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Este es el tercer libro de un proyecto editorial promovido por la Universidad y el Gobierno de Cantabria; en él su autor, el profesor e ingeniero de caminos Luis Villegas Cabredo, presenta la historia de las vías de comunicación terrestre (carreteras y ferroviarias) de esta comunidad autónoma. Después de haber abordado, en las dos primeras entregas, los «caminos y puentes» de las áreas central y oriental de Cantabria, la trilogía se completa ahora con la descripción de los que hay en la zona occidental, esto es, en las comarcas Costa Occidental, Saja-Nansa y Liébana.
Al igual que en los dos anteriores libros, un viajero recorre Cantabria Occidental en diferentes etapas de la Historia mientras se va encontrando los lugares, las dificultades orográficas del paso de los puertos de montaña y collados asociados, los ríos y estuarios que hay que atravesar y los hitos del camino (iglesias, humilladeros, cruceros, torres, casonas, puentes, ventas, fuentes, etc.). A lo largo del texto, diferentes personalidades que han visitado la zona occidental de Cantabria nos contarán sus experiencias en los caminos y cómo eran estos en el momento que ellos los transitaron. Estas rutas han sido testigos principales de su historia y constituyen una parte importante de su patrimonio, mientras las construcciones que llevan asociadas son hitos paisajísticos de primer orden y referencia sustancial de la memoria de sus gentes.
El contenido de este libro se ha estructurado en seis capítulos. El primero describe el escenario geográfico donde se implantan los caminos y presta atención a la orografía e hidrografía del territorio, que son condicionantes naturales de los trazados elegidos. Recoge además unas breves notas sobre los caminos antiguos que han existido en estas comarcas.
El segundo capítulo contempla las vías del Medievo y analiza el modo como en esta época se configura la Ruta Jacobea del norte junto al litoral cantábrico —hoy patrimonio de la Humanidad— que une las villas de referencia de este territorio, esto es, Santillana del Mar, Comillas y San Vicente de la Barquera. Al tiempo, se conforma una ruta hacia el interior, a Potes, al monasterio de Santo Toribio de Liébana, guardián del Lignum Crucis, y que servía a los peregrinos para visitar esa reliquia ligada a Jesucristo y que después, cruzada ya la cordillera cantábrica, enlazaba con el Camino de Santiago francés.
Un viaje por los caminos y puentes de las comarcas occidentales de Cantabria
ISBN: 978-84-19024-73-2
Autor: Luis Villegas Cabredo
Editorial: Universidad de Cantabria. Santander, 2024
Número de páginas: 620 pág
El capítulo tercero está dedicado a los caminos de la Edad Moderna. En esta época se aborda ya la construcción de significativos puentes de varias bóvedas de piedra, que permiten cruzar los estuarios del litoral (los dos brazos de la ría de San Vicente de la Barquera y la ría de Tina Menor) y los ríos más importantes (Saja, Nansa y Deva) de esta zona occidental de Cantabria.
El capítulo cuarto contempla novedades importantes que se producen durante el siglo XIX y que van a mejorar las comunicaciones, como, entre otras, la incorporación de los ingenieros de caminos en la planificación, proyecto y ejecución de las obras de carreteras, la erección de numerosos puentes pétreos, la generalización de los firmes de macadam y el uso de las diligencias para el transporte de personas.
Es en la segunda parte del siglo XIX cuando se aborda la construcción de las carreteras del occidente regional; así, en la década de 1860 se culminan dos importantes vías: la que va en dirección este-oeste —entre Torrelavega, Cabezón de la Sal, San Vicente de la Barquera y Unquera—, y la que consigue atravesar el desfiladero de La Hermida, que conecta Potes con la vía anterior, algo que resulta ser decisivo para romper el aislamiento de la comarca de Liébana. Es interesante el comentario que hicieron sobre esta carretera dos viajeros ingleses, Mars Ross y Stonehewe‑Cooper, quienes, en su libro Las montañas de Cantabria o a tres días de Inglaterra, de 1884, escriben: «[…] un desfiladero respecto del cual puede afirmarse con conocimiento de causa que, en cuanto a grandeza, carece de rival en Europa […]. No es el nuestro el sentimentalismo del viajero inexperto, sino el sentimiento sincero de quienes saben qué es la belleza, el de quienes acaban de hallar algo excepcionalmente majestuoso […]. Hemos dicho que la carretera es perfecta [… ] Los elegantes puentes de piedra que cruzan el río y otras corrientes son un modelo de los de su especie […]. Esta carretera se terminó hacia 1868, ciertamente honra al Gobierno español».
