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Málaga

Málaga, un puerto abierto a su ciudad

José Moyano Retamero

Ingeniero de caminos, canales y puertos.

Director de la Autoridad Portuaria de Málaga.

La historia del Puerto de Málaga se remonta al siglo VIII a. C., cuando los fenicios, en su expansión comercial por el Mediterráneo, encontraron en la bahía de Málaga unas condiciones de abrigo natural óptimas para realizar sus escalas, reponer agua y víveres, y efectuar intercambios comerciales, fundando así un primer asentamiento denominado Malaka, que se ubicó al pie del pequeño montículo de Gibralfaro.

Desde entonces, el devenir del puerto y de la ciudad han estado íntimamente ligados, compartiendo momentos de prosperidad económica e industrial y otros de gran incertidumbre, aciagas situaciones sanitarias, e incluso hambrunas.

Durante más de 2.000 años el puerto fue configurándose en torno al abrigo proporcionado exclusivamente por su bahía, convirtiéndose en lugar de refugio para los barcos que comercializaban por el Mediterráneo. Con el paso del tiempo, los temporales que azotaban la zona, el incremento del tamaño y el calado de las flotas, y la defensa del Mediterráneo propiciaron que, en el año 1587, Felipe II ordenase el inicio de la construcción del Dique de Levante.

Las obras comenzaron con el arranque del dique a la altura de la Puerta del Hospital Noble, enclave que actualmente se encuentra embebido por la ciudad. La construcción se prolongó durante más de 200 años hasta alcanzar los 300 m de longitud, permitiendo el abrigo de unas incipientes instalaciones portuarias. Sin embargo, el nuevo dique provocó la interrupción del transporte sedimentario que tenía lugar en sentido este-oeste, por lo que de forma paulatina y constante se creó una trampa de arena que dio lugar a la generación de una importante superficie emergida en torno al nuevo dique de abrigo y que acabó configurando el conocido barrio de la Malagueta.

Más adelante, se construyeron los primeros muelles al abrigo del Dique de Levante, si bien el puerto seguía adoleciendo de falta de infraestructuras de atraque y de suficiente calado, algo que, unido a un creciente tráfico portuario fruto del proceso de la industrialización malagueña —que lo convirtió en el segundo puerto más importante de España tras el de Barcelona—, llevaron a que en el año 1875 Rafael Yagüe, Ingeniero Director del Puerto, redactase el Proyecto de Ampliación del Puerto de Málaga.

Este proyecto se configuraba en torno a dos diques de abrigo, continuando en su parte oriental con la alineación del Dique de Levante, que se ampliaba 750 m, y con la ejecución de un nuevo dique de abrigo en poniente. Este último arrancaba en la desembocadura del río Guadalmedina, generando una gran dársena de aguas abrigadas que permitió la construcción de los Muelles 2 y 4, de casi 400 m de longitud cada uno. Las obras finalizaron en 1897 y supusieron un importante cambio en la fisonomía del puerto y de la ciudad de Málaga, pues permitieron, además, la construcción posterior del Parque en los terrenos ganados al mar.

En cualquier caso, después de que las instalaciones portuarias hubiesen permanecido prácticamente inalteradas durante más de cien años, en la última década del siglo XX se diseña la gran transformación del puerto, una apuesta decidida del Ayuntamiento por convertir la ciudad y sus playas en un reclamo para la industria turística. En aquellos momentos, el principal tráfico del puerto (petróleo, gasolina y nafta) se consideraba potencialmente contaminante para las aguas de la bahía, sus playas y, en definitiva, para la ciudad. Este tráfico se realizaba a través de un sistema de boyas que permitían el fondeo de buques en la bahía de Málaga y desde ellos los productos se bombeaban hasta la refinería ubicada en Puertollano a través de un oleoducto.

La decisión del Ayuntamiento hizo que el puerto perdiese más de 10 millones de toneladas de mercancías en tan solo dos años, casi un 90 % de su tráfico total, y que se viese obligado a reinventarse buscando otros tráficos y rediseñando además las obsoletas instalaciones portuarias, que habían sido proyectadas y finalizadas a finales del siglo XIX y habían perdido gran parte de su funcionalidad y operatividad, abocadas de forma inexorable al desuso, a causa del incremento del tamaño de los buques.

