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Monográfico | La Rioja / Logroño
Sagasta y La Rioja
José Miguel Mateo Valerio
Ingeniero de caminos, canales y puertos (UPM).
Coordinador del monográfico.
El 21 de julio, en la localidad de Torrecilla en Cameros, nació Práxedes Mariano Mateo-Sagasta y Escolar, ilustre riojano e ingeniero de caminos, canales y puertos, y figura principal de la política española de la segunda mitad del siglo XIX. Célebre por sus grandes dotes retóricas, su pragmática participación en algunos momentos clave —como en el establecimiento del turnismo pacífico o la paralización del proceso de sucesión a la Corona hasta el alumbramiento del que sería rey Alfonso XIII— fue determinante en el devenir histórico de nuestra nación.
Recordando a Sagasta, con el objeto de difundir su figura, y rememorando su legado en las diferentes actividades que desarrolló en su vida, el Colegio ha llevado a cabo diversas actividades, como ciclos de conferencias, encuentros y congresos, una entrega de premios, publicación de libros y, más recientemente, una exposición en la Sede Central.
Su figura es de tal calibre que son muchos los estudios y trabajos que, desde diferentes puntos de vista (ingenieriles, humanos y sobre todo, políticos), se han realizado sobre él. Fruto de ello son los numerosos libros ya editados y otros en los que se sigue trabajando.
Práxedes Mateo-Sagasta, conocido como Sagasta, fue primero riojano (o logroñés en la terminología de la época), y por tanto resulta muy procedente que en el doscientos aniversario de su nacimiento el Colegio dedique uno de los monográficos de la Revista de Obras Públicas a esta Comunidad Autónoma, la más pequeña en extensión de nuestro ordenamiento administrativo, pero una de las más bonitas y agradecidas para el visitante que se anime a conocernos.
Asentada en la zona central de la margen derecha del Ebro y limitada al norte prácticamente por el río, esta Comunidad Autónoma se asienta sobre siete valles generados por sus afluentes, uno de los cuales, el Oja, da nombre a su producto más conocido.
Las zonas altas de los valles resultan de un encanto natural sorprendente con pueblos como Ezcaray, Las Viniegras, Ortigosa, Torrecilla o Arnedillo, donde el turismo convive en armonía con la naturaleza; en las zonas más bajas, hacia el Ebro, la agricultura (con sus huertas) y sobre todo los viñedos producen alimentos de categoría principal.
En el valle del Cárdenas, afluente del Najerilla, se asientan los monasterios de San Millán de La Cogolla, Suso y Yuso, donde en el siglo IX un monje hizo unas anotaciones, las glosas, en un códice latino utilizando las que se consideran las primeras palabras escritas en romance castellano y también en euskera. Ya en el valle del Najerilla se ubica la población de Nájera, donde el rey Sancho III el Mayor (1004-1035) instaló su corte extendiendo sus dominios a la práctica totalidad de los territorios cristianos del momento, en un tiempo en que se produjo un cambio radical de dominio en la empresa llamada Reconquista, pasando los cristianos de vencidos y humillados a tomar la iniciativa bélica. Antes, en el año 884, en Los Cameros, entre el Iregua y el Leza, en concreto en Clavijo, tuvo lugar la batalla del mismo nombre, en la que parece fue la primera aparición del apóstol Santiago tomando decidida y decisiva parte contra las tropas musulmanas. Santo Domingo de La Calzada fundó en el valle del Oja la ciudad que lleva su nombre, y donde sus lugareños iniciaron poco después de su muerte la Catedral que alberga los restos de nuestro patrón.
Adosada al río Ebro que le sirvió de muralla norte, se encuentra Logroño, ciudad surgida al amparo del Camino de Santiago y donde, por intervención directa de Sagasta, en dos años se terminaron dos puentes, uno de hierro (1882) y otro de piedra (1884). En el mismo río, aguas arriba se encuentra Haro, cuna del Rioja, y aguas abajo, Calahorra, ciudad bimilenaria de fundación romana y sede episcopal desde el siglo IV.
En el valle del Cidacos cabe citar a Arnedo, famosa por sus fábricas de zapatos, Arnedillo y sus aguas termales, y Enciso, con un interesante puente medieval que da acceso al que es quizás uno los mejores campos de icnitas de la península; ya en el valle del Alhama, cerca de Aguilar, se puede visitar el poblado celtibérico de Contrebia Leucade, uno de los más espectaculares de su época. En suma: mucho por ver, disfrutar y paladear en la margen derecha del valle medio del Ebro, en pleno Camino de Santiago.
Pero la Revista de Obras Públicas es nuestra revista y los artículos que la constituyen deben ser acordes con nuestra profesión.
