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Extraordinario | Javier Manterola
Profesor Javier Manterola Armisén, 'in memoriam'
Jiri Strasky
Profesor, director técnico y socio de Strasky, Husty and Partners, Ltd.
Comencé mi carrera profesional en 1969, un año después de que las tropas rusas ocuparan nuestro país y arruinaran nuestras esperanzas de una vida libre y creativa. Afortunadamente, trabajaba en una constructora en la que diseñábamos y construíamos puentes de hormigón pretensado; por ello, aunque estábamos confinados en el país, la empresa logró enviarme al congreso de la FIB, celebrado en Londres en 1974. En aquel congreso asistí a la presentación del profesor Carlos Fernández Casado que describía el diseño y la construcción de un puente atirantado sobre el río Ebro en Navarra. El puente había sido proyectado por él junto con Leonardo Fernández y Javier Manterola. Me impresionó la excelente combinación de eficiencia estructural, tecnología de construcción y belleza arquitectónica y deseé poder diseñar estructuras similares. Desde entonces, seguí el trabajo de la Oficina de Proyectos Carlos Fernández Casado, que siempre me ha parecido original, innovador e interesante.
Tras el fallecimiento del profesor Carlos Fernández Casado, el doctor Leonardo Fernández y el profesor Javier Manterola continuaron con la filosofía de diseño de la Oficina, aunque los dos eran unos ingenieros muy originales y con un estilo propio. En 1987, cuando tuve la oportunidad de viajar a España, me atreví a preguntarle al profesor Manterola si podía visitar la Oficina de Proyectos. Nos recibió a mis dos compañeros y a mí en la biblioteca de la Oficina, donde vi muchos libros y maquetas. Debo admitir que envidié mucho el ambiente creativo que se respiraba ahí. Él fue muy amable, nos mostró sus últimos diseños, y nos explicó con amabilidad su enfoque de trabajo.
Después de la Revolución de Terciopelo de 1989, coincidí con el profesor Manterola en varias conferencias en las que él presentaba trabajos. Lo vi por última vez en Madrid, durante la conferencia que le dedicaron en 2020. Me alegré muchísimo cuando me dijo que le gustaba parte de mi obra.
Como ya he mencionado, los diseños del profesor Manterola combinan siempre eficiencia estructural, innovación tecnológica y belleza. Se trata de una arquitectura significativa que, sin embargo, se integra en el paisaje sin llegar a superarlo. Tiene una escala humana e incorpora detalles artísticos.
De entre tantas estructuras, me gustaría mencionar algunas en concreto:
- El puente de La Acebosa, construido en la autovía del Cantábrico, combina vigas cajón central prefabricadas y voladizos nervados prefabricados con una losa de tablero hormigonada in situ que, junto con el pretensado, confieren al puente su integridad estructural. La combinación de pilas de curvatura simple, el intradós liso de la viga central y los voladizos nervados crean una estructura de puente muy ligera y transparente.
- El puente sobre el río Ebro en Zaragoza está formado por un arco atirantado compuesto por un único arco de acero-hormigón mixto que se sitúa en el eje del puente del que se suspende un amplio tablero de hormigón pretensado, modelado por una viga cajón central con grandes voladizos nervados. El intradós de la viga cajón central y los voladizos están ligeramente curvados. Los pilares de formas sencillas, junto con el intradós curvo del tablero y el arco de bellas formas, crean una estructura de singular unidad y belleza.
- El puente sobre el río Piloña está formado por una viga esbelta que se apoya en pilares en forma de V en el tramo que cruza el río. El diseño resuelve con elegancia un cruce oblicuo mediante pilares circulares con puntales trapezoidales, para tramos largos, y capiteles trapezoidales para tramos cortos.
- El puente La Reina, en Navarra, está formado por una estructura porticada, de elegantes formas, con una luz de 120 m. El tablero está formado por dos estrechos cajones que se mueven entre los puntales inclinados vertical y horizontalmente. Al estar situados cerca del eje del puente, el tablero presenta grandes voladizos que, junto con la gran inclinación de los puntales, le confieren una gran audacia y libertad estructural. Parece como si el puente volara sobre el río.
- El puente ferroviario sobre el río Ebro, en Aragón, desafía nuestra imaginación sobre las estructuras ferroviarias de la era industrial. El tablero del vano principal, con sección transversal en canal, presenta almas laterales aligeradas por aberturas circulares. El puente transmite una sensación de robustez y seguridad que combina con la ligereza y eficiencia estructural.
- El puente sobre el río Guadalquivir, en Córdoba, está formado por un tablero de hormigón atirantado en el eje del puente sobre un pilono central situado en el río. En este caso, el tablero, compuesto por una viga cajón de tres células con amplios voladizos, se apoya en un pilar en forma de V. Los puntales inclinados rigidizan significativamente la estructura y, junto con el pilono situado en el centro, crean un punto de cruce de gran eficiencia estructural y alto interés arquitectónico.
- El puente sobre la bahía de Cádiz es una maravilla de la ingeniería, no solo por su longitud total y la extensión del vano principal, sino también por su estética. Si bien el puente tiene diferentes luces en los vanos de acceso y principales, y utiliza acero y hormigón para su tablero, el estilo se mantiene uniforme en toda su longitud. Sorprendentemente, el tramo desmontable se integra a la perfección en el concepto general. El diseño del puente es una auténtica obra de arte estructural.
Es evidente que Javier Manterola dedicó gran atención a los puentes, tanto de pequeña como de gran luz, y siempre encontraba para ellos la solución más adecuada combinando su profundo conocimiento con una gran sensibilidad estética. Continuó y perfeccionó el estilo de Carlos Fernández Casado. Además, creó una oficina de proyectos muy respetada, con un ambiente amigable y creativo que ha permitido a sus ingenieros proyectar estructuras de puentes innovadoras por todo el mundo.
Manterola no solo proyectó puentes, sino que también impartió clases de estructura de puentes en la Universidad Politécnica de Madrid y escribió excelentes libros sobre la materia. Influyó significativamente en generaciones de ingenieros españoles y se granjeó una excelente reputación mundial. En definitiva, el profesor Javier Manterola Armisén tuvo una vida rica y completamente fructífera.