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Extraordinario | Julio Martínez Cañzón
El ingeniero Julio Martínez Calzón y sus obras en el Uruguay
Jorge E. Kliche
Ingeniero civil.
Los primeros contactos técnicos del ingenieroJulio Martínez Calzón con el Uruguay se remontan al año 1995, cuando realizó varios trabajos profesionales de consultoría sobre temas de su especialidad para el Ministerio de Transporte y Obras Públicas. A partir de ese momento, comienza una relación profesional y humana que se extendió a lo largo de toda su vida.
Tuve el honor de viajar para contactarlo personalmente en su estudio de Madrid en el año 1998, e invitarlo a que realizara el diseño de un puente de 800 m de longitud sobre el río Santa Lucía en el Uruguay. No dudó ni un minuto, e inmediatamente comenzó a proponer ideas y métodos constructivos, buscando en todos ellos mantener el adecuado equilibrio entre la técnica y la estética.
La obra del puente sobre el rio Santa Lucía era muy especial para el país, no solo por su envergadura sino también por sus plazos exigentes y su emblemática ubicación, ya que formaba parte de la duplicación de la principal ruta de salida de la ciudad de Montevideo hacia todo el oeste del país.
La obra fue adelante y durante su ejecución Julio viajó muchas veces al Uruguay. En uno de esos viajes surgió la posibilidad de un nuevo proyecto; esta vez un viaducto en el límite este de la ciudad de Montevideo.
Una vez más se trataba de una obra especial, ya que, además de resolver un intercambio vial complejo, debía agregar una imagen de interés al entorno, pues se trataba del ingreso a la capital desde el aeropuerto.
De nuevo sin dudarlo, Julio se puso a trabajar, proponiendo diversas posibilidades técnicas, constructivas y estéticas.
Su claridad conceptual, su ética profesional y su permanente docencia en el intercambio técnico con sus colegas más jóvenes generó una impronta que para muchos de nosotros significó un antes y un después en nuestra carrera. Podríamos decir que fue como un curso de posgrado, pero a escala real, de la vida profesional.
Y al referirme a nosotros incluyo —y sin temor a equivocarme— a los colegas de la Dirección Nacional de Vialidad, a los profesionales de las empresas contratistas, a los ingenieros estructurales uruguayos que dieron apoyo durante la construcción, y a los técnicos que participaron a pie de obra. Con muchos de ellos sigo participando e interactuando en diversas obras y proyectos y, frente a situaciones complejas y que requieren claridad para su resolución siempre aparece el comentario: «¿qué hubiera hecho Julio en esta situación?».
La relación superó lo profesional y llegó también hasta nuestras familias. Fueron varios los viajes que hicimos a España, ya sea para asistir a congresos donde se presentaban «nuestras obras» o para recorrer con Julio algunas obras emblemáticas de la ingeniería estructural española, muchas de ellas diseñadas por él.
En estos últimos 25 años la vida profesional me ha mantenido en contacto con varios colegas españoles que también han compartido obras y proyectos con Julio. Es muy interesante ver y sentir como todas y cada una de las enseñanzas recibidas en el intercambio profesional y personal con el ingeniero Julio Martínez Calzón se mantienen en el tiempo y en la distancia.