Un nuevo puerto. Transformando la ciudad

Para revertir esta situación, la Autoridad Portuaria diseñó un plan de inversiones basado en la generación de nuevas infraestructuras portuarias adaptadas a la realidad del tráfico marítimo internacional, buscando mayores calados e incrementos de las superficies terrestres donde llevar a cabo las operaciones de carga/descarga y potenciando en paralelo su conectividad ferroviaria.

A tal fin, el antiguo Dique de Levante se amplió en aproximadamente 1.200 metros mediante un dique de abrigo de tipología vertical para el que se emplearon un total de 30 cajones de hormigón armado de 40 m de eslora y 21 m de manga, con la peculiaridad de que, en sus últimos 500 metros, la infraestructura era dual, pues por un lado tenía funciones de abrigo frente a la agitación y los temporales y, por otro, tenía funciones de atraque para acoger al incipiente tráfico de cruceros, que mostraba un importante potencial de desarrollo en la ciudad de Málaga.

De esta forma, el Puerto de Málaga apostó por la consolidación del tráfico de cruceros, dotándose de un total de siete atraques destinados al mismo, tres de los cuales con capacidad para recibir de manera simultánea a los buques más grandes del mundo, con esloras que alcanzan los 365 m.

El tránsito de pasajeros se realiza a través de dos edificios terminales de última generación ubicados en el Dique de Levante. Se diseñó además una tercera terminal de cruceros destinada a las categorías Premium y lujo en el Muelle 2, situado en el mismo centro de la ciudad, a escasos 250 m de la catedral. En los diez últimos años el tráfico de cruceristas se ha estabilizado en torno a 500 000 pasajeros anuales y 300 escalas, de manera que las operativas en puerto base llegan a representar hasta un 25 % del total.

Al abrigo del nuevo Dique de Levante se encuentran las instalaciones del Muelle 9; sus más de 700 metros de longitud han permitido consolidar el tráfico de contenedores y de vehículos de importación, dotándose además de un equipamiento de última generación que le permite atender a buques portacontenedores de la serie EEE de hasta 18 800 TEU y 400 m de eslora, transformando así las instalaciones de conformidad con los estándares de la ingeniería portuaria del siglo XXI.

Esta importante apuesta inversora, tanto pública como privada, que superó los 150 millones de euros en apenas 10 años, trajo consigo la redacción de un plan urbanístico con el fin de asignar nuevos usos ciudadanos a las instalaciones portuarias que habían perdido su utilidad debido a la falta de calado, las escasas longitudes de los muelles y las exiguas superficies de almacenamiento.

Esta actuación se desarrolló a través de un Plan Especial cuya finalidad última era transformar los antiguos muelles portuarios ubicados en las dársenas de Guadiaro y de Heredia en nuevos espacios vinculados a la interacción portuaria ciudadana, permitiendo la apertura de la ciudad al Puerto y a su lámina de agua. Esta gran transformación urbanística se ha desarrollado por fases y las primeras actuaciones se realizaron en los muelles ubicados en la dársena de Guadiaro.

Estas actuaciones, ejecutadas entre los años 2005 y 2010 y con un presupuesto de 70 millones de euros, dieron lugar al Palmeral de las Sorpresas del Muelle 2, así como al Centro Comercial Muelle Uno a través de elementos arquitectónicos enfocados al esparcimiento ciudadano, la actividad cultural-museística y la restauración y las compras; de este modo se incrementó el atractivo de Málaga no solo para los ciudadanos, sino para los millones de turistas que visitan esta ciudad, y se conectaron ubicaciones tan emblemáticas como la calle Larios, la plaza de la Constitución o la Catedral con el Dique de Levante y, en especial, con la Farola (en 2017 se celebró el bicentenario de la entrada en servicio del faro de Málaga), en un recorrido peatonalizado de más de 2 km de longitud, que en buena parte discurre en contacto directo con el mar.

Prueba del éxito de esta transformación portuaria y de su integración con la ciudad son los más de 12 millones de personas que transitaron por esos muelles en 2019, así como la decisión, en 2015, de ubicar en la esquina entre los Muelles 1 y 2 de Málaga la primera sede fuera de Francia del museo Pompidou de París.

