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Donostia/San Sebastián
La nueva playa de La Zurriola
Alfonso Vázquez Altuna
Ingeniero de caminos, canales y puertos
Director del Departamento de Proyectos y Obras del Ayuntamiento de Donostia/San Sebastián
Si hay algo que caracteriza a San Sebastián es la belleza natural de su litoral. Y, dentro de ese litoral, la playa de La Zurriola y el barrio de Gros se han convertido en los destinos más populares para los amantes del sol, el mar y las olas. Este artículo cuenta la historia de La Zurriola y cómo su ampliación, unida a la creación del Palacio de Congresos Kursaal, transformó el barrio creando un espacio muy atractivo para el ocio y los negocios. Desde su ampliación, el lugar se ha convertido en un punto de encuentro para surfistas, jóvenes en busca de diversión y amantes de la playa, que prefieren un ambiente más relajado y alternativo.
Un poco de historia
La historia de La Zurriola se remonta a finales del siglo XIX. El crecimiento de la ciudad avanzaba a un fuerte ritmo consecuencia de la prosperidad económica. El Ensanche Cortázar y el barrio de Ondarreta eran ya una realidad. La única forma de ampliar la ciudad era ocupando las marismas ubicadas en la margen derecha de la desembocadura del río Urumea, lo cual debía realizarse prolongando el encauzamiento existente y utilizando la amplia vega denominada de Santiago.
La desaparición de las murallas de la antigua ciudad —su derribo fue autorizado el 17 de marzo de 1862— y la pérdida de su consideración como plaza militar (dejó de serlo el 23 de abril de 1863) supusieron el inicio de su proceso de expansión más allá de aquellas murallas mediante el modelo de ensanche.
Tras la aprobación, en octubre de 1864 y abril de 1873, respectivamente, de los proyectos del Ensanche Cortázar y del Ensanche Meridional, la siguiente propuesta de desarrollo y expansión de la ciudad se produjo el 31 de octubre de 1873 con la otorgación a don Ramón Berasategui de una concesión para ganar terrenos al mar en las dos márgenes de la desembocadura del Urumea, iniciándose así el proceso cuya ejecución posibilitaría el desarrollo del ensanche de La Zurriola que hoy conocemos.
En medio de una sucesión de intentos y propuestas planteadas con el fin de posibilitar la creación de una nueva playa de Gros, el 10 de diciembre de 1935 el Ayuntamiento de San Sebastián acordó proceder a la ejecución parcial del proyecto elaborado por el ingeniero don Ramón Iribarren Cavanillas con la construcción y emplazamiento de una escollera de 150 m lineales según lo dispuesto en ese proyecto.
La playa resultante no reunía unas mínimas condiciones de uso, quedando durante la pleamar reducida a una pequeña zona protegida por un espigón prácticamente paralelo a la avenida de La Zurriola. El barrio de Gros poseía una playa en la que el baño no era recomendable porque el oleaje era demasiado fuerte y la calidad sanitaria del agua, muy mala.
Aunque el uso playero era limitado, el muro que remataba el paseo fue adquiriendo una potente vida, especialmente en verano. Las tablas de surf comenzaron a verse en los años 70 al final de la escollera, que bajaba directamente a la arena y permitía a los surfistas la práctica de este deporte naciente.
Fue entonces cuando surgieron los primeros talleres que crearon las primitivas marcas de tablas de surf, las cuales fueron el germen de lo que sería la marca de tablas de surf más representativa de nuestro mercado, y que en poco tiempo se convertiría en la más importante de Europa.
Las características de sus olas en rotura, junto con el desarrollo que estaba experimentando el surf en todo el Cantábrico, hicieron que aquel lugar se convirtiera en un clásico para la práctica de ese deporte. Sin embargo, la configuración de la playa de La Zurriola, constreñida por muros verticales y taludes de escollera, motivaba la incapacidad de ofrecer unas condiciones más adecuadas.
