a lo que la ciudad pueda plantear, como el Plan Málaga Litoral, que tiene aspectos positivos para el puerto ya que los espacios portuarios se van a revalorizar con esa operación: desde el proyecto de oficinas en el Muelle 4 a los Muelles 1 y 2, que van a cobrar más valor.

Al puerto y al MITMA les pediría soterrar el acceso portuario en ferrocarril: ahí gana la ciudad y gana el puerto: por un lado se evitan los pasos a nivel, que siempre son peligrosos y hacen más lento el tráfico, y, por otro, al puerto le interesa una entrada directa del ferrocarril para ser competitivo.

¿Qué le falta a Málaga por hacer o en qué cree que debería mejorar?

Hay mucho hecho, pero falta mucho por hacer. En el plano cultural, hay que seguir consolidando lo realizado en materia museística y con el Festival de Cine en Español, que es otro elemento muy importante de la proyección cultural de Málaga. Y también nos falta tener el Auditorio que Málaga necesita ya. Tenemos el Teatro Cervantes, que es bueno, pero se abrió hace más de 150 años y se nos ha quedado pequeño. Para el Auditorio hay un proyecto y un terreno donde ubicarlo, plasmado en el Protocolo que firmamos con el puerto en 2004, y que espero que se pueda realizar.

Y nos queda hablar de la educación. No es competencia del Ayuntamiento, pero yo lo siento como una realidad viva. Tenemos que mejorar la educación, la formación en general y la formación profesional, en concreto, en Málaga y, también, en España. Lo ideal, cuando tienes un espacio dinámico —y Málaga y su entorno lo son— es que se vaya reduciendo la tasa de paro hasta que prácticamente desaparezca; para eso es necesario que se mejore en educación y formación para que el talento no quede desaprovechado.

En ese sentido, ¿qué se podría hacer para reforzar el papel de las ciudades en España?

Yo creo que en España hemos tenido una oportunidad perdida en el desarrollo de la Constitución del 78, porque la Constitución establece claramente un estado de las autonomías y no aborda qué papel podían tener los ayuntamientos en esa transferencia de competencias, en esa descentralización. Sí, se respeta y consagra la autonomía municipal, pero se queda en que cada autonomía organice este tema a su manera.

Hoy los municipios españoles son los más débiles de Europa, medidos en euros por habitante y año. En el norte de Europa tienen diez u once veces nuestro indicador de euros por habitante/año y, en el centro de Europa, tres o cuatro veces más

¿Cómo eso se puede arreglar eso? Yo creo que habría que ir poco a poco desde las autonomías y quizá repetir ese consenso a nivel nacional, pero ya se han ido consolidando los servicios centrales de las autonomías y eso es un cierto obstáculo para hacerlo. Las autonomías tienen muchas cosas para hacer, pero tenemos que recordar el principio de subsidiaridad, que dice que «lo que pueda hacer el ayuntamiento, que lo haga, y no la región; o que lo haga la región y no, el Estado».

¿Cómo ve a Málaga en su contexto metropolitano?

La veo como dos espacios muy complementarios. La provincia de Málaga tiene un contexto muy equilibrado: tiene ciudades potentes, de 70 000, 80 000 y 100 000 habitantes, o más, como Marbella. Y luego también núcleos medios y pequeños, donde hay población de 2000 o 3000 habitantes o incluso menos que vive feliz, pero tiene cerca la ciudad o su núcleo comarcal. Mucha gente vivía en Málaga y hoy vive en el Rincón o en Vélez y trabaja en Málaga. Y lo contrario, en la costa.

El alcalde presentando la maqueta de la Expo 2027 a Antonio Banderas.
Visita del Bureau International des Expositions (BIE) y el Ayuntamiento de Málaga al rey Felipe VI para presentarle el proyecto de la Expo 2027 de Málaga.
Recreación de la futura plaza de la Estación sobre el Intercambiador de la Explanada. © Esteycolos

Es una metrópoli muy completa donde nos complementamos mucho. Nuestra oferta cultural sirve a la metrópoli; la oferta del golf de la provincia sirve a Málaga ciudad; la oferta de nuestros colegios sirve a la metrópoli y viceversa. Nuestro aeropuerto y la estación del AVE están en Málaga, pero sirven a toda la provincia.

Tenemos es que seguir trabajando en la coordinación, en el trabajo conjunto, y desarrollar la potencialidad de la metrópoli. Y, para esto, tenemos a la Fundación CIEDES.

Y, por último, alcalde, ¿cómo va a ser la Expo 2027 en Málaga?

Primero tenemos que ganar y eso se decidirá el próximo año. Yo creo que tenemos un buen tema: «La era urbana hacia la ciudad sostenible». Un tema apasionante. Es el momento de insistir en la sostenibilidad urbana porque cada vez hay más población en el mundo viviendo en ciudades.