Perspectiva del Puerto de Málaga (1900). Fuente: Autoridad Portuaria de Málaga.

La transformación urbana continúa

La transformación urbanística y el avance en las relaciones de integración puerto-ciudad sigue siendo una apuesta estratégica para la Autoridad Portuaria, junto al despliegue de la iniciativa Puerto Verde y la integración del puerto en las cadenas logísticas inteligentes que a lo largo de los próximos años continuará con el resto de los proyectos previstos en el Plan Especial, tanto en la zona de poniente como en la de levante, permitiendo abrir definitivamente una longitud de 3.250 m de instalaciones portuarias a la ciudad. Completan la integración los siguientes proyectos:

  • La transformación de la fachada del Muelle Heredia a fin de crear nuevas instalaciones destinadas a fomentar la atracción de grandes sedes de empresas tecnológicas y de servicios interesadas en posicionarse en el centro de la ciudad, permitiendo además extender la peatonalización y la apuesta del Puerto por una movilidad sostenible mediante la construcción de una gran avenida que permitirá conectar el río Guadalmedina con el inicio del Palmeral de las Sorpresas en el Muelle Dos.
  • La construcción de la nueva marina deportiva y de recreo de san Andrés, que se ubicará en la desembocadura del río Guadalmedina; esta dársena deportiva, proyectada con una capacidad de hasta 500 atraques para barcos de eslora inferior a 50 metros, estará dotada de las más modernas instalaciones para dar servicios de valor añadido a toda esta flota. Su puesta en funcionamiento está prevista para finales del año 2024.
  • De igual forma, continúan los desarrollos en la zona de levante —que pondrán fin a las actuaciones en la dársena de Guadiaro— con la dársena para megayates,ubicada entre los Muelles 1 y 2 y con capacidad para albergar a 35 megayates de esloras comprendidas entre los 40 metros y los 150 metros y cuya puesta en explotación tuvo lugar en julio de 2022.
  • La construcción de un hotel 5 estrellas de gran lujo en la plataforma del Dique de Levante, con 350 habitaciones y un gran centro de convenciones de una capacidad de hasta 1.000 personas.

La inversión privada prevista en el periodo 2022-2026 superará los 200 millones de euros, lo que implica una movilización, por parte de la iniciativa privada, de tres euros por cada euro público invertido en la zona de servicio del Puerto. Esto da una idea del grado de desarrollo de la colaboración público-privada en el sistema portuario español.

La transformación urbanística, y el avance en las relaciones de integración puerto-ciudadsigue siendo una apuesta estratégica para la Autoridad Portuaria

Un puerto verde integrado en cadenas logísticas inteligentes

Estas actuaciones, encaminadas a la integración puerto-ciudad y al desarrollo de la náutica deportiva, coadyuvan y son compatibles con la apuesta firme y decidida de la Autoridad Portuaria para seguir apoyando los tráficos portuarios tradicionales y a todas las empresas ubicadas dentro de su zona de influencia.

En este sentido, dentro del Plan de Inversiones de la Autoridad Portuaria 2022-2026 se recoge una inversión pública superior a los 75 millones de euros destinada a seguir avanzando en la optimización de los servicios portuarios y logísticos para todas las empresas ubicadas en nuestro hinterland, potenciando para ello las conexiones marítimas internacionales con vistas a prestar unos servicios de calidad que permitan la importación y exportación de productos de forma óptima para operadores y propietarios. Todo ello integrado en las cadenas logísticas internacionales y potenciando la intermodalidad entre los medios de transporte, con un apoyo decidido al uso del ferrocarril y a la implementación de procesos de digitalización en la comunidad portuaria.

De esta forma, el puerto podrá garantizar la conexión de sus muelles con los principales centros logísticos y de consumo ubicados en Madrid, Zaragoza Plaza y otros mercados europeos a través del Ramal Central del Corredor Mediterráneo.

Igualmente se está realizando un importante esfuerzo para potenciar las autopistas ferroviarias que canalicen el creciente tráfico del eje sur-norte, que conecta Marruecos con España y el resto de Europa y que ya en 2019 movilizó más de 350 000 camiones. Al respecto, se espera que esta cifra llegue a superar los 500 000 camiones en el año 2025, un tráfico que, de seguir la tendencia de crecimiento mostrada en los últimos años, no se podrá gestionar de forma exclusiva a través de la carretera, por lo que la participación del ferrocarril junto al Puerto Seco de Antequera será determinante.

