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Donostia/San Sebastián | Higinio Otazu San Martín y Julen Izagirre Díaz
Miembros de la asociación ciclista Kalapie
“Una ciudad de bicicletas es mucho más sana”
La asociación ciclista donostiarra Kalapie ha cumplido ya 34 años pedaleando en pro de la movilidad sostenible y, especialmente, del uso seguro de la bicicleta. Higinio Otazu es un miembro veterano de Kalapie y durante cinco años ha sido su presidente. Julen Izagirre, el actual secretario de la asociación, representa la savia nueva de la bicicleta en Donostia. Juntos nos cuentan qué es Kalapie, sus inicios, sus principales logros y sus retos para el futuro.
Pablo Otaola Ubieta (Coordinador del número 3646).
¿Cuándo y por qué se crea Kalapie?
Kalapie surge en 1989. Aquel fue un año en el que había grandes movilizaciones por parte de las distintas asociaciones. Aquí, en San Sebastián, existía Txustarra, un organismo muy amplio que englobaba a casi todos, agrupaba a ecologistas, vecinos y tenía un gran componente político. Ahí surgió Kalapie.
Rápidamente, Kalapie decide separarse del movimiento ecologista clásico para centrarse en exclusiva en la lucha en favor de la bicicleta y el peatón. Creemos que fue una decisión muy positiva, ya que los grupos ecologistas estaban profundamente divididos y cada uno pertenecía a un ámbito ideológico distinto.
Kalapie, en cambio, era un grupo homogéneo y permaneció unido a lo largo de todos aquellos años, tan politizados, de luchas en todos los sentidos, y durante los últimos 34 años ha logrado mantenerse como asociación ciclista sin más medios que sus propias cuotas.
¿Cuáles son sus objetivos?
Para nosotros, Kalapie es una historia de éxito porque lo que en aquellos tiempos nosotros pensábamos que debía ser la movilidad resulta que hoy en día es una obligación de las instituciones.
El primer objetivo que se planteaba Kalapie era la lucha por la movilidad sostenible. Hablábamos de potenciar el uso de la bicicleta y de la necesidad de que los ciclistas tuviéramos seguridad a la hora de andar por la ciudad. Entonces eran objetivos muy simples; luego vendría todo el planteamiento que supuso el cambio climático.
Fuimos de los primeros en decir que no tenía sentido que la ciudad estuviera al servicio de los coches y que no atendiéramos a los problemas de contaminación, de los cuales la Organización Mundial de la Salud ya nos avisaba.
¿Cómo fueron los inicios de Kalapie?
Al principio, la ciudadanía pasaba de nosotros. «¿Quiénes son estos locos que tienen que ir en bicicleta, sudando y mojándose, con la maravilla que es ir en coche? Esta ciudad no es para ciclistas». Lo mismo nos ocurría en las instituciones.
Sin embargo, al cabo de dos o tres años, habíamos ido dando respuesta a los problemas de movilidad que ya existían en la ciudad. Por ejemplo, hicimos campaña a favor de las peatonalizaciones que el Ayuntamiento empezaba a hacer en aquellos momentos, y planteamos alegaciones positivas a los planes de bicicletas. Y así empezaron a escucharnos en los departamentos municipales.
En el año 1990 entramos a formar parte de la asociación española ConBici y luego, de la Federación de Ciclistas Europeos.
¿Cómo ha sido la relación con el Ayuntamiento de Donostia?
Así como en otras ciudades en muy pocos años se ha hecho mucho, aquí ha sido un proceso largo. En 1995 se aprueba el Plan General, que incluía una red peatonal y otra de bicicletas. En el 2000 se aprueba el Plan de la Bicicleta, que plantea la creación del Observatorio de la Bicicleta, lo cual se produce en 2004. Y, en 2002, tras muchas discusiones, se inaugura el bidegorri de La Concha, una de las principales demandas de Kalapie.
Siempre hemos colaborado con el Ayuntamiento y hemos ido dando respuestas sensatas. Hemos sido críticos y, si no estábamos de acuerdo, lo decíamos, con cierta vehemencia, pero siempre haciendo propuestas. Por ejemplo, en el Boulevard. Un día nos llama Odón Elorza y nos dice que las bicicletas no pueden tener un espacio propio, que en el Boulevard tienen que ir junto a los peatones. Tras mucho discutir, conseguimos que se quitara un carril de coches para dárselo a las bicicletas.
Hoy en día, en las administraciones hay técnicos muy cualificados, pero nosotros tenemos un conocimiento práctico de la bicicleta que es importante tener en cuenta. Siempre estamos con el deseo de participar, formamos parte del Consejo de la Bicicleta de la Diputación de Gipuzkoa y del Consejo Sectorial de la Movilidad del Ayuntamiento, pero no siempre ha sido fácil. En los últimos años, sobre todo.
La bicicleta en Donostia
¿Qué es el Observatorio de la Bicicleta?
Es un organismo que crea el Ayuntamiento para que, con el apoyo de Kalapie, se controlara, de alguna manera, todo lo que se hace en relación con la bicicleta y, por otra parte, relacionara al Ayuntamiento con los vecinos y los ciclistas. Además, se hacía un estudio sistemático de diferentes indicadores: los kilómetros que se hacían en bicicleta, la situación de los bidegorris, el nivel de bicicletas que se usaban, la cantidad de coches que había en la ciudad, dónde estaban los problemas de tráfico, etc.