Recorriendo La Rioja
El presente monográfico dedicado a La Rioja toma como punto de partida el bicentenario del nacimiento de Práxedes Mateo Sagasta. Entrando en materia de las obras públicas y su tierra natal, en los primeros compases de la revista se dedica un artículo a la carretera de Logroño a Soria y al ingeniero Sagasta.
Así, la puesta en servicio de las carreteras riojanas se inició con la finalización de los trabajos en 1839 de la carretera entre Logroño y Calahorra. Hacía pocos años que se había reabierto la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid y los escasos ingenieros de la época eran los reconvertidos a ingenieros civiles. A mediados de 1841 comenzaron los trabajos de la construcción de la carretera general a Madrid dentro de las provincias de Logroño y Soria, vía que atravesaría la tierra de Cameros, lugar de nacimiento de Sagasta. Tal y como detalla el artículo publicado, se presentaron dificultades en la ejecución del tramo entre Villanueva de Cameros y Lumbreras según el proyecto previsto, lo que daría lugar a la exposición de Sagasta para estudiar la posible vuelta al proyecto original. Varias de las obras de fábrica de este tramo se realizaron con bóvedas de hormigón hidráulico, novedad técnica del momento, que fue documentada en varios artículos de la Revista de Obras Públicas coetánea.
Conscientes de que La Rioja se ha definido históricamente como cruce de caminos y tierra de encuentro, la revista dedica un artículo precisamente a los antecedentes históricos del Camino de Santiago en la Comunidad.
De este modo, tras el descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago en Finisterre nació el tercer lugar santo de la Cristiandad después de Jerusalén y Roma. En el siglo XI se afianzó el itinerario a Santiago que conocemos como el Camino Francés y, a finales del siglo XI, Logroño y Nájera eran lugares seguros de cobijo y asistencia al peregrino. Las dotaciones que Domingo García aportó al Camino de Santiago consolidaron a la ciudad de Santo Domingo de La Calzada en la ruta jacobea, que desde entonces ha tenido un papel fundamental en la configuración del territorio riojano.
Y, como no puede entenderse el Camino de Santiago sin Domingo García, se dedican unas páginas al santo ingeniero: santo Domingo de la Calzada, patrono de los Cuerpos de Obras Públicas.
Domingo García fue un monje eremita que, después recorrer el Camino de Santiago, modificó su trazado y le dotó de una calzada, un puente, un hospital y un templo dedicados a la atención a los peregrinos. En este lugar nació la ciudad de Santo Domingo de la Calzada y se fundó la cofradía asistencial más antigua del mundo.
Siguiendo la vocación de tender puentes de Domingo García, en la revista se dedica un artículo a los puentes sobre el río Ebro. Este recorrido sobre los puentes modernos riojanos sobre el río Ebro comienza con el puente mixto de San Vicente de la Sonsierra y continua con el puente Práxedes Mateo Sagasta de Logroño, también denominado cuarto puente, que presenta la singularidad de la separación de las dos amplias aceras laterales respecto del cuerpo central del puente. Aguas abajo de este se encuentra la pasarela sobre el río Ebro de novedosa tipología y, más adelante, el puente arco sobre el Ebro, a la altura del enlace de Recajo. Además, tal y como menciona el artículo concreto, recientemente se ha rehabilitado el puente de Hierro de Logroño y se ha ampliado el puente de Rincón de Soto. Este hecho conduce a pensar también en el valor patrimonial de los puentes construidos, así como a soñar con aquellos que quedan por construir.
Así, de una parte, el artículo que atañe a estos temas pone el foco en los puentes históricos de piedra que cruzan los grandes ríos de La Rioja y que se enfrentan a la amenaza de la degradación natural. Su conservación pasa por establecer un sistema de vigilancia del riesgo, llevando a cabo inspecciones periódicas e integrándolos en la política de conservación patrimonial. La mirada a futuro se establece tomando como punto de partida los numerosos puentes riojanos de más reciente construcción, como el puente atirantado de la N-232, el mencionado puente de Sagasta y el puente mixto en San Vicente de La Sonsierra, que habrán de completarse con numerosas y nuevas estructuras que se construirán en La Rioja en años venideros.
Obviamente, en La Rioja no se puede hablar de puentes sin dedicar unas páginas al ilustre ingeniero don Carlos Fernández Casado, nacido en Logroño en 1905. Fernández Casado tuvo una vida extensa y diversa. AI acabar su formación de ingeniero de caminos en Madrid se inició profesionalmente en Granada.