Proyecto de la Marina deportiva de San Andrés. Fuente: Autoridad Portuaria de Málaga.
Marina de Megayates en el Muelle 1. Fuente: Autoridad Portuaria de Málaga.
©Kike Aspano

Para consolidar todas estas iniciativas resulta necesario llevar a cabo una serie de inversiones en los próximos años que modificarán la fisonomía del puerto y propiciarán su segunda gran transformación. Entre estas obras, que ya cuentan con la correspondiente aprobación presupuestaria, destacan:

• La ampliación del Muelle 9 y la construcción del nuevo Muelle 8. Estas actuaciones permitirán, por un lado, aumentar la capacidad operativa de la terminal de contenedores con la ampliación en 100 m del Muelle 9 hasta alcanzar 815 m de longitud y, por otro, la creación de un nuevo muelle de 300 m de longitud con calados que alcancen los 15 m, de forma que se genere una nueva superficie emergida de 10 Ha destinada a operaciones de intercambio entre modos de transportes. Ambas iniciativas pretenden mejorar las operaciones de importación y exportación de mercancías, tanto en contenedor como en granel.

  • Nuevos accesos viarios y mejora de la conectividad ferroviaria en la zona central del puerto, destacando la construcción de un nuevo puente que se construirá sobre el río Guadalmedina para mejorar la accesibilidad viaria y evitar atascos en las horas punta. También se mejorará el trazado ferroviario en el interior del puerto, incluyendo la conexión con el Muelle 9; el aumento de los radios de giro en el acceso principal y la modernización del trazado a los Muelles 6 y 7.
  • Nuevos puestos de control fronterizo de mercancía, que duplicarán la capacidad actual y permitirán atender las demandas del creciente tráfico de importación y exportación que, por medio de contenedores, actualmente permite conectar el Puerto de Málaga con Asia, India, norte de Europa, Reino Único, Caribe, Latinoamérica y América del Norte, a través de distintos servicios regulares de periodicidad semanal.
  • El traslado de las actividades pesqueras a la desembocadura del río Guadalmedina, creando zonas de atraque para la flota pesquera y una nueva lonja para la venta de las capturas, con instalaciones eficientes y modernas, dimensionadas para los nuevos retos que la actividad pesquera demanda.
Tren sobre el Río Guadalmedina.
Buques porta contenedores operando en el Muelle 9.
  • Desarrollo de la iniciativa Puerto Verde, con la generación de nuevas zonas verdes en el borde de la zona de servicio que contribuyan a la captación de CO2 y supongan una transición más amable de las instalaciones portuarias con la ciudad; la implantación de infraestructuras de cogeneración; la trasformación de la flota automovilística con vehículos de cero emisiones; el uso de combustibles alternativos y la conexión eléctrica al muelle para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y minimizar la huella de carbono del Puerto de Málaga, prestando especial atención al desarrollo tecnológico del hidrógeno verde.

Todas estas actuaciones se incardinan dentro de la Estrategia de Sostenibilidad, que la Autoridad Portuaria estableció como prioritaria en el año 2019 y que trata de convertir las instalaciones portuarias en un gran Puerto Verde, plenamente integrado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por lo que todas las actuaciones, servicios e inversiones deberán regirse bajo los principios de sostenibilidad ambiental, socioeconómica y turística. Esta iniciativa recibió el reconocimiento del Instituto Europeo de Función Pública (EPSA) en 2021 dentro de la categoría Green Public Administration, siendo el Puerto de Málaga el único del sistema de titularidad estatal que cuenta con este galardón.

Igualmente, dentro de los principios de la economía azul y su extensión a las cadenas logísticas internacionales, se ha apostado por iniciativas de digitalización e implementación de tecnologías BigData, IOT (Internet de las cosas), blockchain y 5G.

Estos objetivos permitirán completar la transformación del Puerto de Málaga, integrándolo en la economía circular, la Industria 4.0 y en las redes inteligentes de transporte y logística, dando respuesta a las necesidades que la industria marítima, nuestros clientes y la ciudad de Málaga demandan de su infraestructura portuaria.

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