Era un elemento muy bueno. Una vez al mes nos reuníamos con concejales o con técnicos para dar respuesta a los planteamientos de los ciudadanos y estábamos muy al día de lo que pasaba en la ciudad. Era un órgano de participación y de control bastante serio. La lástima es que a finales del año 2022 el Ayuntamiento decidió que no hacía falta.
¿Como está organizado Kalapie?
Somos alrededor de 100 socios y tenemos un grupo de miembros activos, abierto para todos los socios, que nos reunimos una vez al mes. En esas reuniones se plantean diferentes temas, que pueden ser actividades a realizar o propuestas sobre actuaciones del Ayuntamiento o de la Diputación. Discutimos sobre ello, se toman decisiones al respecto y se reparten las tareas a realizar. Cuando hace falta, se forman grupos de trabajo específicos.
¿Cuáles han sido los principales logros de Kalapie?
Somos conscientes del gran cambio de la ciudad y creemos que hemos contribuido a él a través de nuestra labor constante en pro del desarrollo de la bicicleta. Con el bidegorri de La Concha, en 2002, Kalapie se hizo mayor. Ante la ciudadanía demostramos que era posible hacer un bidegorri y que, además, era posible conectar los otros bidegorris de la ciudad en torno a él, así como mejorar la movilidad.
Nos complace poder decir que determinados bidegorris están ahí gracias a Kalapie. Si hoy en día tenemos esta red ciclista, que todavía es mejorable y se deberá hacer más segura, es gracias al impulso de Kalapie y también de los técnicos del Ayuntamiento, que han estado por la labor, y de los alcaldes que la han apoyado. Tenemos claro que una ciudad de bicicletas es mucho más sana, tanto para los ciclistas como para la ciudadanía. El aire es mucho más respirable y, en cuanto que con la bici se hace más ejercicio, es más saludable.
Además de la relación con las instituciones, ¿en qué temas trabaja Kalapie?
Efectivamente, una parte de nuestra actividad es hacer propuestas en beneficio de la bicicleta dirigidas a las distintas instituciones, o bien alegar a los planes que las instituciones nos proponen. Además, organizamos cursos de varios tipos: para aprender a andar en bici, con una gran aceptación entre las mujeres; de mecánica básica, para aprender cómo funciona una bicicleta, abierto al público en general y con una duración de 6 horas divididas en 3 días; de manejo del GPS, para orientarse en los paseos. También organizamos excursiones en bicicleta los domingos.
Desde 2017, una actividad que ha cogido fuerza es el control del aire que respiramos. Hay más de 4000 mediciones de las partículas PM2 que hay en el aire, realizados con monitores portátiles AirBeam 2 que son llevados por ciclistas voluntarios en sus recorridos habituales. Los datos se envían a una página web de libre acceso (http://aircasting.org/) en la que se almacenan y pueden verse y analizarse. Así, podemos saber la calidad del aire en cada momento en los distintos bidegorris.
Basándonos en esta experiencia, propusimos a ConBici replicarla en otras catorce ciudades de España, algo que se hizo en 2020 con la colaboración de Clean Cities Campaign y gracias a un presupuesto bastante considerable que aprobó la Unión Europea. En 2021 se volvió a hacer, esta vez en dieciocho ciudades. Desde Kalapie se ha formado a las personas que han participado en las otras ciudades.
Ahora estamos trabajando en la redacción de un informe donde se dice cómo es la calidad del aire en cada uno de los municipios donde se ha hecho la experiencia.
¿Qué haría falta de cara al futuro para consolidar el uso de la bicicleta?
La bicicleta ya tiene un sitio en nuestra ciudad. Nuestro trabajo ahora consiste en seguir consolidándolo y planteamos tener una red ciclista, que llamamos 8:80, esto es, que sea cómoda, segura y atractiva tanto para un niño de 8 años como para persona mayor de 80. Que fomente que cualquier persona tenga ganas de andar en bicicleta.
La Diputación tiene un plan para crear una red de vías que conecten todo Gipuzkoa que está un poco retrasado, y nosotros estamos haciendo ahí seguimiento y presentando alegaciones para que el tramo que van a hacer sea más ancho y que sea posible conectar entre sí los diferentes municipios de la provincia y los polígonos industriales.
Con el Ayuntamiento también hay proyectos para aumentar la seguridad de los ciclistas. Han cambiado los criterios que marcan los manuales de diseño de carriles bici. Por ejemplo, ahora se requiere una anchura mínima de 3 metros para un bidegorri bidireccional. En los giros, la semaforización tiene que tener un diseño que priorice la movilidad en bici y caminando, que en muchos casos no se da. En París, por ejemplo, hay una semaforización para que, a la velocidad normal de bicicleta, te encuentres todos los semáforos en verde y así puedes hacer hasta cinco minutos sin parar. Aquí, te tienes que parar hasta siete veces en un tramo pequeño.
Y como ya hemos dicho, nos gustaría seguir colaborando con las instituciones, especialmente con el Ayuntamiento de Donostia, para ir ganando poco a poco la ciudad para las bicis y los peatones.