La Expo trata de dar a conocer las buenas prácticas que cada país, en su nivel, en su sensibilidad, en su capacidad económica, ha ido adoptando. De esa forma a lo mejor inspira más a un país emergente otro que haya encontrado la clave para la movilidad, para la eficiencia energética, o para la eliminación de residuos.

No es una Expo para grandes fastos, festejos y conciertos. Podrá haberlos, pero será para motivar el venir y conocer estos temas. Es una Expo con vocación pedagógica, de reflexión, de motivar que haya en paralelo muchas reuniones técnicas de los especialistas, que tienen que opinar y dar respuesta a los retos que tienen las ciudades en el siglo XXI. En definitiva, una Expo alineada con los ODS de Naciones Unidas y con la Agenda Urbana, que tenemos en Málaga desde 2015.

Se trata de que no solo sea útil en los tres meses que dura la Expo, sino en la etapa previa, motivando a los países y a las ciudades a preparar sus propuestas para llevarlas a la Expo. Y también es importante que sea muy útil en la pos-Expo, que se integre en la ciudad. Al estar cerca de la Universidad, yo lo veo como un espacio para la enseñanza, para la innovación y para el emprendimiento, fundamentalmente en materia de sostenibilidad urbana.

Recreación de la Plaza de la Marina propuesta por el equipo ganador del concurso internacional para el diseño de los espacios públicos centrales del Plan Málaga Litoral (Fermín Vázquez Arquitectos (b720), Luis Machuca y Asociados y DJ Arquitectura).

Siempre he tenido el mejor criterio de los ingenieros de caminos

¿Qué opinión tiene de la tarea que llevan a cabo los ingenieros de caminos?

Siempre he tenido el mejor criterio de los ingenieros de caminos, de su preparación, su capacidad de análisis de los problemas y de las soluciones prácticas que plantean, a la medida de la capacidad económica y tecnológica del momento. Y en Málaga tenemos muchos buenos ejemplos.

Aunque no los conocí, hubo dos ingenieros históricos muy importantes para Málaga: Rafael Benjumea, que hizo el embalse Conde de Guadalhorce en el río Turón, y José M.ª de Sancha, un ingeniero urbanista que planteó en el siglo XIX soluciones a temas urbanos de la ciudad.

De la época en que tuvimos la sede de la Confederación Hidrográfica del Sur en Málaga recuerdo a Enrique Carrasco, que fue su el director en los años 70, y al primero al que oí hablar del concepto de la autopista del agua, es decir, pasar el agua del oeste al este, en la cuenca del sur y no solo en la provincia. Me acuerdo de Gutiérrez Mezquita y de Juan Antonio Rodríguez Arribas, que estuvo en el proyecto de la presa de La Viñuela; de Cossío, en el de la presa de El Limonero; y de Paco Marzo, en los proyectos de las presas del Guadalhorce y del Guadalteba.

También, ha habido ingenieros importantes en la Demarcación de Costas, empezando por Luis López Peláez, impulsor de los proyectos de las playas de la parte este de la ciudad.

En el plano de las carreteras, en los años 70y hasta bien entrados los 80, tuvimos aquí la Jefatura Regional de Carreteras, y pienso en Nicolás Baranda, que era el responsable; y en Luis Cánovas del Castillo y Juan Brotons.

Como ingenieros municipales, mencionar el trabajo muy positivo que hicieron José María Garnica, José Alba y Manolo Aldeanueva. Garnica en todas las vertientes, aunque un poco más en lo viario; Alba, en la parte de viario y tráfico; y Aldeanueva, en los temas de aguas. Creo que fueron ingenieros que marcaron una época y que han tenido la visión de anticiparse a los problemas.

Luego, Alba y Aldeanueva dejaron el Ayuntamiento, pero han seguido como consultores, y nosotros hemos utilizado muchas veces sus ideas para plantear cambios. Recuerdo que la nueva ronda, o hiperronda, fue planteada como una iniciativa de José Alba, que hicimos nuestra en el Ayuntamiento en los años 90, antes de que yo fuera alcalde, y que luego dio sus frutos en 2011. Alba también nos ofreció una solución muy interesante para eliminar la herida del río Guadalmedina y también ha estado en el planteamiento original del eje litoral.

En la misma línea, reconocer el trabajo de Paco Ruiz quien, desde la Diputación Provincial, en los años 70 y 80, tuvo un papel muy destacado respecto de las infraestructuras a escala provincial y con una visión muy completa, tanto en viario, como en aguas.

Y de mi etapa en Urbanismo en este Ayuntamiento recuerdo a Julio García Villanova, a Javier Gutiérrez Sordo, a Paco Carmona y a Paco Merino, que estuvo como gerente de Urbanismo, tuvo un papel significativo en la definición de temas de la ciudad, y luego fue presidente del puerto. Y estoy seguro de que me he dejado a muchos.

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