Las peticiones para conseguir que la playa de La Zurriola fuese más amplia fueron numerosas. También lo fueron los estudios técnicos realizados con anterioridad, destacando el redactado en 1984 por un equipo dirigido por el profesor Miguel Losada al amparo de un convenio suscrito entre la Excma. Diputación Foral de Gipuzkoa y la Fundación Leonardo Torres-Quevedo, perteneciente a la Universidad de Cantabria.
Finalmente se decidió la redacción del actual proyecto a cargo de la Dirección General de Costas con la colaboración del Centro de Estudios de Puertos y Costas del CEDEX, ambos organismos dependientes del antiguo Ministerio de Obras Públicas y Transportes, con el objetivo de conseguir una playa estable, utilizable en condiciones de pleamar, e integrada en su entorno, que mantuviera las características de playa surfista, con el talud típico de las playas del norte que permite su utilización a lo largo de todo el año.
Por su parte, el Ayuntamiento de San Sebastián pedía una playa con olas para la práctica del surf. En la ciudad ya había otras dos playas más tranquilas protegidas, por la isla Santa Clara por lo que La Zurriola debía ofrecer otros atractivos a sus usuarios.
Criterios de diseño para el proyecto
Para el cumplimiento de sus objetivos, la Dirección General de Costas planteó tres tipos de criterios:
- Criterios técnicos de estabilidad de la playa.
«Se trataba de obtener una playa estable que garantizara un ancho de unos 5 m a la cota +5.0, en condiciones medias, frente a la zona más crítica en donde se produce el cambio de alineación de muro de costa, el área del Kursaal. Esto implicaba obtener una superficie de unos 115 950 m² en condiciones de PMVE (+5.0 m) y de unos 450 700 m² de superficie total de playa a la BMVE (0.0 m), recuperando de este modo el uso de la playa en condiciones de pleamar, algo imposible en la situación de ese momento.
»Para ello fue necesario el diseño de un dique curvo de encauzamiento de la margen derecha del río Urumea, con el morro situado en la batimétrica -6.5 m respecto a la BMVE, lo cual permite la reducción de la energía por difracción a lo largo del paramento reflejante del muro de costa que protege al Kursaal, provocando al mismo tiempo una modificación de los frentes de onda difractados, que disminuyen al máximo el ángulo de dichos frentes con el saliente del muro de costa del Kursaal».
- Criterios estéticos
«Se pretendía conseguir un diseño armonioso con su entorno y, en particular, con el desarrollo del barrio de Gros, el río Urumea y el futuro proyecto de acondicionamiento del Solar K realizado por el arquitecto Rafael Moneo. Para ello, mantuvieron las cotas de coronación de los diques lo más bajas posibles, de acuerdo con los resultados de los ensayos iniciales realizados en el modelo físico del CEDEX, con el fin de que el impacto visual fuera mínimo al permanecer las cotas de coronación siempre por debajo de la plataforma del Kursaal.
»Siguiendo esta línea, el dique de encauzamiento de la margen derecha del río Urumea presentaría tres zonas diferenciadas, funcionalmente distintas: la primera zona corresponde a la prolongación del muro de encauzamiento en sí mismo, en una longitud de 60 m con altura descendente; la segunda zona —cuya forma en planta es recta— la constituye el arranque en sí del rompeolas, diseñado de forma que sirva de unión entre la zona alta del Kursaal y el dique de encauzamiento construido por bloques. Finalmente, la tercera zona la constituye el verdadero dique rompeolas, con bloques de escollera, de planta curva, de 320 m de longitud».
- Criterio de playa surfista
«Mantener la playa “abierta” en la mayor parte donde actualmente se practica el surf, así como la aportación de arena de granulometría ligeramente superior a la playa existente en bajamar, originaría que las variaciones introducidas por el sistema de regeneración empleado no perjudicasen las características surfistas de la playa al adoptar esta un talud algo superior al existente entonces, potenciándose así incluso las formaciones de “tubos” en determinadas zonas, tan deseadas por los surfistas expertos.