Ya en el tercio final del siglo XIX se construyen tres importantes carreteras que enlazan la vía litoral con el interior: la que va desde Cabezón de la Sal hacia el puerto de Palombera y Reinosa por el valle del Saja; la que, desde Pesués, sigue al Nansa hasta el paso de la cordillera cantábrica por Piedrasluengas y accede a Palencia; y la que desde Potes se dirige, junto al río Bullón, a este puerto de montaña. Se comienza además la carretera que comunica Liébana con el noroeste de León, vía el puerto de San Glorio, uno de los pasos más elevados de la citada cordillera. De modo que, a finales de la centuria decimonónica, el número de kilómetros de carretera que se han creado en la zona occidental de Cantabria es importante y conforman el mallado de vías que se han venido utilizando durante una buena parte del siglo XX.
El capítulo quinto se dedica a describir cómo, en la parte final del siglo XIX, se llevó a cabo la construcción del ferrocarril de Santander a Cabezón de la Sal, que entró en servicio en 1895; ya en los primeros años del siglo XX esta infraestructura llegó a Unquera y permitió la conexión de Santander con Oviedo en 1905. En la infraestructura de esta línea ferroviaria, los puentes de celosía metálica son los protagonistas del paso de los diferentes ríos y estuarios, y tres de ellos superan los 70 metros de longitud.
Esta obra se convierte en una referencia obligada para los técnicos y las personas interesadas en el patrimonio caminero y sus puentes
Finalmente, en el capítulo sexto se aborda la evolución de la red viaria de Cantabria en los últimos ciento veinte años. El siglo XX comienza con la aparición de unos nuevos vehículos sobre las carreteras, los de tracción mecánica, capaces de alcanzar altas velocidades; esto va a condicionar la renovación y la mejora de la red existente. A partir de la década de 1970 el incremento del tráfico exige la realización de obras importantes en la carretera N-634, que recorre de este a oeste la zona norte del territorio contemplado. Finalmente, fue necesaria la autovía del Cantábrico A-8, la cual en esta zona entró en servicio entre 1998 y 2002. Además, ya desde la segunda década del siglo XXI se están haciendo mejoras en la carretera N-621, entre Unquera y el puerto de San Glorio, principalmente en el tramo del desfiladero de La Hermida.
En el prólogo de esta obra, el profesor Ramón Maruri apunta, en relación con este estudio y su autor: «La pulsión o estímulo de desplazamiento, fruto de necesidades biológicas y sociológicas, halló su respuesta, en una creciente complejidad, en forma de caminos, puentes, barcas, carretas, ventas, etcétera; y latiendo siempre en unos y en otras la presencia humana. Así, al llamar a escena, como principales protagonistas, al espacio, al tiempo y al hombre, Luis Villegas está convocando a la Historia y a la Geografía como disciplinas científicas. De aquí su categorización de humanista, de ser merecedor, en mi opinión, de incorporarse a la nómina de ingenieros civiles que aunaron y aúnan las exigencias de su profesión con la literatura, el ensayo o la escritura de historia».
Con este libro se completa esta obra enciclopédica, que cuenta con unas 1700 páginas escritas, 1800 fotografías, 180 mapas, 80 tablas y recoge más de 500 puentes y a la que su autor ha dedicado unos seis años de lecturas y recorridos por la red viaria cántabra. Una obra que se convierte así en una referencia obligada para los técnicos y las personas interesadas en el patrimonio caminero y sus puentes, así como para los amantes de los viajes. Solo me queda por agradecer a Luis Villegas esta importante contribución al conocimiento de la historia de los caminos y puentes de Cantabria.
Prof. catedrático Daniel Castro Fresno
Director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Cantabria