De vuelta en Madrid, colaboró con el constructor Félix Huarte, trabajó en la Jefatura de Puentes y Estructuras del Ministerio de Obras Públicas y fundó junto a su hijo la Oficina de Proyectos que lleva su nombre. Ejerció como profesor de universidad y escribió numerosos libros y artículos, recibiendo numerosos reconocimientos y medallas, como la Medalla de Oro de La Rioja. Recientemente se le ha dedicado una calle, el paseo Carlos Fernández Casado como «eI merecido homenaje que Logroño tributa a un referente de la ingeniería y el humanismo».
Finalmente, este monográfico de la Revista de Obras Públicas dedica tres bloques para repasar La Rioja en materia de carreteras, ferrocarril —o chemin de fer por la vinculación de los artículos con los vinos franceses— y la ingeniería hidráulica.
Así, en lo relativo a la red de carreteras del Estado en La Rioja, el artículo expuesto recorre las actuaciones en la RCE en La Rioja encaminadas a conseguir una red amplia y de calidad, centrándose en sostenibilidad, seguridad e integración de las nuevas tecnologías, y prestando especial atención a la conservación y a la mejora de la Seguridad Vial. Se prevén cambios importantes en la red, como la liberalización de peaje de la AP‑68 y la puesta en servicio del último tramo riojano de la A‑12. Se invierte en mejoras de otras vías, como la mencionada en el primero de los artículos de la revista, la N‑111, a la vez que se trabaja en la redacción de proyectos pioneros como las carreteras 2+1, acciones todas ellas orientadas a conseguir una red eficiente, resiliente y respetuosa con el medioambiente.
El texto correspondiente a la red de carreteras autonómicas expone, por su parte, una configuración de la red fuertemente condicionada por la orografía existente. Tras la asunción de las competencias por parte del gobierno regional, las actuaciones comenzaron con la jerarquización de la red y continuaron con su remodelación y acondicionamiento, siendo los planes regionales de carreteras el marco desde el que se programa la gestión de las vías, y teniendo la movilidad sostenible como principal reto a incorporar en el vigente plan de 2024.
El bloque del ferrocarril se inicia con un artículo histórico, El ferrocarril de Tudela a Bilbao y el vino Rioja, que reconstruye el proceso de concesión, trazado y explotación de dicha línea ferroviaria junto con el impacto logístico que supuso facilitar el comercio con Bilbao y con la frontera de Irún. Esta línea ferroviaria resultó fundamental para que los negociants y bodegueros franceses llegaran a La Rioja —especialmente al Barrio de la Estación de Haro— trayendo la técnica de elaboración de vino fino y la demanda de su producción para suplir al suyo, después de que la filoxera hubiera acabado con casi todas sus viñas, hechos que dieron lugar al nacimiento del Rioja.
A partir de ese artículo, se recoge el testigo, tan de actualidad, del tren como elemento vertebrador. Así, tras su invención en 1804, el ferrocarril tuvo un desarrollo exponencial tanto en Europa como en las colonias. En España se creó el Ministerio de Fomento y se promulgó la Ley de Ferrocarriles, y en 1863 se realizó el viaje inaugural de la línea de Castejón a Bilbao. Se construyeron muelles exclusivos para la carga de vino en La Rioja Alta y el vino, junto con la minería, fueron los principales sectores usuarios de este medio de transporte. Tras un declive que se prolongó hasta el fin de la Guerra Civil, la red se reconstruyó mediante la creación de Renfe, y el ferrocarril retomó un papel predominante en el transporte de pasajeros y de materiales a granel, con el uso de vagones especiales como cisternas y portacoches. La llegada de la alta velocidad, que posibilita el desplazamiento entre capitales en tiempos impensables, abre un nuevo horizonte para el tren.
Ese nuevo horizonte para el ferrocarril conlleva, en el caso de La Rioja, su integración en la morfología urbana. De este modo se recoge en la revista el Proyecto de Integración Ferroviaria de Logroño como una de las actuaciones de regeneración urbana más relevantes de las últimas décadas cuyo objetivo ha sido eliminar la histórica barrera ferroviaria para generar nuevas conectividades urbanas. El proyecto ha incluido el soterramiento de 1,4 km de vías, la construcción de la nueva Estación Intermodal y la creación del parque Felipe VI. Esta transformación ha generado una nueva área de centralidad sostenible y ha liberado suelo para el desarrollo de viviendas, contribuyendo a la cohesión y regeneración urbana.
Finalmente, corresponde hacer una breve reseña de agradecimientos dedicada a los que con tiempo e ilusión han escrito los artículos y han materializado la Revista y, especialmente, a Raquel Martínez González y Miguel García Manzanos, quienes con esfuerzo, tiempo y mucho cariño han contribuido de forma principal e imprescindible a la realización de este monográfico.