»Por otro lado, la construcción del dique curvo de encauzamiento de la margen derecha del río Urumea permitiría la práctica del surf los días de grandes temporales, cuando las condiciones excesivamente severas del oleaje hacen impracticable dicho deporte por su peligrosidad.
»Durante los días de oleaje normal, o en condiciones de oleaje en bajamar, sería una zona idónea para los surfistas “menos radicales” o para el aprendizaje de este deporte, así como para la práctica del kayak surf, que goza también de gran aceptación en esta playa y en la playa vecina de La Concha».
La redacción del proyecto
El proyecto de ejecución definió un dique curvo que buscaba conseguir un diseño armonioso con el entorno manteniendo lo más bajas posibles las cotas de coronación de los diques, de manera que el impacto visual de la actuación fuese mínimo.
La primera zona se resolvió mediante un muro de hormigón en masa revestido de piedra para mantener la estética con el resto del encauzamiento.
La segunda zona constituye el arranque en sí del rompeolas, sirviendo de unión entre la zona alta del Kursaal, a la cota +11.0, y el dique rompeolas, con una cota de coronación de +7.0. Este tramo es transitable y se construyó mediante bloques de hormigón en masa modulado de 6 x 8 m; está apoyado sobre una escollera de enrase, está coronado a la cota +8.0 m, y cuenta con un espaldón en la parte de la ría coronado a la cota +9.0 m.
La tercera zona está formada por el dique rompeolas no transitable, ejecutado con bloques de escollera y con planta curva de 320 m de longitud. La cota de coronación es de +7.0 m, ampliamente rebasable los días de temporal en condiciones de pleamar. La sección del dique varía en toda su longitud de menos peso a más peso en el morro. Está constituida por un núcleo seleccionado de peso entre 50 kg y 150 kg según tramo, una capa intermedia a base de escollera entre 1 t y 2,3 t, y un manto exterior de bloques de caliza de peso entre 15 t y 35 t, excepto en el morro donde se llegaron a colocar piezas de hasta 40 t.
Desde el pie del morro, situado a la cota -7, se ejecutó un pie sumergido de una longitud de 165 m que llegaba hasta la batimétrica -9, formado por escollera de entre 2 t y 4 t con pendiente 1/1 y ancho en coronación de 4 m. El objeto era confinar lateralmente la arena de aportación.
Para finalizar la regeneración, entre el dique y la ladera del monte Ulía se aportaron 1 100 000 m³ de arena de procedencia marina, más concretamente, de un yacimiento ubicado a los pies del monte Jaizkibel, en la cala Asabaratza.
La transformación del barrio de Gros
La apertura de la nueva playa en 1996 cambió para siempre el barrio de Gros, creando un nuevo entorno. Fue una actuación que revitalizó completamente la zona, constituyendo un gran atractivo en la ciudad. El antes y después de esta reforma fue impactante.
Gros, tradicionalmente un barrio industrial y de talleres, evolucionó a una zona con alto atractivo terciario. La nueva playa de La Zurriola creó las condiciones necesarias para dicho impulso, con un frente marítimo reconvertido que ha revertido sobre el espacio urbano más próximo en las últimas dos décadas.
Se produjo una enorme atracción de locales y visitantes interesados en disfrutar de actividades relacionadas con el mar y la playa. Se generó una mayor demanda de servicios, lo que impulsó la apertura de nuevos negocios y la expansión de los existentes. Los restaurantes, cafeterías, bares, tiendas de surf y otros comercios experimentaron un auge sin precedentes. En 10 años se triplicó el número de establecimientos en el barrio.
En el cuadro de arriba se observa cómo en el año 2023 el crecimiento de profesionales y de servicios supera el 60% de la actividad del barrio. Por su parte, el comercio minorista ocupa la segunda posición de la actividad de la ciudad.
Hoy en día, el barrio de Gros constituye un espacio de centralidad alternativo, con predominio del comercio local y un progresivo desarrollo hostelero que supone una nueva opción a la tradicional Parte Vieja de la ciudad.